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CHAMPIONS LEAGUE

El sonrojante dato que deja la primera mitad del Brujas - Barça

El equipo de Hansi Flick volvió a mostrar sus debilidades fuera de casa

Las notas del FC Barcelona frente al Brujas al descanso

climatetribe.org

Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

El Barça se plantó en Brujas con la intención de dar un golpe de autoridad en Europa, de mostrar que su proyecto empieza a carburar también lejos del Camp Nou. Venía de una buena dinámica en Liga, con ciertos brotes verdes en el juego y la sensación de que el grupo empieza a entender lo que pide Hansi Flick. Pero en veinte minutos, el conjunto azulgrana ya dejó claro que tiene un problema estructural en la retaguardia: le cuesta ajustar el ritmo de los partidos fuera de casa, y cuando pierde el control, sufre demasiado.

El partido arrancó con una intensidad altísima. El Club Brujas, muy bien trabajado en la presión y con las ideas claras, salió a incomodar desde el primer minuto. Apretó arriba, forzó errores en salida y buscó constantemente la espalda de los defensores del Barça. A los seis minutos, Carlos Forbs ganó línea de fondo por la derecha y asistió a Nicolo Tresoldi, que definió con contundencia dentro del área para abrir el marcador. Gol tempranero y jarro de agua fría para los azulgranas.

El Barça, eso sí, reaccionó bien. Apenas dos minutos después, Fermín López apareció entre líneas y filtró un pase preciso para Ferran Torres, que no falló en el mano a mano. El 1-1 devolvía la igualdad al marcador y parecía ofrecer cierto equilibrio emocional. Pero fue un espejismo.

La banda derecha del conjunto belga siguió siendo un filón. Cada pérdida azulgrana en campo propio era un disparo al corazón. Y fue el propio Forbs, muy activo durante toda la primera parte, quien volvió a aparecer con metros por delante para finalizar un contragolpe de manual en el minuto 17. El 2-1 encendía de nuevo el estadio y dejaba al Barça otra vez por detrás en el marcador.

Con ese segundo gol del Brujas, el Barça firmó algo inédito en su historia: nunca antes había encajado dos goles en los primeros 17 minutos de un partido de fase de grupos de la Champions League. Un dato que no solo duele por lo inédito, sino por lo que revela sobre las carencias defensivas de un equipo que sigue buscando equilibrio.