¿Por qué el 'post Mundial' favorece a los intereses del Barça?
A los internacionales culés que estuvieron en Qatar les toca reivindicarse en una segunda parte de temporada apasionante
Xavi puede frotarse las manos, hay los mimbres, la idea de juego y la mentalidad para que este Barça coja velocidad de crucero

David Bernabeu
La resaca del Mundial ha planteado un escenario muy favorable para los intereses del Barça. A grosso modo, los diecisiete internacionales blaugranas salieron de Qatar con el mismo tamaño futbolístico con el que afrontaron el torneo.
Por lo tanto, no les queda otra que reivindicarse individualmente en una segunda parte de temporada apasionante donde el vestuario se ha autoimpuesto ganar títulos importantes. El que crea más ilusión, sin duda, es conquistar la Liga, donde se llegó al parón como líderes tras la batalla de Pamplona. Ha llegado el momento de que cada uno afronte las cuentas pendientes consigo mismo.
Empezando por atrás, el bueno de Eric García, a quien Luis Enrique no le concedió de un minuto, debe ser de los que está más mordido. El de Martorell sabe que no hay otra que seguir el camino de la entrega máxima como ha hecho desde que entró en La Masia.
A Ronald Araújo el destino le jugó una mala pasada y, recuperado de su lesión, lo tiene todo para ser el mejor central sudamericano. Andreas Christensen, uno de los más destacados de su selección, es un fichaje espectacular por cómo se produjo: por su juventud y características de juego puede marcar una época... ahora tiene que empezar por demostrárselo a Xavi.
Hasta Koundé, que se pasó todo el Mundial en el lateral derecho, cuenta con las ganas de volver a reinar donde se siente indispensable, en el centro de la zaga. A Balde se le vieron deficiencias defensivas en Qatar, lo que es lógico dada su juventud. Es un lateral para una década y tiene que ganarle el pulso a Jordi Alba. Incluso los no-mundialistas, como Marcos Alonso, ya les toca explotar de blaugrana.
Gavi y Pedri siguen a lo suyo y van para leyenda. Jugaron la Copa del Mundo como veteranos. En el mediocentro, sabiendo que Busquets se va, a De Jong se le presentó la oportunidad de su vida.
Y, arriba, es donde hay más margen de progresión. Raphinha fue víctima de la pizarra de Tite y, superada la fase de adaptación al Camp Nou, deber ir a más. Ferran Torres recuperó sensaciones y está en el camino cierto. Lo de Ansu es cuestión de tiempo y todo el barcelonismo lo abraza.
Dembélé actúa mejor cuando se le marca un punto de referencia: en Francia juega para Mbappé y en el Barça tendría que hacerlo para Lewandowski que es la estrella del equipo. Y Memphis Depay que aclare cuál es su grado de compromiso.
Xavi ya puede frotarse las manos, hay los mimbres, la idea de juego y la mentalidad adecuada para que este Barça coja, por fin, la velocidad de crucero.
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