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El Celta se estrella ante el muro de Remiro y el coraje de la Real

Con uno más toda la segunda parte, los de Giráldez no encontraron el golpe final para remontar y Oyarzabal mató el partido a la contra

Las fotos del Real Sociedad - Celta de la jornada 21 de LaLiga

Las fotos del Real Sociedad - Celta de la jornada 21 de LaLiga / EFE

Marcos Romero

Vigo

La incesante lluvia que anegó este domingo el campo de Anoeta no pudo evitar que el Celta y la Real Sociedad se dejasen el alma sobre el césped en un partido que condicionó la inspiración de Mikel Oyarzabal y la incapacidad de los vigueses para batir a Remiro tras jugar toda la segunda parte con un futbolista más. El conjunto donostiarra, que se pasó gran parte del encuentro defendiendo el gol de su capitán al cuarto de hora, levantó una muralla en torno al área de Remiro casi imposible de derribar para los atacantes celestes, que no supieron aprovechar la expulsión de Cáleta-Car al filo del descanso.

Con todo su arsenal sobre el campo, el equipo de Giráldez logró el empate por medio de Borja Iglesias a falta de 20 minutos, pero tanto pensó el Celta en ir a por el segundo que, en otro contragolpe, Oyarzabal anotó un tanto idéntico al anterior. Sin más atacantes en el banquillo, los celestes mantuvieron su asedio, pero los jugadores de la Real sacaron todas las fuerzas que les quedaban para cerrar todos los caminos hacia su portería. En el descuento, Brais Méndez cerró el marcador de penalti.

El fútbol es un deporte profundamente marcado por el ánimo de quienes lo protagonizan sobre el césped. El Celta, con la moral por las nubes tras el subidón en Europa y su racha en LaLiga, enfrentó este domingo su buena dinámica frente a la de la Real Sociedad, que llegaba plena de confianza desde la llegada de Pellegrino Matarazzo a su banquillo.

Giráldez hizo hasta seis cambios respecto a su alineación del pasado jueves y configuró un equipo preparado para batallar en un campo encharcado y descoser a los guipuzcoanos por los costados con El-Abdellaoui y Bryan Zaragoza. Las intenciones quedaron claras en el primer minuto después de que el noruego-marroquí alcanzase la línea de fondo y pusiese al corazón del área una pelota que cayó a los pies de Bryan. El andaluz quiso ajustar su disparo, que desvió con la cabeza Aramburu in extremis.

Los dos equipos mantuvieron una intensa lucha por controlar el juego, pero la lluvia no ponía de su parte. El agua dificultaba cualquier tipo de conducción, frenaba los pases rasos y aceleraba los balones por alto cuando volvían a tocar el césped. Y en medio de la batalla, un resbalón de Ilaix Moriba en la zona central propició un ataque de la Real con la defensa del Celta descolocada. Mikel Oyarzabal recibió con espacios y desde la frontal conectó un zurdazo al palo izquierdo de Radu imposible para el meta rumano.

Tras el gol el Celta mejoró. También dejó de llover con tanta intensidad y fue más fácil para los celestes comenzar a hilar unos cuantos pases y estirar el campo. Fue entonces cuando comenzó el festival defensivo de la Real Sociedad. Entre Remiro y los zagueros se las arreglaron para desviar cualquier disparo peligroso. Parecía que había un imán que atraía todos los remates de los celestes hacia la pierna de algún rival.

Si el dominio de la escuadra de Giráldez ya era evidente, todavía lo sería más tras la expulsión por roja directa —previa revisión en el VAR— de Cáleta-Car. El central croata hizo una entrada muy dura al tobillo de Manu Fernández y dejó a los vascos con uno menos antes del descanso. En la reanudación, Claudio fue introduciendo todo el talento ofensivo que tenía en el banquillo. El primero en entrar fue Mingueza y minutos después le siguieron Aspas y Borja Iglesias. Pero la circulación del Celta no estaba siendo lo suficientemente rápida ni precisa como para desmontar la defensa de la Real. Lo intentaron El-Abdellaoui con un cabezazo y Bryan Zaragoza con un derechazo al palo corto que rechazó Remiro justo antes de que un disparo de Carreira le cayese al Panda dentro del área y fusilase sin piedad a Remiro.

Era el minuto 71. El Celta ya solo pensaba en la victoria. Giráldez metió más madera con Swedberg y Miguel Román. Pero en un mínimo descuido Oyarzabal volvió a encontrarse delante de los centrales celestes en la frontal y antes de que ninguno pudiese bloquearle soltó otro latigazo que batió a Radu. Los de Vigo, ya con más corazón que cabeza, intentaron restituir el empate, pero la Real Sociedad, pese a estar con diez, fue más fuerte en el tramo final. Ya en el tiempo añadido, Marcos Alonso derribó a Odriozola dentro del área y Brais Méndez sentenció desde los once metros.

Vía: Faro de Vigo