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El Barça invoca a Ronaldinho, pero sobrevive con un Super Joan Garcia

Una exhibición del guardameta y un gol de Araujo permiten al Barça sumar los tres puntos y evitar un susto ante el Rayo

Resumen, goles y highlights del FC Barcelona 1 - 0 Rayo Vallecano de la jornada 29 de LaLiga EA Sports / LaLiga

Dídac Peyret

Dídac Peyret

El día que el Barça invocó a Ronaldinho –en la jornada de camisetas retro– se sostuvo gracias a Joan Garcia. Hay algo misterioso en su temperamento. El primer enigma es común a todos los porteros y tiene que ver con haber elegido parar balones en lugar de marcar goles. El segundo, más personal, está en su manera de gestionar el riesgo: sin excentricidades, desmonta el tópico de que los porteros deben estar locos para triunfar.

Nadie del Espanyol sabe aún con certeza por qué cambió de opinión y acabó fichando por el Barça. Pero el Camp Nou hace tiempo que lo disfruta y lo celebra. Tres apariciones estelares suyas y un gol de Araujo permitieron al Barça llevarse la victoria y no dar opciones al Madrid de recortar puntos en LaLiga antes del parón.

Ante el Rayo Vallecano se presentó con una de esas intervenciones que cambian el estado de ánimo del rival. No había pasado ni un minuto y ya se había hecho gigante ante un remate de Carlos Martín a bocajarro. Pep Chavarría había castigado la espalda de Ronald Araujo, de nuevo titular en el lateral derecho.

Un susto que resolvió Joan, siempre puntual, y que despertó al equipo en horario de siesta. El primero en estirar a sus compañeros fue Raphinha, que compite como si no olvidara sus orígenes.

El brasileño es de esos jugadores que cree en jugadas que el resto considera inverosímiles. En un ejercicio de fe así, robó el balón a Pathé Ciss, se plantó solo ante Augusto Batalla y envió el balón fuera. La pausa no siempre acompaña a Raphinha, que vive con la mecha encendida.

Lamine compite como si fuera brasileño

El empuje de Raphinha animó a Lamine, que más que correr levita por el campo; hay algo armónico en todos sus movimientos, una especie de danza suave donde todo fluye. En la mayoría de jugadores diríamos que aún se divierte como si tuviera 18 años, pero en su caso literalmente tiene 18 años.

Lamine llegó al campo con la camiseta retro de Ronaldinho y sobre el césped mostró las mismas ganas de divertirse. Su fútbol está en una esfera tan diferente que ha convertido la trivela en un gesto rutinario.

Contra el Rayo encontró en Fermín López al mejor socio. Sus movimientos, un puñal sin balón, son un universo de posibilidades para Lamine. Sobre todo porque cada vez que se abre, el de Rocafonda hace daño por dentro, una dinámica que parece haber llegado para quedarse.

El Barça apretó con fuerza al Rayo por fuera, pero fue a balón parado cuando cantó bingo. João Cancelo centró al segundo palo y apareció Araujo, desde las alturas, para marcar el primero. El uruguayo necesita estallidos de autoestima así, y su actuación no hizo más que mejorar después del gol.

Calma tensa y final agónico

La segunda mitad comenzó con un Rayo agresivo –y con ganas de incomodar–, y un Barça con prisas por sentenciar el partido. Lamine, que tuvo un hueso en Chavarría, rondó el segundo gol con una jugada messiánica. Un control de otro mundo y un remate que parecía un pase a la red, pero que salió fuera por poco.

También puso empeño Ferran, entrando al descanso por Lewandowski, y estresó al Rayo con un disparo que Raphinha estuvo a punto de cazar y marcar. No fue así, y el Rayo comenzó a creer en el empate, pero chocó una y otra vez con Supergarcía. Primero tras un disparo de Álvaro García y después con una acción de reflejos espectacular tras un remate de cabeza de Unai López.

La calma tensa se instaló en el estadio, con un murmullo incómodo en las gradas y un Barça desacompasado, incapaz de ordenar las jugadas, inmerso en un ejercicio de supervivencia.

Tuvo el empate el Rayo. Primero Espino, que rompió la línea defensiva del Barça, y envió el balón por encima de la portería. Y, después, con otra mano de Joan a disparo de Jorge de Frutos. Nadie sospechaba que, en el homenaje a Ronaldinho, el mejor sería el portero y el Barça ganaría con gol de Araujo. Ante el Rayo, Joan fue más Supergarcía que nunca.