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FC BARCELONA

'Show' particular de Lamine en el día más estrambótico

Nueva Liga y ‘viejas’ costumbres del astro de Rocafonda, que dejó claro que quiere seguir siendo el rey en la temporada que empieza; el '10' no se dejó llevar en un partido extraño y que 'murió' en media hora

Lamine celebra su 0-3 con la grada en Mallorca

Lamine celebra su 0-3 con la grada en Mallorca / Dani Barbeito

Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

Empezar una temporada, un campeonato, siempre cuesta. Poner en práctica los automatismos, integrar a los recién llegados, el calor sofocante de agosto. No suelen verse las primeras semanas de competición grandes actuaciones corales ni individuales. Normalmente, se necesita un rodaje para ver la mejor versión de equipos y jugadores.

Pero hay un tipo que come aparte, que se monta su largometraje particular y no entiende de lógicas ni teorías. Lamine Yamal se plantó en Son Moix, con una sensación térmica de casi 40 grados, y salió a percutir a Mojica, a Leo Román, a Raíllo y a todo el que se pusiera por delante. El Barça salió a lo suyo, a apretar arriba, a intentar someter a base de posesión y transiciones rápidas. A sus 18 años, Lamine es consciente de que cada vez tiene más superioridad sobre los rivales y ‘abusa’ de ellos. Más desarrollado físicamente y más inteligente en su lectura del juego (y con ese plus que le da el ‘10’ recién estrenado), el de Rocafonda promete emociones fortísimas este curso. Si siempre está a estos niveles de motivación el papelón para los rivales es verdaderamente complicado.

NO SE DEJÓ LLEVAR

El partido, como dijo el propio Jagoba Arrasate, se acabó en el minuto 25. El Barça ganaba 0-2 con un gol repleto de polémica de Lamine Yamal. En una jugada algo surrealista, Raíllo quedó tendido en el suelo por un balonazo, Munuera dejó seguir y Ferran Torres, como el que no quería la cosa, la mandó a la escuadra. El público, el banquillo y el mallorquinismo en general se descentró, perdió el norte y ya todo fue cayendo por su propio peso.

Lamine, en Son Moix

Lamine, en Son Moix / D. Barbeito

Las expulsiones de Morlanes y Muriqi antes del descanso acabaron de ensuciarlo y enrarecerlo todo. La segunda mitad empezó con el Barça dejándose arrastrar por el contexto. Por un Mallorca que se dedicó a perder tiempo y a que corrieran los minutos sin que pasara nada (lógico). De hecho, Flick fue muy crítico con la actitud del equipo. El que se desentendió de ese ‘tedio’ fue Lamine. Insistió, insistió e insistió buscando su gol hasta que lo encontró sobre la bocina.

LEO ROMÁN SUCUMBIÓ EN EL 94'

Una jugada marcada de la casa que incluyó eslálom hacia adentro y definición seca al palo largo. Leo Román había podido con el ‘10’ hasta el 94’. Más allá de esa diana, Lamine asistió en el 0-1 para Raphinha con un centro arqueado delicioso y luego provocó la segunda amarilla de Morlanes. ”Por lo que veo en los entrenamientos, está motivado y en los partidos también juega, lucha y defiende. Me alegro por él”, dijo Flick. De lo poco positivo que se le ‘arañó’ al de Heidelberg en rueda de prensa. Como se alargue ese estado de motivación, que tiemblen los laterales zurdos de todos lares.