Informe SPORT
CHAMPIONS LEAGUE
La final de la Champions evidencia el importante 'error' del nuevo formato
Paris Saint-Germain e Inter de Milán se verán las caras el próximo 31 de mayo en el Allianz Arena de Múnich para intentar convertirse en el mejor equipo de Europa

Champions
Paris Saint-Germain e Inter de Milán disputarán el próximo sábado 31 de mayo, en el Allianz Arena de Múnich -la casa del Bayern-, la primera final de la 'nueva' Champions League. Verdugos en semifinales de Arsenal y Barcelona, respectivamente, los franceses pelearán por la primera 'Orejona' de su historia, mientras que los italianos buscarán la cuarta. Pero... ¿es justo que sean ellos los que luchen por el título?
La final es, evidentemente, inédita: el Paris Saint-Germain solo ha jugado una en su historia, la que perdió contra el Bayern en Lisboa (1-0), mientras que el Inter ha disputado seis -tres ganadas y tres perdidas-. El duelo ha generado algo de revuelo por un factor que, curiosamente, se repitió en ambas semifinales y que acabó siendo clave.
Cuando se presentó el nuevo formato de la competición, con 36 equipos en lugar de 32 y una fase liga de ocho partidos sustituyendo a la clásica fase de grupos, generó cierta reticencia. Sin embargo, la última jornada unificada gustó mucho al público general y parecía que había convencido a casi todos.
El playoff, que premiaba a los mejores clasificados con el factor campo en el partido de vuelta, también llamó la atención. Por ejemplo, el PSG podía caer ante el Brest tras una fase liga inadmisible, mientras que el atractivo Manchester City - Real Madrid condenó, merecidamente, a los de Pep Guardiola. Una justicia que desapareció con el inicio de los octavos de final.

Pep Guardiola durante el Madrid-City en el Santiago Bernabéu / LAP
El primer 'golpetazo' fue para el Liverpool. Los de Arne Slot cayeron en octavos ante un rival durísimo como el PSG. O lo que es lo mismo: el mejor equipo de la fase liga fue eliminado a las primeras de cambio por el decimoquinto, que necesitó el playoff para pasar de ronda y que, salvo sorpresa, habría evitado tras una fase de grupos convencional.
Signal Iduna Park y Giuseppe Meazza
Con el Liverpool fuera, el mejor equipo que quedaba en pie era el Barça, segundo en la fase liga. Los hombres de Hansi Flick se despidieron con crueldad en las semifinales ante el Inter de Milán en un Giuseppe Meazza que celebró cada decisión de un Marciniak determinante desde el silbato.

Frattesi (centro), junto a Zielinski (izquierda) y Barella celebrando el 4-3 / EFE
Inexplicablemente, los culés tuvieron que jugar los partidos de vuelta de cuartos (ante el Borussia Dortmund, que necesitó playoff) y semifinales lejos de Montjuïc. Solo pudieron cerrar en casa la eliminatoria contra el Benfica, en octavos.
Santiago Bernabéu y Parque de los Príncipes
Tras los culés, el Arsenal era el segundo mejor clasificado en la fase liga, después de quedar tercero en la fase liga. Casualmente, al cuadro de Mikel Arteta le ha sucedido lo mismo. Pudo cerrar en el Emirates los octavos contra el PSV, ya decididos tras el 1-7 en Países Bajos, pero tuvo que visitar el Santiago Bernabéu en cuartos y el Parque de los Príncipes en semifinales para jugar las vueltas de ambas eliminatorias, donde cayó ante un PSG que no estuvo entre los ocho primeros en la fase regular. En los cruces más importantes, jugó la vuelta lejos de Londres.
El mejor formato debe ser el más justo: aquel que premie a los que se lo merecen y penalice a los que no. El fútbol es un deporte, una disciplina. Como en todos los ámbitos de la vida, hay espacio para el azar, pero normalmente, sobre el césped, manda el talento, el sacrificio y el trabajo. Esta Champions no lo ha reflejado. Si miramos atrás, el PSG ha demostrado que la fase liga vale de poco. Cuatro victorias en ocho duelos bastaron para llegar al playoff. A partir de ahí, empezó la verdadera competición. Ahora están en la final.
La UEFA reconoce su error
Más allá de la justicia o no -que algunos espectadores no buscan, y es algo completamente respetable-, el hecho de que quedar más o menos arriba en la fase regular no dé ventaja en el factor campo en las eliminatorias, como sí ocurre en los playoffs de la NBA, perjudica mucho a la competición.

Jesús Gil Manzano dirigió el partido entre PSV y Liverpool / ROBIN VAN LONKHUIJSEN / EFE
Básicamente, permite que algunos equipos lleguen a la última jornada sin tensión competitiva ni nada por lo que pelear. Fue el caso del Liverpool contra el PSV Eindhoven, donde los reds ya lo tenían todo hecho, entre otros encuentros.
Un 'error' que la propia UEFA ya ha reconocido, al anunciar que planea modificar el formato de cara a la próxima temporada. Uno de los cambios será asegurar que los ocho primeros clasificados en la fase liga tengan siempre el premio de jugar el partido de vuelta en casa. ¿Habría cambiado algo si Barça o Arsenal hubieran jugado en Montjuïc o el Emirates la vuelta de las semifinales? Nunca lo sabremos.
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