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HISTORIAS DEL RIVAL

Manolo Clares, el ‘antihéroe’ del Barça que también fue del Rayo Vallecano

Vivió en primera persona la época del Barça de Cruyff jugador y fue protagonista indirecto de una gran anécdota. Manolo Clares, el del ‘Manolo marca ya’, también marcó en el Rayo Vallecano

Manolo Clares, con las camisetas del Barça y del Rayo

Manolo Clares, con las camisetas del Barça y del Rayo / ARCHIVO

Lluís Payarols

Lluís Payarols

Un Barça-Rayo Vallecano como el de este domingo permite recordar a futbolistas que vistieron las dos camisetas. Uno de ellos es de aquel tipo de futbolistas con los que no se suele hacer justicia y de quien se critica más el fallo que se celebra el acierto. Un ‘nueve’ de raza, auténtico trabajador del gol. Su nombre, Manolo Clares García.

Fue durante cuatro temporadas y parte de una quinta jugador del FC Barcelona, al que llegó gracias a un problema burocrático que afectaba a los futbolistas extranjeros. Y también uno de los primeros descartes del club cuando Josep Lluís Núñez accedió a la presidencia, lo cual motivó que el Rayo Vallecano se hiciera con sus servicios durante dos campañas, a cambio de 4 millones de las antiguas pesetas, lo que hoy serían 24.000 euros.

Del Atlético al mundo

Hijo del conserje del antiguo estadio Metropolitano de Madrid, parecía que su carrera futbolística estaba predestinada a vestir la camiseta del Atlético de Madrid. Sin embargo, a Manolo no le llegaron apenas oportunidades de jugar con el primer equipo, en una época en la que aún no existía su filial, el Atlético Madrileño. Vicente Calderón, el mítico presidente rojiblanco, decidió ceder al delantero a un equipo de Tercera División, el Gandía, gracias a su amistad con el entonces máximo dirigente del equipo valenciano, Guillermo Olagüe. Era la temporada 68-69.

El once del Barça-Valencia de noviembre de 1976: abajo, a la derecha, Clares

El once del Barça-Valencia de noviembre de 1976: abajo, a la derecha, Clares / EQUIPOSDEFUTBOL2.BLOGSPOT.COM

El joven Clares protagonizó una gran campaña en la capital de La Safor. El Gandía acabó cuarto en su grupo de Tercera y el delantero fue el máximo realizador de su equipo, lo que hizo que el Rayo Vallecano le fichara por primera vez el verano de 1969. Fue un paso fugaz, ya que prácticamente no jugó ni un minuto. El servicio militar le ayudó a irse de Madrid -fue destinado a Manises- y regresar al Gandía.

Ídolo en Castalia

De ahí, al Castellón, donde Clares aún es recordado como una de las figuras de principios de los años 70. Con los blanquinegros vivió de todo: un ascenso a Primera División en 1972, una final de Copa contra el Athletic en 1973 y, finalmente, el descenso a Segunda en su última campaña en Castalia. Todo ello, de la mano del técnico francés Lucien Muller, quien por aquel entonces confiaba mucho en el madrileño.

Y al acabar la Liga 73-74, su vida cambió. El Barça acababa de ganar aquel campeonato, el primero con Johan Cruyff en la plantilla. La entonces llamada Copa del Generalísimo afrontaba sus últimas eliminatorias una vez acabado el campeonato liguero, pero en aquel momento los jugadores extranjeros no podían participar en el torneo. En otras palabras, Cruyff y Sotil, los foráneos de aquel equipo, se quedaban fuera. Incluso si hubieran podido jugarla, tampoco lo habrían hecho: debían concentrarse con sus selecciones -Países Bajos y Perú- para disputar el Mundial de 1974.

Rodri, uno de los recordados ojeadores del Barça, tenía una alternativa para cubrir esas bajas en ataque. Un ariete del Castellón con mucho gol. Dicho y hecho. Clares se incorporó al club en mayo de 1974 para jugar la Copa. Y marcó en todas las eliminatorias desde octavos de final… pero no en la final, jugada en el Vicente Calderón contra el Real Madrid, que se vengó del 0-5 encajado en el Bernabéu en la Liga con un contundente 4-0.

Una baja 'afortunada'

A Clares le acompañó la suerte en su etapa en el Barça, la más larga en un mismo club de su carrera deportiva. Parecía que su futuro se complicaba al inicio de la temporada 74-75, pero la llegada de Neeskens cambió las cosas. Hugo Sotil esperaba convertirse en oriundo y no ocupar plaza de extranjero, pero los papeles no llegaron y se quedó fuera de la plantilla. Rinus Michels siguió apostando por Manolo, quien congenió con aquella generación e intentó aprovechar sus oportunidades

La mejor temporada del madrileño como blaugrana fue la 76-77. Fue su mejor campaña realizadora, con 22 dianas en la Liga. Solo le superó el valencianista Mario Alberto Kempes, con 24. Clares fue protagonista directo e indirecto de dos partidos de aquel campeonato. El 28 de noviembre de 1976, a las 20.00 horas y con las cámaras de TVE en directo, igualó una legendaria marca del mito Ladislao Kubala: anotar cinco goles en un mismo encuentro. Lo hizo en un 6-1 contra el Valencia, aunque el gol barcelonista que pasó a la historia de aquel encuentro fue el que marcó el uruguayo Alfredo Amarillo. Una volea que dio la vuelta al mundo.

La leyenda del ‘Manolo, marca ya’

La otra imagen de aquella temporada nos lleva al domingo 6 de febrero de 1977. El CD Málaga visitó el Camp Nou en un partido que se complicó cuando en el minuto 25 Esteban Vigo -años más tarde jugador del Barça- anotó el 1-1 parcial rematando con su mano. El árbitro del partido, el madrileño Ricardo Melero Guaza, concedió el gol y el ambiente se fue caldeando hasta que, ya avanzada la segunda parte, se armó la marimorena.

Melero expulsó a Cruyff con roja directa. Según redactó en el acta, por llamarle “hijo de p…”. En cambio, la versión del neerlandés era diferente. En un careo con el árbitro en Madrid para tratar el caso, Johan dijo que Melero no le había entendido y que lo que había exclamado era “Manolo, marca ya” -algunas versiones dicen que era “marca allá”-, dirigiéndose a su compañero Clares. No se lo creyó nadie.

Melero Guaza, a la izquierda, y Cruyff y Clares, a la derecha, protagonistas de la anécdota de 1977

Melero Guaza, a la izquierda, y Cruyff y Clares, a la derecha, protagonistas de la anécdota de 1977 / JAVI FERRÁNDIZ

Pese a que el Barça ganó 2-1 al Málaga, hubo invasión de campo e incluso una unidad móvil de TVE acabó ardiendo. A Cruyff le cayeron tres partidos de sanción, en los que el Barça no ganó y empezó a perder aquella Liga, para alegría del Atlético de Madrid, posterior campeón. Melero Guaza acabó colgando el silbato poco tiempo después.

Müller, de amigo a enemigo

Clares continuó otra campaña más en el Barça, que fue también la última de Cruyff. En su palmarés blaugrana no figura la Liga 73-74 -hay que recordar que se incorporó una vez acabada- pero sí la Copa del Rey de 1978, pese a que no jugó la final contra la UD Las Palmas. Y aunque empezó en el club la campaña 78-79, la primera de Josep Lluís Núñez en la presidencia, no duró mucho. Lucien Müller, el nuevo técnico blaugrana y su ex entrenador en Castellón, no contaba con él y fue declarado transferible.

Y ahí apareció el Rayo Vallecano. Los franjirrojos apostaron por su incorporación y Clares se puso a las órdenes de Eduardo ‘Chato’ González. En el acuerdo entre clubes se incluyó una cláusula por la cual Manolo no podría enfrentarse al Barça en el Camp Nou en el primer partido que disputasen ambos equipos. Y el madrileño se libró de una buena: aquel 14 de enero de 1979, el Rayo perdió por… ¡9-0! Por cierto, aquel día Hansi Krankl hizo lo mismo que Clares dos años atrás: marcar cinco goles en el mismo partido.

También batió al Barça

Fueron dos temporadas en Vallecas para el delantero centro en las que únicamente pudo anotar 13 goles. Uno de ellos, precisamente contra el Barça en el partido de la segunda vuelta de la temporada 78-79, que acabó 1-1. Fue en la segunda parte, igualando el gol inicial del ‘Lobo’ Carrasco. En 1980 el Rayo descendió y Manolo Clares, con 31 años, puso punto final a su etapa rayista. Tuvo la oportunidad de volver al Castellón e incluso de firmar por el histórico CE Europa, pero decidió colgar las botas.

Manolo Clares, con el trofeo que otorgaba su jocoso Fórum

Manolo Clares, con el trofeo que otorgaba su jocoso Fórum / JOAN IGNASI PAREDES

Clares encarnó un papel que hubo quien definió como ‘antihéroe’, capaz de lo mejor y de lo peor. Ese fue el motivo por el cual un grupo de barcelonistas creó a mediados de los 90 un jocoso grupo llamado ‘Fórum Manolo Clares’, en el que se premiaba anualmente con un ‘balón de oro’ de chocolate a aquel personaje o hecho no suficientemente reconocido por la afición barcelonista. Carlos Busquets -padre de Sergio Busquets y ex portero del Barça-, Van Gaal y su libreta, Santi Ezquerro o el propio Manolo Clares fueron algunos de los galardonados por esta iniciativa “lúdico-esperpéntica”.

“Lo mío era marcar goles. En cinco años metí casi 70 sin ser titular siempre. No fui un jugador vistoso. Era más útil que estético. ¿Qué no hacía malabarismos? No, no los hacía. Lo mío era marcar. Para las florituras y el espectáculo ya estaba Johan”, declaro Clares a nuestro compañero de El Periódico Joan Domènech en noviembre de 2016, recordando su época blaugrana. Es la mejor definición para un ‘antihéroe’ del Barça que también fue del Rayo Vallecano.

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