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EL CLÁSICO

No fue el clásico Lamine

El extremo de Rocafonda, gran protagonista del previa del Real Madrid-FC Barcelona, no pudo lucir su mejor versión en el Santiago Bernabéu

El Barça pierde el Clásico con un final con mucha tensión

El Barça pierde el Clásico con un final con mucha tensión / SPORT

Jordi Carné

Jordi Carné

Hay jugadores que están hechos para jugar clásicos. Que no solo saben dominar la presión y la responsabilidad que conlleva jugarlos, sino que ofrecen su mejor versión cuando el balón más quema en un enfrentamiento ante el eterno rival. Lamine Yamal ha demostrado muchas veces que es uno de estos futbolistas. Y, en esta ocasión, se encargó él mismo de ponerse en el centro de atención con sus declaraciones y publicaciones en las redes sociales en la previa de la visita del FC Barcelona en el Bernabéu.

Tenía ganas el genio de Rocafonda de volver a convertir el feudo blanco en su jardín. Y los aficionados merengues le esperaban con muchísimas ganas. Cuando la megafonía del estadio del Madrid pronunció su nombre al anunciar la alineación culé, los aficionados locales reaccionaron con una atronadora pitada. La respuesta de Lamine: saltar al terreno de juego con una sonrisa. Todos los jugones sonríen igual, como bien dijo el gran Andrés Montes.

Las ganas de 'liarla' en el Bernabéu de Lamine, sin embargo, no tuvieron continuidad en el terreno de juego. Empezó con una buena acción defensiva con Vinicius que, aunque Soto Grado consideró penalti, el VAR corrigió acertadamente. Lo intentó justo después con un disparo lejano que se marchó desviado. Más allá de estas dos intervenciones, no participó mucho más en la primera mitad. No pudo generar diferencias y no se encontró cómodo sobre el césped.

En la reanudación estuvo más participativo. Con el marcador adverso, sabía que su equipo le necesitaba y buscó en su repertorio algo que le conectara con el partido. Pases con el exterior, conducciones largas, disparos desde fuera del área, centros al segundo palo... La realidad es que el canterano no estuvo con el punto físico y el toque técnico necesarios para acabar las jugadas como suele hacerlo. Los defensas del Madrid, con Álvaro Carreras que no se separó de él en ningún momento, no le dejaron respirar. Y, cuando encontró espacios para hacer daño, no los pudo aprovechar.

Lamine Yamal afrontaba el clásico con ganas de dar un golpe sobre la mesa y se acabó viendo algo superado por las propias expectativas generadas. Acostumbrado a brillar en los grandes compromisos, esta vez no mostró su mejor versión. Y, aun así, en el 89' dejó solo a Koundé en la frontal del área pequeña para empatar el partido. Cosas de los genios, que también necesitan aprendizajes de estas características para seguir creciendo. Y más en su caso, con solo 18 años y toda la carrera por delante para seguir irritando al madridismo como lo hizo antaño.