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Europeo de Atletismo

Ingebrigtsen pone la primera piedra y... otro 'poste' para Esther Guerrero

El noruego reinó en 1.500 y luchará también por el oro en 3.000, mientras que la catalana peleó y acabó quinta

Jakob Ingebrigtsen, sin rival en 1.500

Jakob Ingebrigtsen, sin rival en 1.500 / EFE

David Rubio

David Rubio

Jakob Ingebrigtsen llegaba a Apeldoorn con el objetivo de conseguir su tercer 'doblete' europeo bajo techo con las mejores sensaciones posibles después de convertirse en el primer hombre de la historia en bajar de 3:30 en 1.500 (3:29.63) en su camino hacia el récord mundial de la milla.

Y eso que el 1.500 es la única prueba que le ha dado disgustos a nivel internacional al descomunal atleta noruego 'creado' por una estructura familiar similar a la de las hermanas estadounidenses Williams (Serena y Venus) en el tenis. Fue segundo en 2019 en el Europeo bajo techo de Glasgow y tampoco logró el oro en los dos últimos Mundiales al aire libre ni en los Juegos de París.

Con una sola derrota en las últimas 12 finales europeas en pista, el atleta nacido hace 24 años en Sandnes hizo prácticamente lo que quiso. Empezó en la cola como casi siempre y fue progresando para imponer ese ritmo sostenido y creciente que impide que sus rivales puedan neutralizarlo.

Tenía ganas el noruego, un competidor extraordinario con la voracidad propia de los elegidos, de las grandes figuras del deporte que se ganan odios y admiraciones por su fuerte personalidad. Victoria para Ingebrigtsen con 3:36.56, por delante del francés Azeddine Habz (3:36.92) y del luso Isaac Nader (3:37.10).

Chapó para la catalana

En la final femenina, Esther Guerrero volvió a exhibir esa capacidad competitiva que la ha llevado a convertirse en una de las mejores mediofondistas de la historia del atletismo español. Lástima que le sigue faltando una medalla y Apeldoorn no saciará ese deseo para el que ha hecho sobrados méritos.

Esther Guerrero, otra vez quinta en 1.500

Esther Guerrero, otra vez quinta en 1.500 / RFEA

Dos veces sexta en 800 en Europeos en pista cubierta, la de Banyoles también había sido cuarta y quinta en 1.500. Esta vez repitió esa quinta posición tras quedarse cortada en la penúltima vuelta mientras la favorita Georgia Hunter-Bell se marchaba en teoría a por el oro.

Lejos de bajar los brazos, la discípula de Joan Lleonart mantuvo el pulso a la final para acabar quinta con 4:09.65. Por delante, gran revolución que dejó sin medalla a Hunter-Bell con el mismo tiempo que su compatriota Walcott-Nolan (4:08.45), con oro para la francesa Guillemot (4:07.23) y plata para la portuguesa Salomé Afonso (4:07.66).