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'La historia de un 'no', un relato que trasciende el deporte: “Nos dijeron que no éramos capaces de cruzar el desierto”

El equipo Guttmann hizo historia en la Škoda Titan Desert Morocco, al ser el primer equipo con pluridiscapacidad en cruzar el desierto, pese a la negativa inicial y los obstáculos del recorrido. Hablamos en SPORT con los protagonistas, tras la presentación del documental ‘Titanes. La historia de un 'no’.

Iñaki Mujika rompió todas las barreras al terminar la Titan Desert de Marruecos

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

La vida puede cambiar en cuestión de segundos. Un accidente, una decisión, una llamada inesperada. A partir de ahí, todo se reconfigura. También aparecen límites nuevos, muchos de ellos invisibles, y una palabra que se repite: 'no'. No puedes. No es viable. No estás preparado. La historia de los ‘Titanes’ de la Fundación Guttmann (Institut Guttmann: Hospital de Neurorrehabilitación) nace precisamente ahí, en ese punto donde la negativa parece definitiva y donde, sin embargo, empieza a construirse una respuesta distinta.

El origen del proyecto no fue sencillo. “Mi vida consistía en tratar pacientes, pero no en llevar proyectos”, explica el doctor Alex del Arco. La idea de participar en la Titan Desert con personas con lesión medular y daño cerebral chocó desde el inicio con barreras, tanto formales (organización) e informales (de los participantes). “Nos decían que no podíamos por capacidad o normativa. Teníamos un ‘no’ normativo”, contaba el doctor, tras la prohibición de la organización de la Titan.

El grupo topó con obstáculos desde el primer momento. Obtener la autorización para participar en la prueba no fue tarea fácil. Pero tras numerosas conversaciones, consiguieron convertirse en el primer equipo oficial que competía en la Titan con handbikes. La historia de Guttmann se basa en no rendirse jamás. En algún momento, la convicción pesó más que las dudas: “En septiembre dijimos que creíamos mucho en este proyecto y lo sacamos adelante”.

En aquel momento, empezó todo. Aquella apuesta tenía un valor añadido que iba más allá del reto deportivo. “Lo bonito es que juntábamos lo que estaba mal físicamente con lesión cerebral”, señala Del Arco, explicando la complejidad y la riqueza humana del equipo.

Entre todos, también se produjo una transformación profunda. Se plantearon si valia la pena, si no pueden correr, ir a por el pan solos o bañarse. Pero la mentalidad cambió. Sobre todo, con Jose Antonio Buga, uno de los participantes del equipo Guttmann, que decidió emprender una nueva aventura y atravesar el desierto del recorrido de la Titan. “Uno de los méritos reales es que ‘Buga’ saliera de su zona de confort. Ha habido un cambio de actitud brutal”, explica. “Todo el mundo ve la silla, pero pocos ven la tormenta que tienen en su cabeza”.

Cuatro valientes y un equipazo

Buga es uno de los participantes del equipo Guttmann, que decidió emprender una nueva aventura y atravesar el desierto del recorrido de la Titan. Una carrera en bicicleta de montaña de 590 kilómetros por el desierto marroquí. Lo hizo junto a Cristian Casals, Pablo Montoya e Iñaki Mujica, además de todo el equipo de fisioterapeutas y ‘staff’, como Miquel Sarrio, Roger, Lucas, Maxi, Alfonso Rubio o el médico neurorealizador Jesús Benito.

Porque ese cambio no fue solo para los participantes. También lo vivieron los profesionales que los acompañaron. “Estamos hablando de equipo, de familia…”, cuenta Jesús Benito. “Los retos a veces son personales, pero cuando hay un objetivo común es mucho más fácil conseguirlo”. La experiencia rompió las dinámicas habituales: “Esto ha sido llevar la vida personal de un paciente al máximo”, explica el médico.

La convivencia en los entrenamientos y en el desierto cambió todo. “Convivir con ellos te hace aprender cosas totalmente diferentes. Hemos vivido su realidad en situaciones extremas”, explica Benito. “En el hospital es distinto, ahí todo es más fácil. Aquí hemos estado en su día a día real”. Una idea que también comparte Roger, fisioterapeuta: ver a otros en la misma situación viviendo de forma independiente “es un referente” y abre una puerta mental: “Hay un futuro más allá de este momento. No eres el único”.

En ese contexto, el equipo empezó a construirse desde lo emocional. “Vine sin ganas de ir al desierto”, admite José Antonio ‘Buga’, uno de los participantes. “Físicamente, estaba bien, pero la cabeza… me quería ir de ahí”. Sin embargo, algo cambió en el camino. “Más que un equipo, éramos una familia. Si alguien sufría, sufrías tú”. Las concentraciones previas, en Monegros o la Costa Brava, fueron el germen de ese vínculo que luego sería clave en Marruecos.

El equipo del Instituto Guttmann, en la presentación del documental ‘Titanes, la historia de un No’

El equipo del Instituto Guttmann, en la presentación del documental ‘Titanes, la historia de un No’ / climatetribe.org

Las dunas, el gran reto para los corredores

La Titan Desert no da tregua, y todos coinciden en señalar un punto crítico: las dunas. Allí se concentraban las dudas, la presión y el miedo a no estar a la altura. De hecho, el kilómetro seis de la primera etapa fue el más duro de todos, según nos contaban los participantes. “Cuando todo el mundo te dice que no, piensas: ‘Igual soy yo el que se está equivocando’”, recuerda Pablo Montoya. Superar ese primer gran obstáculo no solo fue un logro físico, sino una liberación mental: “Fue un alivio”.

"Esto ha sido llevar la vida personal de un paciente al máximo”

Jesús Benito

— Médico neurorealizador

Para algunos, ese momento fue incluso más profundo. “Cuando me vi en el saco de dormir, en la etapa maratón, en el suelo duro, viendo el amanecer… pensaba que no lo iba a vivir nunca más. Y lo volví a vivir”, explica Montoya. La experiencia le cambió la forma de afrontar la vida: “Ahora, en vez de decir que no, digo: ‘Igual sí… y vamos a ver cómo’”.

La historia de Iñaki Mujika: una T-7 tras un accidente de tráfico

En medio de ese viaje, cada historia personal adquiría un peso específico. La de Iñaki Mujika, por ejemplo, está marcada por la superación constante tras una lesión medular. Su relación con el deporte y con su propio cuerpo se redefinió en el proceso, igual que su percepción de los límites. La historia de los ‘Titanes’ de la Fundación Guttmann no empieza en el desierto, sino mucho antes, en ese instante en el que la vida se rompe y obliga a empezar de nuevo. Es una historia de reconstrucción, de límites impuestos (propios y ajenos) y de un grupo que decidió cuestionarlos. La Titan Desert fue el escenario, pero lo verdaderamente importante ocurrió dentro de cada uno de ellos.

En ese camino, la voz de Iñaki Mujika representa con claridad esa lucha interna entre lo que uno fue y lo que cree que puede volver a ser. Su relato parte de una realidad directa, sin matices: “Tengo 39 años, soy de Navarra y me quedé parapléjico. Tengo una T7 completa. El año pasado, a mediados de 2025, participamos y terminamos la Titan Desert”, cuenta Mujika en SPORT, con una sonrisa y amabilidad en todo momento.

Iñaki Mujika, el guerrero gallego que atravesó las dunas junto a sus compañeros

Iñaki Mujika, el guerrero gallego que atravesó las dunas junto a sus compañeros / climatetribe.org

Nunca hay que rendirse, aunque te digan que no es posible y tú creas que no eres capaz de acabar algo así; al menos, intentarlo y quedarte con la satisfacción de que has dado todo lo posible", explica. El camino hasta llegar a Marruecos no fue sencillo. Para Mujika (el alma del grupo), tampoco. Dudas, barreras y una sensación constante de estar fuera de lugar acompañaron al equipo desde el inicio.

“Desde el principio nos pusieron muchas dificultades, ellos y nosotros. Me lo propusieron, dije que sí. Y pensé: ‘A ver dónde me he metido’. Desde la Titan nos pusieron pegas desde el primer momento para participar. Nos daban a entender que no sabían qué hacíamos allí. Lo bueno que tenía esa carrera es que el día más complicado era el día 1, la etapa 1 y el km 6: las dunas. Y, a partir de eso, mantener. Era el punto más estratégico para nosotros. Podíamos pasar o no. Una vez que pasábamos eso, era seguir. Día a día fuimos creyendo más en nosotros. Y, personalmente, confiando más en mí y rindiendo más", nos cuenta.

“Nunca hay que rendirse, aunque te digan que no es posible"

Iñaki Mujica

— Corredor de la Titan Desert y del equipo Guttmann

Esa evolución no solo fue deportiva, sino profundamente personal. Antes del accidente, el deporte ya formaba parte de su identidad, pero después todo cambió: “En mi vida, en particular, siempre me ha gustado hacer deporte. Toda la vida, desde antes del accidente. Sabía que tenía un físico bueno, sabía dónde estaba el límite y, hasta ahora, llevaba poco tiempo accidentado, cuatro años, y todavía no conocía bien mi cuerpo.”

La Titan, en ese sentido, fue también un aprendizaje vital, casi cotidiano. “A raíz de la Titan, he aprendido a ir al baño, a comer, a entrenar y confío más en mi cuerpo porque, por un lado, veo que estoy mejor de lo que pensaba físicamente y, por otro lado, he aprendido un poco la dinámica en el día a día para buscar el mejor rendimiento. A la hora de hacer fuerza, me caigo. Cuanto más alto sea el número, más alta es la lesión y más perjudicial. Cuanto más bajo sea el número, más baja es la lesión y más fuerza tienes", contaba Iñaki, gallego y próximo, como siempre. Nada ha cambiado.

Cristian Casals, exrealizador del Tour de Francia y una nueva vida

Sin Mujika, tampoco se entiende a Cristian. La historia de Cristian Casals (traumatismo craneoencefálico y afectación física y cerebral), atraviesa ese mismo eje de transformación, aunque con un recorrido distinto, marcado por un accidente de tráfico, múltiples operaciones y un proceso largo de reconstrucción física y emocional. Su llegada al proyecto fue casi intuitiva, una decisión tomada desde la ilusión más que desde la lógica.

“Tengo 48 años y soy de Girona. Tuve un accidente en 2018. Me atropellaron mientras iba en bicicleta, un coche me arrolló y estuve 23 días en coma y un mes en la UCI. Posteriormente, fui a la Guttmann, donde estuve ingresado tres meses. Después, continué la recuperación en Girona y al cabo de un año, el hueso de la tibia no se terminaba de soldar; estaba infectado. Fue empezar una serie de operaciones, 14, me cortaron el hueso, me lo hicieron crecer y ha sido un proceso muy largo que me ha terminado salvando. Estuve mucho tiempo sin saber si perdería la pierna", explica.

Cristian Casals, de sufrir una grave lesión cerebral tras un accidente a superar la Titan Desert

Cristian Casals, de sufrir una grave lesión cerebral tras un accidente a superar la Titan Desert / climatetribe.org

Cristian recibió la llamada de la Titan. Fue algo mágico. Le llegó en un momento ideal, en el que ya estaba un poco mejor. "Dije: voy adelante porque me pareció un proceso ilusionante. No lo pensé ni una vez. Si lo hubiese analizado, hubiese dicho que no", explica a SPORT, orgulloso de vivir una experiencia de tanto mérito.

"Me esforcé todo lo que pude. Nos pusieron muchas limitaciones. Empecé yendo en bici eléctrica, y para ir a la Titan necesitaba ir en una bici pulmonar [bicicleta tradicional convencional, sin motor ni batería, donde el ciclista utiliza exclusivamente su fuerza física, piernas y capacidad respiratoria para moverse]. Fue en un mes y medio. Me dejaron una bicicleta, la adapté porque llevo unas bielas específicas, porque tengo una pierna más corta que la otra y entrené cada día en la lluvia para llegar de la mejor forma posible a la carrera. Nos lanzamos. Fue muy dura. Particularmente sufrí muchísimo físicamente. Todos tenían un ritmo más alto que yo. Di todo lo que tenía, y más. Y salió bien", explica.

"Decidí ir adelante, porque me pareció un proceso ilusionante... no lo pensé ni una vez. Si lo hubiese analizado hubiese dicho que no"

Cristian Casals

— Corredor de la Titan y del equipo Institut Guttmann

Sin embargo, no fue nada fácil para el gerundense. Hubo muchos momentos en el que pensó si abandonar o no. Estaba agotado y veía que no podía. "Veía el equipo y tenía que seguir. No podía permitirme abandonar".

Cristian trabajaba en producción, películas y anuncios, para el Tour de Francia, en Live Sports TV. Estuvo tres años, era 'el cabeza' de producción hasta que tuvo el accidente. "Me pasó el primer día que llegué del Tour que cogí la bicicleta. Aquí te cambia la vida y tienes que adaptarte, aceptarlo y seguir", nos cuenta.

Cristian Casals fue uno de los atletas del Instituto Guttmann que cruzó el desierto de Marruecos con discapacidad cerebral y física

Xavi Espinosa

Las barreras están para romperlas

Dos historias distintas, un mismo punto de llegada: el momento en el que el 'no' deja de ser una barrera para convertirse en un impulso. Porque, más allá del desierto, lo que queda es la certeza de haberlo intentado. Y, sobre todo, de haber demostrado, a los demás y a sí mismos, que sí era posible.

El resto del equipo también encontró en la Titan algo más que una meta deportiva. “Fue un sueño hecho realidad”, resume Cristian en otro momento, mientras recuerda la energía compartida. Iñaki habla de confianza recuperada. Buga, de familia. Todos coinciden en una idea: la unión fue el motor que sostuvo al grupo en los momentos más duros. Incluso quienes estaban detrás de las cámaras percibieron esa dimensión. “Dormíamos con ellos, grabábamos desde dentro, hay muchas horas detrás de este proyecto”, explica Lucas. En condiciones extremas, como el día de las dunas, el equipo de grabación también tuvo que adaptarse: “Cuando no teníamos coche, lo hicimos a pie”.

"El accidente me cambió la vida, y al final tienes que adaptarte, aceptarlo y seguir"

Cristian Casals

— Hace siete años sufrió un grave accidente con su bicicleta que le cambió la vida

El resultado es un documental que no solo muestra una carrera, sino un proceso vital. “Cada documental cuenta una historia, y esta era la de ellos”, señala Maxi. “Tenemos mucho que aprender: son personas que solo miran hacia adelante”. Y quizá ahí reside la clave de todo. Se podrá ver en Movistar + y fue posible también gracias al apoyo de empresas y entidades que sumaron esfuerzos para hacer realidad el desafío: KH7, Botularium, Fittexport, Noel, Coloplast, Viñals, Saned, Motocard, IQG, E-Bike Merindades y Bowhead.

Porque la Titan Desert fue el escenario, pero no el final. Lo que queda es otra cosa: una forma distinta de enfrentarse a la vida. Una certeza compartida entre todos los protagonistas. Que el 'no' existe, que pesa, que condiciona. Pero que no es definitivo. Que siempre, incluso en el desierto, hay espacio para responder con un 'sí'.