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Xavi - Flick: dos caras de la misma moneda

Analizamos el legado del egarense en el ecosistema blaugrana con la llegada del metódico alemán al banquillo culé

Xavi Hernández y Hansi Flick en rueda de prensa

Xavi Hernández y Hansi Flick en rueda de prensa / SPORT

Adrià Fernández

Adrià Fernández

Las comparaciones son odiosas. Resulta irónico arrancar una comparación con esta primera frase porque cada situación tiene su contexto y sus variables que la hacen única e inimitable. Sin embargo, el banquillo del Barça siempre ha estado en el ojo del huracán. Sin duda, uno de los más exigentes del mundo, por no decir el que más. Y pocos han sabido sobrevivir a él con éxito.

Este verano ha arrancado un nuevo proyecto deportivo liderado por Hansi Flick como nuevo entrenador del Barça. Un técnico de origen alemán que, a priori, poco podría tener que ver con el archiconocido ADN Barça. La salida de Xavi Hernández por fascículos (ahora sí, ahora no) tras dos años y medio en el cargo mantuvo a todo el ecosistema culé en alerta por comprobar con qué cintura manejaría la situación su relevo.

Las lupas estaban más graduadas que nunca y el famoso entorno, el cual Flick sigue desconociendo, vacilaba sobre si arroparlo o echarlo a la hoguera. El alemán, con un temple metódico, se dedicó únicamente a trabajar y a preparar a su plantilla. El primer diagnóstico no tardó en llegar: sobresaliente. Siete victorias en las primeras siete jornadas tuvieron la razón de su enaltecimiento. Pero todo lo que sube, baja.

Históricamente, el Barça ha tenido varias desinfladas entre octubre y diciembre. Es algo habitual. Para los intereses de los blaugranas es preferible tener un toque de atención antes de acabar el año que antes de acabar la temporada en mayo. Este curso, el empequeñecimiento del equipo en este último mes y medio ha sido más que notable, dejando una sensación agridulce al gran inicio de campaña en LaLiga.

Puntuación (des)igualada

A pesar del inmejorable inicio de temporada, la desinflada generalizada del equipo le ha impedido sumar más puntos de lo previsto. Así, los de Hansi Flick cierran la primera vuelta con 38 puntos -tres menos que la temporada pasada y 12 menos que la anterior- y en tercera posición, con el Atlético de Madrid en lo más alto de la tabla con 41 puntos y el Real Madrid, segundo, con 40. Además, a colchoneros y merengues les resta todavía un partido más por disputar para llegar al ecuador del campeonato.

Ferran Torres, en el partido ante el Atlético de Madrid en el que se lesionó

Ferran Torres, en el partido ante el Atlético de Madrid en el que se lesionó / Dani Barbeito

Bien es cierto que, a pesar de las últimas derrotas, la imagen del equipo es bastante reconocible. La derrota contra los del 'Cholo' Simeone en el último segundo del tiempo añadido y en el último partido del año fue, posiblemente, uno de los mejores encuentros que se vio en el equipo de Hansi Flick. Irónico.

Los resultados no están acompañando, pero el Barça parece tener clara una hoja de ruta y tiene claro el camino a recorrer, que anteriormente parecía algo más difuso. El objetivo es el mismo, la manera de llegar a él se intuye más concreta. No tanto el qué, sino el cómo.

El prestigio europeo

Algo que sí ha recobrado el Barça con la llegada de Flick y que se ha mantenido -e incluso mejorado- hasta antes de cerrar el año es el desempeño en la Champions League. Con cinco jornadas disputadas de la nueva Fase liga de la máxima competición europea de clubes, los catalanes son segundos en una clasificación de 36 equipos. 15 puntos de 18 posibles les ubican por detrás del Liverpool y con medio billete directo hacia los octavos de final.

Fort, Lamine, Fermín y Casadó, tras ganar al Bayern

Fort, Lamine, Fermín y Casadó, tras ganar al Bayern / JAVI FERRÁNDIZ

A expensas de cómo se desarrollen las últimas dos jornadas y las siguientes rondas eliminatorias, parece que el Barça ha recuperado el prestigio en el Viejo Continente. La dura eliminación a manos del PSG en cuartos o ni tan siquiera superar la fase de grupos en los dos anteriores cursos dejaron al cuadro culé tocado de muerte ante los gigantes europeos.

Sobre todo, las victorias contra el Bayern de Múnich (4-1) y frente al Borussia Dortmund (2-3) elevan al cuadro culé a un nuevo escalón europeo y les permite soñar en grande. Los octavos de final, sin 'play off' de por medio, los tienen a tocar. Benfica y Atalanta a finales de enero dictarán sentencia.

El renacimiento

Otro de los aspectos a destacar en el trabajo de Hansi Flick como entrenador del Barça es el de haber logrado reactivar a algunos futbolistas que el curso pasado parecían desconectados. El más claro de todos es Raphinha, un futbolista que estaba en la rampa de salida el curso pasado, pero que mediante una metamorfosis estival ha dado un salto estratosférico hasta convertirse en uno de los jugadores más en forma del mundo. 17 goles y 10 asistencias (el curso pasado anotó 10 tantos y dio 13 pases de gol), cuarto capitán de la plantilla y todo el apoyo del vestuario.

Lamine Yamal y Raphinha.

Lamine Yamal y Raphinha. / EP

Lewandowski, sin duda, es otro de los nombres más destacados de este inicio. Tras un curso de cara a puerta, el delantero de 36 años ha recuperado su olfato goleador. 23 son los tantos que lleva ya esta campaña; tan solo tres menos que los que celebró en toda la temporada pasada. Unos registros que le permiten ser el máximo goleador la Champions League, de LaLiga y el colíder en la clasificación por la Bota de Oro, junto a Salah.

Además de la consagración de Cubarsí y Lamine Yamal, así como de la fulgurante aparición de Marc Casadó; otro de los nombres destacables en clave culé durante este inicio de curso es la de Pedri. El centrocampista canario parece haber dejado atrás de forma definitiva su historial de lesiones y está ofreciendo su mejor versión en la sala de máquinas. El equipo se ordena y los rivales se desordenan a su ritmo. Ha logrado plasmar sobre el verde una superioridad a la altura de las expectativas depositadas en él, ofreciendo una versión que hacía tiempo que no desplegaba.