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Lo que no se vio del Slavia-Barça: la valentía de Èric y Joan Garcia y la reconciliación con la grada

El encuentro entre checos y catalanes dejó detalles más allá de lo futbolístico

El Barça derrota al Slavia de Praga y acaricia el top-8

El Barça derrota al Slavia de Praga y consigue la octava posición / Champions

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

El Slavia-FC Barcelona dejó mucho más que lo que captaron las cámaras de televisión. En una noche extrema en Praga, el partido se disputó con una temperatura máxima de –4 grados, una mínima de –7 y momentos de sensación térmica de –9, un contexto que lo condicionó todo en el Eden Arena.

Barcelona's Eric Garcia reacts after a missed scoring opportunity during the Champions League opening phase soccer match between Slavia Prague and Barcelona in Prague, Czech Republic, Wednesday, Jan. 21, 2026. (AP Photo/Petr David Josek)

Èric Garcia jugó en manga corta ante el Slavia / AP

El frío hizo que todos los futbolistas del Barça saltaran al campo con camiseta térmica de manga larga bajo la elástica oficial… todos menos dos. Èric Garcia y Joan Garcia desafiaron el frío y jugaron en manga corta. Ambos, más allá de ser resistentes, algo obvio, se sienten más cómodos así.

Esta vez sí hubo visita a la afición

El encuentro también dejó una imagen significativa cuando acabó: la reconciliación del equipo con su afición desplazada. Más de 800 seguidores culés se hicieron notar en Praga durante todo el día y, sobre todo, durante los noventa minutos de encuentro. Y, esta vez sí, encontraron respuesta. En el último desplazamiento, en Anoeta, solo Cubarsí y Gerard Martin se acercaron a saludar, mientras que en el Eden Arena, en cambio, casi toda la plantilla acudió al fondo reservado a los aficionados azulgranas tras el pitido final, pese al frío extremo. La respuesta fue inmediata: cánticos, aplausos y una comunión pendiente desde San Sebastián.

En ese reencuentro hubo un nombre propio. Ronald Araujo fue uno de los más ovacionados y recibió un premio especial cuando la grada coreó su nombre acompañado del ya tradicional "uruguayo, uruguayo", un cántico que le une con la afición blaugrana y que ya se usaba con Luis Suárez. No lo ha pasado bien últimamente el charrúa, pero en Praga jugó muy buenos minutos y da la sensación de haber vuelto al cien por cien. Agradeció el gesto a la grada.

Las bengalas, por megafonía

La noche tuvo también su punto de tensión en la misma, por lo menos para quienes deben vigilar en materia de seguridad. Durante varios tramos del partido se encendieron bengalas, un elemento expresamente prohibido por la UEFA. La situación obligó a que, desde la megafonía del estadio, durante la segunda mitad, se instara a los aficionados a dejar de usarlas. Habrá que esperar para saber si este hecho tiene consecuencias.

Fin a la travesía a domicilio

Todo ello ocurrió en un contexto exigente para el equipo: el del Slavia fue el octavo partido consecutivo del Barça a domicilio. Una serie que incluye Guadalajara y Racing en Copa, Villarreal, Espanyol y Real Sociedad en Liga, Athletic y Real Madrid en la Supercopa disputada en Arabia Saudí, y ahora Praga en Champions. Kilómetros, viajes, climas opuestos y desgaste acumulado que no siempre se reflejan en el marcador, pero que pesan.