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El semáforo del Girona - FC Barcelona

Lo mejor y lo peor del partido entre el Girona y el Barça de la quinta jornada de Liga

Balde tuvo algunos problemas con los balones largos

Balde tuvo algunos problemas con los balones largos / Dani Barbeito

Toni Juanmartí

Toni Juanmartí

El FC Barcelona quiere seguir con el pleno de victorias en Liga en un derbi de Champions ante un Girona que ya se llevó el curso pasado los seis puntos ante el conjunto azulgrana. El elenco de Hansi Flick, líder del campeonato, llega a Montilivi con la moral por las nubes y con ganas de dar un golpe de autoridad ante el conjunto de Míchel, que esta próxima semana iniciará su aventura europea frente al PSG.

El cuadro catalán sale en Girona con el once esperado. Es decir, con Marc Casadó junto a Pedri en la sala de máquinas. El vallesano o Eric era la única posición que podía bailar, aunque siempre partiendo con ventaja un Casadó que cuenta con la confianza del técnico alemán.

El conjunto de Flick salió muy 'enchufado' y mordió muy arriba desde el inicio. Los azulgranas se hicieron con el dominio del juego nada más arrancar y se instalaron en campo rival, ahogando a los de Míchel, que apenas podían enlazar pases en campo rival.

El Barça tuvo varias acciones interesantes de centro pero no pudo aprovechar ninguna para castigar. Ni los envíos de Balde o Raphinha desde el costado ni los de Olmo a balón parado surtieron efecto.

El lateral sufrió cuando el Girona buscaba envíos largos a Bryan Gil. En varias ocasiones el extremo local recibió en profundidad y acabó generando peligro sobre el área de Ter Stegen.