Entrevista SPORT
Sant Jordi 2025
Sánchez Piñol: "Sin fútbol, habría revolución"
Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965) es escritor, antropólogo y un gran aficionado del Barça

Albert Sánchez Piñol publica 'Las tinieblas del corazón' / JORDI OTIX (EL PERIÓDICO)
Cuando contactamos con 'La Campana' para gestionar la entrevista, la primera respuesta fue una mezcla de sorpresa e incredulidad. Tiene su lógica. Cuando la propuesta fue trasladada a Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965), también hubo cierto recelo absolutamente justificado porque su obra ('La piel fría', 'Pandora en el Congo', 'Victus'...) nada tiene que ver con el fútbol. Ni siquiera con el deporte. Su último libro, 'Les tenebres del cor' (La Campana)/'Las tinieblas del corazón' (Alfaguara), aparantemente tampoco.
El escritor, que también es antropólogo, huye esta vez de la novela pero mantiene la estructura que se espera en ellas con un texto donde excéntricos personajes, todos reales, dedican su vida al estudio de los mal llamados "pigmeos" (el porqué no deben llamarse así está explicado por el autor en la obra). "Es un libro de aventuras", asegura Sánchez Piñol. El lector, seguramente, no estará de acuerdo con esta definición. Es mucho más que eso. Muchísimo más.
La razón por la que citamos a Sánchez Piñol no son los mbuti, que así debe llamarse a esta sociedad de individuos bajitos (definición absolutamente simplista) que viven en la selva africana, sino la voluntad de hablar de fútbol y de todo lo que lo rodea a través de la mirada de un antropólogo. Nos cita en una cafetería en el barrio de Horta-Guinardó, en Barcelona. Juega en casa y, por ello, ya espera en una pequeña mesa al fondo del local acompañado de lo que parece ser un cortado. En la mesa de al lado, cuatro mujeres ociosas tejen de forma desordenada una conversación ininteligible que solo puede describirse como ruido.
La presunta timidez que transpira Sánchez Piñol es solo un escudo voluntario que le permite huir de todo aquello superfluo que le rodea. No es elitismo ni mucho menos clasismo, es simplemente su manera de ir al grano en la vida. Hay cosas que interesan y hay otras que no. Y no hay tiempo para todo. Por eso agradecemos que nos permita pasar un rato largo escuchándole. Hablando de su libro, claro, pero también de su mirada sobre el fútbol. En el fondo, cualquier creación humana está conectada porque su origen es compartido.
¿Te ha sorprendido que SPORT quisiera entrevistarte?
Sí, claro, no tengo ningún inconveniente, pero no sé si hay algún malentendido. No me malinterpretes. El deporte y la antropología tienen muchos vínculos, pero me extrañaba el medio. Mi obligación es hacer entrevistas inteligentes, que no quiere decir que el lector de SPORT no sea inteligente, pero busco otra cosa. Yo te explico lo que quieras… Si me lo piden es por algo. Debe haber alguien inteligente por ahí, lo que no sé es cómo lo encajarás. Yo si quieres te explico las cosas más triviales.
El fútbol es un deporte que saca lo mejor del alma humana y ayuda a la salud física, pero hay una realidad oculta que es la que estudiaría cualquier antropólogo
A eso voy: el fútbol, los clubs y sus aficiones son antropología, ¿no?
Sí, mucho. Hay toda una rama de la antropología que se dedica al deporte y, concretamente, al fútbol. Tengo amigos sudamericanos que lo han estudiado mucho. ¿Qué hace la antropología? La clásica es la mía: un señor o señora se va entre pigmeos y los estudia para saber cómo viven otras sociedades y eso te permite conocer al ser humano. Y para cuestionar tu sociedad viendo que hay gente que vive de forma diferente. Esto puedes aplicarlo también a padres de alumnos o a un club de fútbol. O a los futbolistas de un equipo o a mil cosas. Hay una frase de la antropología que afirma que “toda sociedad tiene una realidad aparente y otra realidad verdadera que se esconde”. Y el fútbol es un deporte que saca lo mejor del alma humana y ayuda a la salud física, pero hay una realidad oculta que es la que estudiaría cualquier antropólogo. Es un negocio egoísta, que daña a niños de doce años y manipula sentimientos humanos muy primordiales por un interés capitalista.
Vamos bien.
También a la inversa: existe un club de barrio que da una cohesión, que da una fuerza e identidad colectiva que no dan los partidos políticos.
Como el Europa, del que fuiste socio.
Sí, sí, mi club era el Europa. De hecho, el primero era el Martinenc, pero me hice socio del Europa.
¿Por qué?
Porque era del barrio. Y porque no podía ir al Barça porque era muy caro. Al Europa sí podía porque me gustaba el fútbol. Y me gusta.
¿Con qué óptica miras el fútbol?
Con la de un autor. Es una cosa que igual te puede interesar. No sé si al SPORT.

Albert Sánchez Piñol publica 'Las tinieblas del corazón' / JORDI OTIX (EL PERIÓDICO)
Déjemos de lado el SPORT.
Sí, yo te explico. Yo me he dedicado a la narrativa y me di cuenta que tenían problemas muy similares. Tú eres más jovencito, pero estarás de acuerdo conmigo en que uno de los grandes debates del fútbol, al margen de los partidisimos, es '¿qué es más importante, la táctica o los jugadores?'.
Cierto.
Supongo que conocías a Van Gaal, que es un extremo: hay un sistema y los jugadores deben aplicarlo. Y otros, como Menotti, son de otra doctrina. Es un debate eterno entre táctica, estilo de juego y jugadores. Pues en este debate hace 2.000 años que la literatura le lleva ventaja. Me di cuenta que es el mismo. El gran debate simétrico en literatura es '¿qué es más importante, el argumento o los personajes?'.
Pero una cosa es ficción y la otra es realidad.
Pero tienes que conseguir una cosa real, una novela. Y solo conseguirás que funcione según tu forma de entender… hay autores que son más Van Gaal y otros más Menotti. Este debate se ha hecho muy seriamente a nivel literario y hemos llegado a una conclusión.

'Les tenebres del cor' (La Campana) / 'LA CAMPANA'
¿Cuál?
Ha habido épocas en la que el argumento es lo que importaba y otras en las que lo ha sido el personaje. Hoy en día hay un pacto que dice que los personajes son el argumento. Un entrenador es muy similar a un autor. Habrás oído a quien dice que no puede controlar a sus personajes, como cuando Guardiola dice que estamos en manos de estos chicos. No puedes coger jugadores meditarráneos y hacerlos jugar al estilo de Van Gaal. Ni al revés. Debes adaptar el argumento al personaje. ¡El Quijote! Sin aquel personaje, no tendrías nunca la novela. Sí, es un poco más favorable a los jugadores, pero tienes como entrenador que adaptarte a ellos. No podrás hacer que Ronaldinho juegue como Beckenbauer.
Imposible.
Los jugadores son la estrategia y la táctica. Por eso, cuando veo un partido de fútbol, lo pienso y lo veo como un autor.
¿Y como mero observador? Habrá novelas o partidos que simplemente emocionan…
Cada partido es una novela.
Tengo un amigo periodista que me explicaba que Rijkaard se fumó un porro delante suyo. Y ahora veo analistas diciéndote qué ha pasado en un partido cuando no saben nada de lo que pasa dentro
Le veo más del balón que de un escudo.
No, no, soy un poco el señor Casaus. Tengo un poco de él, que decía que no le gustaba el fútbol, que le gustaba el Barça. No llego a este extremo, pero no es lo mismo ver un Alavés contra el Cádiz que ver jugar al Europa o al Barça. O al Real Madrid. Que para mí es la antítesis y cualquier equipo que juegue contra el Real Madrid es mi equipo. Necesito un poco de partidismo, pero puedo analizar, aunque no sé lo suficiente.
De fútbol sabemos todos.
No, no estoy de acuerdo. Había una frase que dice ‘hay cien mil personas viendo un partido y solo hay cuatro o cinco que sepan lo que está pasando’. Con las novelas pasa igual.
¿En serio?
Sí, yo sé lo que pasará antes de que pase, es muy raro que me engañen. Incluso en una serie. Sabes los trucos. Creo que hay un drama que tiene que ver con la fractura de la democracia informativa. Cada vez los periodistas están más alejados del equipo. Y sería muy interesante que pensaseis qué relación había entre la prensa y la plantilla en la época de Kubala y la de ahora.
Esto está pensado. Empezó a romperse después de Rijkaard. Con Guardiola y, más tarde, con Luis Enrique.
Tengo un amigo periodista que me explicaba que Rijkaard se fumaba un porro delante suyo. Y ahora veo analistas diciéndote qué ha pasado en un partido y yo pienso que es imposible que sepan qué ha pasado. 'Se ha equivocado con este cambio'. ¿Cómo pueden saber si se ha equivocado sin saber los criterios que ha usado el entrenador para hacer el cambio?
Hay mucho analista.
Sí, pero sin información. Os han excluido.
Los comentaristas en el fútbol son es como estar leyendo una novela y que alguien te explique lo que está pasando. ¡No! ¡Ya lo leo yo!
Sin información no hay periodismo.
Ahora hay comentaristas. Lo entiendo a nivel radiofónico, pero recuerdo ir con mi padre y mi tío a ver al Barça y verlos con los auriculares. Y yo preguntaba '¿qué haces?'. Me decían que estaban escuchando el partido. ¿¡Pero no lo están viendo!? Antes había un comentarista, ahora hay tres o cuatro. Y no quiero que me expliquen lo que estoy viendo porque ya soy grandecito para saber lo que veo. Y lo que me pierda ya lo leeré mañana. No quiero que me condiciones mis emociones. Es como estar leyendo una novela y que alguien te diga lo que está explicando. ¡No! Ya leo yo.
Como los cronistas que ven el partido mientras escuchan la radio. ¿Qué nos explican? ¿Lo que ven o lo que oyen?
Exacto. A ver, es que el fútbol es un espectáculo sociológico enorme. Y las ciencias sociales no pueden quedarse al margen. Y a mí me gusta. Y es que hay cosas maravillosas...
¿Cuáles?
Por ejemplo Hansi Flick. Pero no hablo de los resultados, que son muy importantes, sino de que en el fútbol pasan cosas maravillosas que son propias de la literatura. Un autor, con el mismo material narrativo… Lo que ha cambiado Flick… Llega y todo el mundo se lo cree. Podemos intentar explicarlo, pero es muy difícil. No sé cómo lo ha hecho, pero es irrelevante. No lo sabemos racionalmente porque no estamos dentro. Una editora mía lo dijo de Messi.

Flick habla en rueda de prensa antes del duelo frente al Mallorca / Valenti Enrich
¿Qué dijo?
No es que no sea inteligente como ser humano, pero es que solo habla con la pelota. Hay gente que su inteligencia la canaliza en algo concreto, como Messi con el balón.
¿Messi es la búsqueda de Dios de Schebesta (misionero que buscó a Dios entre los pigmeos)?
Bueno, tiene algo que ver con los pigmeos porque en el fútbol todo el mundo encuentra lo que busca. ¿Quieres encontrar a Homero? Lo encuentras. ¿Deporte? También. ¿Qué frase en el mundo del fútbol existe más religiosa que la del ‘més que un club’? Y añadiría: ¿de qué club puedes no decir esto? El Europa también lo es.
Hombre, esto nació de un contexto social y político.
No lo niego, pero lo que representa para la gente un club siempre es más que once señores con una camiseta. Es la cosa más ridícula que hay. Once señores detrás de una pelota. Y llevas una camiseta solo para diferenciarte del otro.

Tapa de 'Las tinieblas del corazón' / 'LA CAMPANA'
Tribus.
No son sociedades, pero son campos sociales, que diría un antropólogo. Lo estudias como una tribu. Si no pueden competir, lo que les hace iguales es aquello que les diferencia, esta es la gran paradoja. Tienes que ser muy parecido al Real Madrid para jugar contra ellos porque, si no es así, ya no te relacionas. Si estás en Tercera Regional… Y nuestras sociedades se estructuran… Por eso es para mí tan importante el fútbol.
Pese a los conflictos que también genera.
Hay otra teoría general que dice que el fútbol reemplaza a la violencia. Es una violencia ritualizada, son ejércitos enfrentados. El lenguaje incluso está muy militarizado. Después de la Segunda Guerra Mundial, de forma muy consciente, Europa usa el deporte y sobre todo el fútbol. En vez de que Francia e Inglaterra se maten, hacen que sus equipos compitan: Olimpiadas, fútbol, selecciones…
La Copa de Europa...
Es eso.

La afición del Legia Varsovia, durante el partido contra el Chelsea en Stamford Bridge / EFE
Pero también hay violencia. Los ‘hooligans’ en Inglaterra, que ahora están repuntando por todos lados.
Sí, pero los antropólogos lo vemos exactamente al revés. El fútbol es como la espita de una olla a presión. Las tensiones sociales se manifiestan a través del fútbol y así se desahogan. He escuchado a insensatos decir que esto lo arreglan prohibiendo el fútbol. Así lograrías una revolución porque lo que pasa allí dentro se expresaría en la calle con barricadas. En cualquier estudio antropológico de los ‘hooligans’, de los ‘skinheads’, ves que son gente frustrada de la clase obrera. Antes se apuntaban a un sindicato y ahora está esto de la pelota. El fútbol evita una conflictividad social muy bestia… Lo que no puedes hacer es prohibir ‘estelades’, es alucinante.
En un campo de fútbol ya no se puede decir nada.
Son vasos comunicantes. Lo que pasa en el campo no pasa fuera. No al revés: cuanto más en el campo, más fuera. No. Recuerdo que yo era un niño, iba a ver al Martinenc y veía a gente totalmente amable fuera del campo diciendo unas barbaridades dentro… Esta gente igual acabaría pegando a la mujer… Esta es la interpretación antropológica de la energía social que canaliza el fútbol. La dictadura lo sabía muy bien. Antes había toros.
Las dictaduras siempre han sido muy partidarias del fútbol y del alcohol. Si están borrachos, pues están tranquilos
¿No era lo mismo?
El franquismo es quien se carga los toros porque allí la gente no podía participar. Era algo más artístico si quieres, una muerte artística. Y el fútbol es más popular, de clases populares. Y el franquismo quería tenerlas entretenidas. Pero claro, no podrás evitar que expresen lo que son. Las dictaduras siempre han sido muy partidarias del fútbol y del alcohol. Si están borrachos, pues están tranquilos.
Ahora en los estadios solo pueden beber los VIPs.
Esto lo tengo muy asociado a las redes sociales, que lo deslocalizan todo. No hay cuerpo. Allí sí, hay un cuerpo que grita, que se emociona, que se droga, que tiraba petardos. Es la teoría de la fiesta, que en antropología la tenemos muy estudiada aplicada al deporte. El carnaval era invertir el ‘status quo’ y está legitimado. El poder decía ‘haz lo que quieras’ estos días, pero el lunes a currar.
Como ‘La Purga’.
Sí, sí, sí, es el Carnaval llevado al extremo. Qué cosa más inocua gritar por un color azul en lugar de uno blanco. Pero cuela. Y yo soy observador y participante al mismo tiempo.
¿Se puede?
Sí, son técnicas, pero se puede. Lo que me da la antropología es una mirada. En ciencias sociales diferenciamos mucho entre simpatía y empatía. Como periodista o antropólogo tienes la obligación moral de ser empático, ponerte en el lugar del otro para entender cómo actúa y piensa. Simpatía es aprobarlo: Putin, un etarra. Lo que quieras. Y eso no significa que simpatice con poner una bomba. Y a la mínima ya te dicen que eres un agente de Putin…
Eisner (otro personaje incomprensible del libro) era empática.
Demasiado. Del fútbol estamos diciendo cosas muy positivas porque sirven como mecanismo de inclusión social, pero en el caso de los pigmeos vi que era un mecanismo de exclusión social porque los pobres están bastante mal cuando están fuera de la selva. Yo jugué a fútbol con ellos.
Son muy pequeños, pero en el Barça hay casos de genios como Messi.
Ya, pero ¿y el portero? Hicieron un equipo de fútbol y estaban emocionadísimos, pero cuando les hicieron jugar, fue contra mujeres. Y para ellos era una humillación.

Leo Messi podría disputar su sexto Mundial / EFE
Curioso.
Estar con mbutis (pigmeos bien dicho) era como estar con aliens. Peor que aliens. Cuando contactemos con gente de 'Alfa Centauri' se parecerán más a nosotros que los mbuti porque tecnológicamente habremos coincidido. Serán sociedades que habrán resuelto los mismos problemas para encontrarnos. Lo que me flipaba de ellos… Primero el aspecto físico. No son enanos, ni africanos… La puñetera verdad es que nadie sabe por qué son como son. Si entras en la selva, todo se hace pequeño. Hay elefantes que son pequeños. La selva lo reduce todo, es como una adaptación.
De nuevo curioso.
Sí, pero lo que me flipaba era que fueran tan diferentes a nosotros. Cuando superas la primera impresión de esos cuerpos alienígenas, lo que te das cuenta es de que su sociedad es muy diferente a la nuestra. ¡Pero tanto! Es flipante.
De ahí el libro.
Cuando hice la tesis doctoral, lo primero que hice fue coger toda la bibliografía del tema, que no hay tanta, pero los personajes que me encontré eran tan interesantes como los mbuti.

Albert Sánchez Piñol publica 'Las tinieblas del corazón' / 'LA CAMPANA'
Y daba para un libro. O para un partido de fútbol, que viene a ser lo mismo, según comentabas.
La estructura de una novela siempre es la misma, igual que un partido de fútbol tiene una reglamentación y una duración. Tienen que tener tres actos, Si no, estás haciendo algo experimental, pero ya no es una novela, es otra cosa. Estos tres actos y entender cómo funcionan es lo que te permite hacer auténticas maravillas. De la misma manera que el reglamento de fútbol no limita el talento de grandes jugadores como Messi, Pelé o Kubala, sino que gracias a este reglamento pueden expresarse con total plenitud en esta maravilla llamada fútbol. Sin reglamento sería el caos, no sería creación. Necesitas, curiosamente, estas normas.
Incluso en el patio del colegio.
En todos lados. Y lo que hace la antropología es descubrir las normas ocultas de una sociedad. Por eso cada partido lo veo como un relato. Otra cosa en común es que todo relato, para que funcione, necesita un conflicto. Sin intereses opuestos no hay relato, hay estas novelas francesas tan aburridas.
Todo relato necesita un conflicto: ¿logrará el Barça derrotar al Real Madrid? Esto es lo que mantiene la tensión durante noventa minutos, una temporada o generaciones
Ya.
¿Logrará el capitán Ahab matar a la ballena blanca?
Hemingway se preguntó algo parecido.
‘El viejo y la mar’ es una versión de Moby Dick. Y esto lo tienes siempre garantizado en el fútbol. ¿Logrará el Barça derrotar al Real Madrid? Esto es lo que mantiene la tensión durante noventa minutos.
O durante una temporada.
Y durante generaciones. Esto es muy literario, muy dramatúrgico. Y el conflicto puede ser a muchos niveles. Este es deportivo, con normas. En literatura y fútbol existen. Y hay otra cosa inherente a todo conflicto, que implica cambios. La magia de Flick es que haya superado un poco esto. Aquí somos muy ciclotímicos: perdías un partido y era la catástrofe, ganabas y… Este tío ha dado una estabilidad. Y esto lo encuentro mágico. No entiendo lo suficiente de tácticas. Y mira que miro manuales de ‘Youtube’, pero llego a la conclusión de que nadie tiene ni puta idea.
¿No te has planteado hacer una novela donde el fútbol tenga un papel importante?
¿Qué quieres añadir? Todos los elementos de un relato de ficción ya existen en el fútbol. No es tan fácil encontrar un relato.
Apago la grabadora, integrada en el móvil, y nos despedimos encajando las manos. "Cuando publiques la entrevista, ¿me la podrás enviar? Un 'whatsapp'". La curiosidad por saber qué pintan sus reflexiones en SPORT sigue latente. "Por supuesto, será un placer". Ahí va...
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