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HISTORIAS DEL RIVAL

El fichaje del Barça que ‘pagó’ una tribuna de San Mamés

La llegada de Jesús Garay al Barcelona en 1960 propició al Athletic una cantidad para financiar la construcción de una de las gradas de su antiguo estadio

Garay, en su época en el Athletic, con la tribuna a la que dio nombre en el viejo San Mamés

Garay, en su época en el Athletic, con la tribuna a la que dio nombre en el viejo San Mamés / ZURIGORRI100X100ATHLETIC

Lluís Payarols

Lluís Payarols

Un nuevo Athletic-Barça en San Mamés. Uno de los grandes clásicos del fútbol español entre dos equipos fundadores de la actual LaLiga EA Sports y con numerosas historias que contar. Una de ellas sucedió a principios de los años 60, cuando el club rojiblanco pudo ampliar el viejo recinto de San Mamés gracias al traspaso de un futbolista.

Se llamaba Jesús Garay Vecino. Natural del barrio bilbaíno de Begoña, era un defensa central muy diferente a los de aquella época, los de que defendían la máxima de “o pasa el balón o pasa el jugador”. Él no. Prefería salir con el balón controlado antes que distinguirse por su contundencia del ‘patadón y tentetieso’ de aquellos tiempos. Así lo demostró en los años 50, cuando el Athletic le dio su primera oportunidad tras pasar por el Santutxu y una cesión al Erandio.

Alineación de carrerilla

Carmelo en la portería y una línea de tres atrás con Orúe, Garay y Canito. Así empezaban aquellas alineaciones del Athletic que los niños de la época recitaban de carrerilla, no como ahora que los clubes cambian de futbolistas como quien lo hace de ropa interior. Jesús brilló en San Mamés en una época en la que el club conquistó una Liga y tres copas del Generalísimo, tal y como se conocía entonces al torneo del KO.

Habitual en la selección española desde principios de los 50, su juego llamó la atención del Barça de aquella época, la de los Ramallets, Kubala, Suárez y compañía. Hubo algunos intentos por ficharle que fueron en vano. Hasta que en 1960, en los últimos años de Francesc Miró-Sans como presidente, se presentó la gran oportunidad de hacerse con sus servicios.

Eran tiempos en que San Mamés se quedaba pequeño por las gestas de aquel Athletic, incluyendo la recordada eliminatoria de la Copa de Europa contra el Manchester United. El club no podía admitir más socios, pese a que había 4.000 peticiones. Urgía remodelar el estadio y ampliar sus gradas. Una de ellas, la que colindaba con la Casa de Misericordia, era la más propicia para obtener mayor aforo, pero hacía falta sufragar la obra.

Diferencias y acuerdo final

Quizá ese fue el principal argumento para oír la oferta del Barça por Garay. Y más, teniendo en cuenta que el 30 de septiembre de 1960 cumplía 30 años y el club tenía otros jugadores emergentes que podían ocupar su posición, como Echeberría. El central también quería una mejora económica en su salario que no le daba el Athletic. Pedía 400.000 pesetas -sueldos y primas a parte- por cinco temporadas. El club solo le ofrecía tres campañas más.

Garay, el día de su primer partido en el Barça, contra el Valladolid

Garay, el día de su primer partido en el Barça, contra el Valladolid / VIDA DEPORTIVA

5 millones y medio de las antiguas pesetas -al cambio actual, 33.000 euros-, más los derechos del futbolista Areta III, que la entidad blaugrana había incorporado procedente de Osasuna. Un dineral en aquella época. El acuerdo se consumó y Jesús Garay se convirtió en jugador del Barça, aunque él, bilbaíno de pro, no se veía lejos del ‘Bocho’, pero la perspectiva de los últimos años en activo y una suculenta cifra de 700.000 pesetas por cada una de las cinco temporadas en el Camp Nou facilitaron el acuerdo.

El calvario de Garay

Con el dinero ingresado por el traspaso, el club inició las obras de construcción de la Tribuna Norte de San Mamés, que duraron un año y medio. De hecho, el primer partido con la nueva grada a punto fue un Athletic-Barça, el 14 de enero de 1962. Carmelo; Orúe, Echeberría, Canito; Mauri, Koldo Aguirre; Quintela, Iturriaga, Etura, Uribe y Arieta, a las órdenes de Juan Antonio Ipiña. Pesudo; Garay, Rodri, Segarra; Gracia, Pereda; Marañón, Zaballa, Villaverde, Evaristo y Kocsis, por el Barça de Ladislao Kubala.

Y ese día, Garay vivió un auténtico calvario. No estuvo nada acertado y el Athletic mandaba 3-0 en el minuto 26, con doblete de Arieta y un primer tanto de Koldo Aguirre. Aunque en la segunda parte Gracia -de penalti- y Segarra maquillaron el resultado, la derrota del Barça fue inapelable y el sentimiento de la afición rojiblanca fue agridulce. Contentos por la derrota pero tristes por Jesús, quien era un futbolista muy querido por todos los ‘athleticzales’.

Ese cariño se mostró por un reconocimiento popular, bautizando aquella majestuosa grada del Fondo Norte levantada con el montante de su traspaso como Tribuna Garay. Un nombre que perduró hasta que el viejo San Mamés fue demolido para albergar en los mismos terrenos el actual y flamante estadio.

Época dura

Garay jugó cinco temporadas en un Barça que vivió sinsabores como la derrota en la final de la Copa de Europa contra el Benfica en 1961, aquella final de los postes que supuso el fin de una gran era en el club. Coincidió con la irrupción del Madrid que iba acumulando Copas de Europa y Ligas. Fue internacional en la Copa del Mundo de 1962 de Chile -curiosamente, con quien fue su sustituto en el Athletic, Echeberría- y en su período blaugrana solo pudo celebrar la Copa de 1963, derrotando en la final disputada en el Camp Nou al Zaragoza por 3-1.

El central acabó su carrera deportiva en el extinto CD Málaga, donde colgó las botas con 35 años. Su último partido oficial fue el 22 de mayo de 1966 en La Rosaleda, en una promoción contra el Granada en la que los malaguistas descendieron a Segunda División. No quiso seguir ni siquiera como secretario técnico pese a que se lo ofrecieron. Regresó a Bilbao hasta que falleció en 1995 por una afección cardíaca. Tenía 64 años. Dejó viuda y siete hijos.

Ya retirado, era de los que no se perdía ni un partido de fútbol del Athletic y su cantera, en la que colaboró como técnico. Obviamente, era asiduo a San Mamés y cada vez que dirigía su mirada a la Tribuna Norte, coincidía con la de todos sus coetáneos que sabían que aquella grada se conocería, por los siglos de los siglos, como la Tribuna Garay. Un honor que muy pocos futbolistas han tenido a lo largo de la historia. Con dinero del Barça y con sentimiento ‘zurigorri’.