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Tour de Francia 2025

Un Vingegaard sin premio no se rinde en el Tour

El ciclista danés ataca a Pogacar a 4 kilómetros de la cima de Superbagnères pero acaba cediendo la segunda plaza de la etapa al jersey amarillo en la victoria del neerlandés Thymen Arensman

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Bagnères de Luchon (enviado especial)

El helicóptero no puede volar y la niebla lo tapa todo en la cima de Superbagnères. Los que han subido a la cumbre han tenido que hacer cola en el telecabina, como si fueran esquiadores en el día de máxima afluencia a la estación. Restringidos los coches y las bicis, se pasa frío para vivir la victoria en solitario del neerlandés Thymen Arensman, que cruza la meta asfixiado, pero feliz porque ha burlado a la policía del UAE y ha privado a Tadej Pogacar de la quinta victoria en el Tour.

En Bagnères de Luchon, ciudad que trata de revivir a la melancolía de los tiempos de gloria termal, suena la música a toda caña. Al pie de la cima pasa Pogacar auxiliado por Marc Soler, como siempre, preparado para un ataque que no llega porque quien pasa a la acción es Jonas Vingegaard, para alegrar la tarde y para dar un motivo de esperanza a que, si ya empieza a quedar claro el nombre del ganador, por lo menos dará guerra, entusiasmo y espectáculo, que de esto vive el Tour y con esto se crea afición, el martes que viene en el Ventoux y el jueves y viernes próximos en los Alpes.

Ataca Vingegaard a 4 kilómetros de meta y repite la ofensiva a 2,8 de la llegada. En el primer demarraje parece que hace daño a Pogacar porque por primera vez el fenómeno esloveno cede unos centímetros, los necesarios para acoplarse a la bici y ponerse a rueda de su rival danés.

En el día del Tourmalet

En el día del Tourmalet, el Aspin y el Peyresourde, monumentos pirenaicos, el Tour sobrevive a la retirada de un Remco Evenepoel, tocado y hundido, en una temporada en la que apenas le sale nada. Es el año maldito de la estrella flamenca, que cede la tercera plaza a otro joven soberbio, el alemán Florian Lipowitz, que peleará con otro nuevo valor, el británico Oscar Onley, por subir al podio de París.

Todos muestran orgullo; Arensman por ganar la etapa, Vingegaard por el reto imposible de descolgar a Pogacar en Superbagnères y hasta Carlos Rodríguez, que se pasa media etapa escapado, para entrar por fin en el club del ‘top ten’ de la carrera. ¡Por fin! A poco más, lamentablemente, se puede aspirar en este Tour a la medida de Pogacar.

Y es Pogacar el que demuestra ya en la meta de Superbagnères su forma de ser. A rueda de Vingegaard, al que niega un relevo cuando el danés se lo pide en el último kilómetro, demarra para ser segundo, para castigarlo y para decirle que, aunque haya atacado, él es el que suma más segundos de oro. Si Vingegaard salió de la cronoescalada a Peyragudes a 4.07 minutos de Pogacar, abandona los Pirineos, pese a no rendirse, a 4.13 del jersey amarillo. Cualquiera que no fuera él llegaría al Ventoux y a los Alpes con la moral por los suelos.

“Fue una de las etapas de montaña más duras que he corrido. Por eso puedo estar contento. Llegar tercero a la meta ya es un logro, porque era un día muy difícil para todos”, reconoce Vingegaard.

Los ciclistas bajan en bici hasta Bagnères de Luchon donde están aparcados los autocares. No habrá sido a ojos de los espectadores la etapa más espectacular de los Pirineos, pero ha hecho un daño inmenso a los corredores que llegan a la meta uno a uno, mínimos pelotones, todos con el alma rota, porque, además de la dureza del día, cambió el tiempo y pasaron frío en los descensos. El Tourmalet siempre hace daño, aunque parezca engañosamente que el Tour lo sube con cierta tranquilidad.

Eslovenia quiere ser salida del Tour

Pogacar sale de los Pirineos con el Tour amarrado, aunque igual este año ya no llegue a igualar el récord de los ocho triunfos de etapa logrado por Eddy Merckx en 1970. Tenía que haber ganado en Superbagnères pero la escapada y el frío le complicaron el día. El premio se lo lleva cuando conoce que Eslovenia, su país, aspira a organizar la gran salida del Tour de 2029. “Espero ser ciclista aún en esa época”, exclama con la noticia.

Y acaban los Pirineos con la duda de si Pogacar no estuvo este sábado tan fino como otras veces. “Pensaba que Vingegaard me atacaría antes. No tuve la potencia de otros días para contrarrestarlo y al final decidí controlar y demarrar a 250 metros de la llegada”. Este domingo toca fuga camino de Carcasona, con los Pirineos despejados de público y con Enric Mas alejado de todo objetivo después de perder 27 minutos en Superbagnères. El Tour lo tiene totalmente abrumado.

Todas las clasificaciones.

Vía: El Periódico