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La norma que garantiza la renovación de Lamine Yamal

LaLiga ha introducido una cláusula clave en sus normas de control económico que facilitarán la inscripción del nuevo contrato del canterano

¡Lamine Yamal recoge el Laureus al mejor deportista revelación!

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Lamine Yamal es presente y futuro del FC Barcelona. Su renovación cuando cumpla los 18 años y firme su primer gran contrato profesional es una prioridad absoluta en los despachos de la Ciudad Deportiva del club azulgrana.

En un contexto económico marcado por las restricciones del Fair Play financiero, con el club fuera de la regla 1:1 después de que LaLiga dejara de contar los ingresos por los palcos VIP, las alarmas habían empezado a sonar sobre la capacidad de inscribir el que se espera que sea un jugoso nuevo salario de Lamine. El canterano podría pasar a ser uno de los mejores pagados de la plantilla cuando el club y Mendes cierren el acuerdo definitivo, algo que no se pone en duda por ninguna de las dos partes.

Sin embargo, las nuevas reglas presentadas este martes por la patronal del fútbol profesional en una sesión informativa con los medios de ocmunicación en Madrid abren la puerta a que el Barça pueda sellar la continuidad del joven talento sin incumplir los parámetros del control económico.

Nueva cláusula

LaLiga ha introducido una cláusula clave que permite a los clubes renovar a jugadores menores de 24 años aunque no dispongan de margen en su límite salarial. Para que esta excepción se aplique, el futbolista debe haber estado contratado íntegramente durante al menos las tres temporadas anteriores y consecutivas en el mismo club. Lamine, que cumple estos requisitos tras su paso por La Masia y su irrupción meteórica en el primer equipo, encaja a la perfección en este perfil.

La norma, sin embargo, no es un cheque en blanco. El exceso salarial generado por esta renovación deberá ser compensado durante el mismo curso. Si no, se descontará del límite generado para la siguiente temporada. Es decir, el Barça podrá renovar a Lamine ahora e inscribir su nuevo contrato para la temporada 2025/26, pero tendrá que cuadrar las cuentas antes de que acabe el curso para evitar un castigo económico posterior.

Esta medida está pensada para proteger el talento formado en casa y ofrecer un margen de maniobra a los clubes que trabajan bien la cantera, pero también representa una vía de oxígeno para entidades como el Barça, que han tenido dificultades para inscribir contratos debido al estrecho margen que les permite el límite salarial.

Flexibilidad de LaLiga

Más allá de la cláusula para renovaciones de canteranos, otra novedad es que LaLiga permitirá a los clubes inscribir provisionalmente a tres jugadores por temporada (uno por traspaso y dos como agentes libres) con visados temporales, aunque superen el tope salarial.

Estas inscripciones tendrán validez por un año, tiempo durante el cual el club deberá encontrar la fórmula para generar el espacio necesario para que estos fichajes pasen a ser definitivos.

Otra de las claves del nuevo marco económico de LaLiga es la flexibilización del famoso sistema del “uno por cuatro” y “uno por tres”, que hasta ahora limitaba severamente la capacidad de fichar de los clubes que excedían su tope salarial.

Bajo la normativa anterior, solo podían reinvertir un euro por cada cuatro (o tres, según el caso) que lograran liberar mediante salidas o ahorros en masa salarial y amortizaciones. Con el nuevo sistema, ese margen se amplía sustancialmente: ahora los clubes podrán gastar hasta el 60% de lo que consigan liberar si se trata de un jugador con un salario estándar para el equipo, y hasta un 70% si el refuerzo es considerado un “jugador franquicia”, es decir, uno de los mejor pagados de la plantilla.

Esta mayor elasticidad busca reactivar un mercado que ha vivido una notable desinversión en los últimos años: de los 645 millones gastados en fichajes recientemente, LaLiga espera estabilizar el volumen en torno a los 700-750 millones. En definitiva, una medida de ingeniería contable que permitirá mayor dinamismo en las operaciones sin renunciar al equilibrio financiero.

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