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La vía que transformará los ingresos del Barça (y el problema que se avecina)

Mientras que los derechos de televisión no se prevén mejoras ni ventajas competitivas respecto a los rivales, el club puede tener un as en la manga con el nuevo estadio

Joan Laporta ya está en las oficinas del Barça para alargar el contrato de Flick

Joan Laporta ya está en las oficinas del Barça para alargar el contrato de Flick / David Bernabeu

Iván Cabeza

Iván Cabeza

Los derechos de televisión son los ingresos que menos dependen de la estructura de los clubes, ya que están centralizados; es decir, los negocian directamente LaLiga, la UEFA y la RFEF.

Por tanto, el Barça no tiene una incidencia real sobre ellos, ya que, más allá de su rendimiento en LaLiga y la Champions, tanto los ingresos como el reparto están ya decididos previamente.

En cuanto a los importes, y resumiendo, diremos que el Barça recibió de LaLiga 160,53 millones de euros en la temporada 2022-23, y 130 millones en la temporada 2023-24, de los cuales el 50% provenían del reparto equitativo que realiza LaLiga.

El resto dependió de la clasificación (en este caso, por ser campeones en 2023 y subcampeones en 2024) y del criterio de implantación social, lo que hace que, por norma, tanto el Barça como el Real Madrid cobren mucho más que los demás equipos.

La palanca y la Champions

Ahora bien, en el caso del Barça, cabe destacar que, fruto de una venta de activos (también llamada “palanca”) en el período 2021-2023, a través de la empresa del grupo Locksley Invest S.L., constituida para la ocasión con el fondo de inversión estadounidense Sixth Street, el Barça dejará de ingresar más de 40 millones de euros anuales durante los próximos 25 años.

Esto, a cambio de una venta que le generó 667 millones de euros de ingresos extraordinarios por la cesión del 25% de sus derechos televisivos.

Estos ingresos no se destinaron ni a inversiones ni a reducir deuda, sino a cubrir pérdidas ordinarias anuales, en su mayoría comprometidas, que en los últimos cuatro años han superado los 1.000 millones de euros, sin contar los resultados extraordinarios ni las ventas de jugadores.

En cuanto a la Champions League, la otra gran fuente de ingresos en este ámbito, el reparto se produce según su rendimiento en la competición (“Merit money”), su cuota de mercado televisivo nacional (“Market pool”), su coeficiente histórico y las victorias y empates en la fase de grupos. En el caso concreto del Barça, la temporada 2022-23 le reportó unos 70 millones de euros: 22,7 M€ por participación, 34 M€ por coeficiente y 13,2 M€ por derechos de televisión.

Desde este punto de vista, no se prevén mejoras ni ventajas competitivas respecto a los rivales, sino todo lo contrario. El club ingresará alrededor de 90 millones de euros menos que su principal competidor

Escenario de debilidad respecto al Madrid

En lo que respecta a los derechos de televisión, cuesta creer en un incremento significativo de estos, más allá de la revolución que puedan generar las plataformas de streaming, ya que en la última renovación de derechos de la LFP no hubo un crecimiento relevante, y además el estancamiento de la competición parece evidente.

En el caso del Barça, la cesión durante 25 años de ese 25% de derechos sitúa al club en un escenario de gran debilidad respecto a su principal competidor durante los próximos 25 años. Para poner un ejemplo, en dos años el club ingresará alrededor de 90 millones de euros menos que su principal competidor, lo que podría suponer el fichaje de una superestrella cada dos años.

En lo referente a la UEFA, el probable fracaso de la Superliga pone de manifiesto que la gran esperanza de recibir, como club fundador, un importe inicial de 600 millones de euros que solucionara gran parte de los problemas del club, se ha desvanecido; por tanto, los ingresos seguirán en la línea de los últimos años, y en igualdad de condiciones con sus competidores.

En consecuencia, desde este punto de vista, no se prevén mejoras ni ventajas competitivas respecto a los rivales, sino todo lo contrario.

Matchday: estadio e infraestructuras

Como es conocido, el Barça está inmerso en el proyecto más transformador de su historia: la construcción del nuevo Spotify Camp Nou. Esta inversión, que llevaba muchos años de retraso y que ha tenido un alto coste de oportunidad, transformará el modelo de ingresos del club.

La industria del deporte lleva ya años construyendo nuevas infraestructuras para lograr que los estadios se conviertan en nuevas fuentes de ingresos y negocio, no solo el día del partido, mejorando la experiencia y las ventas con una nueva infraestructura, sino también durante los 365 días del año.

El club, que siempre ha generado muchos ingresos en este ámbito gracias a su estadio, el museo y la potencia de la ciudad como polo turístico mundial, prevé un incremento significativo del negocio a partir de 2027, con el estadio a pleno rendimiento. Las previsiones sobre las que trabaja el club estiman un incremento de 247 millones de euros brutos, lo que podría traducirse en unos 100-150 millones de euros netos.

El impacto en ingresos que tendrá el nuevo estadio en pleno funcionamiento transformará la cuenta de explotación del club

Este incremento, sin embargo, en el corto y medio plazo, se destinará mayoritariamente —en el mejor de los casos— a devolver el capital de los préstamos y a pagar los intereses de una obra valorada en 1.500 millones de euros de deuda, con unos intereses anuales que este año, por ejemplo, superarán los 80 millones, a través del fondo de titulización.

¿Cuáles son las perspectivas?

Más allá del reto y el orgullo que supone construir uno de los mejores estadios del mundo, el impacto en ingresos que tendrá el nuevo estadio en pleno funcionamiento transformará la cuenta de explotación del club, convirtiéndose esta rama en la que más ingresos generará.

El problema radica en que, si no se aborda una reestructuración urgente de la deuda (que, por cierto, ahora es un momento propicio la lejanía en los vencimientos, la curva de tipos invertida, cada vez menos invertida y la liquidez en el mercado de capitales), el club no será capaz de generar caja más allá de la necesaria para devolver la inversión del estadio.

Por tanto, al club le será difícil eliminar deuda estructural o, por ejemplo, invertir en el primer equipo como actor fundamental de la industria, como casi siempre ha sido.

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