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Los líderes silenciosos del Barça

En un proyecto con futbolistas tan jóvenes, nada sería lo mismo sin ellos

Estrella Roja - FC Barcelona | El gol de Iñigo Martínez

Champions

Son grandes profesionales, trabajadores, respetuosos, compañeros, silenciosos, ambiciosos, tienen carácter ganador, son conscientes de dónde están, con una gran confianza en sí mismos. No, no hablo de los más jóvenes, sino de los más veteranos. Se está hablando mucho del papel de La Masia en este inicio del proyecto de Hansi Flick en el Barça y es justo que así sea porque la ascendencia del fútbol base en la primera plantilla es enorme.

Ahí están Casadó, Lamine, Fermín, Cubarsí, Gavi, Balde, Héctor Fort, Ansu… Incluso Pedri o Pablo Torre, que por juventud y fútbol parecen hechos en la casa. Sin embargo, el éxito de este equipo también se debe, en un alto porcentaje, al rol que están sabiendo adaptar otro tipo de futbolista, más hecho y veterano, que no ha crecido en La Masia y que está asumiendo un papel vital. Sí, hablamos de jugadores como Iñigo Martínez, Raphinha, Koundé, Lewandowski, De Jong o incluso Szczesny. Analicemos cada caso uno a uno.

Iñigo Martínez

La temporada pasada fue suplente, tuvo pocos minutos y vio, desde el banquillo, cómo un joven jugador de 17 años, Pau Cubarsí, jugaba en su posición. Cuando tenía diez minutos, salía a tope y no escatimaba esfuerzos para demostrar que él también tenía sitio en aquel equipo. Con una actitud ejemplar, animando al equipo, dándolo todo y llevando el peso de no jugar en silencio, haciendo piña, dentro y fuera del campo. Ante un micrófono, ni una sola declaración que pudiera perjudicar al grupo, sin cuestionar ni una sola decisión del entrenador. Y eso que el pasado verano su inscripción en LaLiga generaba alguna duda. Profesional de pies a cabeza, es de esos jugadores que honra el escudo, un gran compañero y persona. El tipo de jugador que aporta tanto si juega como si no lo hace. Imprescindible en una plantilla.

Iñigo Martínez celebra el primer gol marcado por el FC Barcelona ante el Estrella Roja

Iñigo Martínez celebra el primer gol marcado por el FC Barcelona ante el Estrella Roja / Valentí Enrich

Raphinha

Es un caso parecido al de Iñigo porque vivió en primera persona la explosión de Lamine Yamal, otro joven de 16 años, que le mandó al banquillo porque jugaba en su posición. No es fácil cuando, además, el Barça pagó tanto dinero por él y, por supuesto, siendo internacional brasileño, además de su gran trayectoria en la Premier. Y, sin embargo, cuando tenía la oportunidad, lo daba todo como un juvenil, trabajando en ataque y en defensa y con ganas y ambición de revertir la situación. No es solo que sea un buen compañero, sino que es la alegría del vestuario. Incluso cuando, como pasó en verano, calla cuando se habló del fichaje de Nico Williams, de quien se llegó a decir que tendría su dorsal. Calló, trabajó y revirtió la situación. De hecho, podría llegar a decirse que el Barça, con Raphinha, juega con doce jugadores: trabaja tanto que ejerce de extremo y mediapunta. Un ejemplo para los jóvenes.

Raphinha es consolado por Gerard Martín al final del Real Sociedad - Barça de La Liga 2024/25

Raphinha es consolado por Gerard Martín al final del Real Sociedad - Barça de La Liga 2024/25 / VALENTÍ ENRICH

Koundé

No le gusta jugar como lateral. Perdón, para ser más correctos, no le gustaba. Xavi le convenció y le costó asimilarlo porque siempre había jugado de central, pero se puso a disposición del equipo y ahora es de los que más suma. Y todo ello, como el resto, y de ahí el titular de este artículo, lo ha llevado en silencio. Trabajó muchísimas horas durante los entrenamientos para adaptarse a esa posición porque priorizó los intereses del equipo a los suyos, consciente de lo que supone un cambio radical de posición, pero asumiéndolo con profesionalidad, actitud, ambición y, sobre todo, un respeto enorme convertido en compañerismo. Con su manera de ser ha puesto por delante el club a sí m ismo. 

Koundé y Fermín celebran el gol del onubense

Koundé y Fermín celebran el gol del onubense / Valentí Enrich

Lewandowski

Tan cierto es que la pasada temporada no fue su mejor año a nivel goleador como que en parte se debió al desgaste incondicional que tuvo en defensa. Tuvo que escuchar que se le había acabado el gol, que era ya un veterano, que estaba acabado, que el Barça necesitaba fichar a un punta, que para él sería bueno marcharse a Arabia… Lewandowski optó por el silencio, no hizo ningú tipo de declaración polémica, ni siquiera cuando jugó estando tocado, demostrando así su profesionalidad y ese carácter ganador que le define. Su entrega al club fue y sigue siendo total. Robert es el ejemplo que la edad, cuando hay compromiso con la profesión, no condiciona el rendimiento. Si vives como un profesional (alimentación, recuperación, sueño, entrenamientos…), los resultados llegan. De hecho, un jugador con su edad, como estamos viendo, puede incluso rendir mejor por su experiencia. Sí, es otro de nuestros héroes silenciosos.

Imagen del remate de Lewandowski que acabó en gol y fue anulado

Imagen del remate de Lewandowski que acabó en gol y fue anulado / Valentí Enrich

De Jong

Sé que Frenkie ha sido y sigue siendo muy criticado, pero no es capitán del primer equipo del Barça solo porque lleva años en el club. Ha vuelto después de mucho tiempo lesionado y este es un hecho que hay que tener en cuenta a la hora de analizar su rendimiento actual. Poco a poco, irá recuperando su mejor versión. Mientras, supo decir no a la selección holandesa renunciando a la Eurocopa, que pudo jugar infiltrado. De Jong priorizó el Barça, con quien pactó todo lo sucedido el pasado verano. Nunca levantó la voz, ni siquiera cuando se le criticaba por un sueldo considerado desorbitado. Ni cuando parecía que el club quería que se marchase. No se rebotó nunca y aguantó. Él sumaba y punto, con actitud y entrega. Por eso a los ojos de sus compañeros es uno de sus capitanes. Y eso, en un vestuario, es mucho.

De Jong, con el brazalete de capitán del Barça ante el Bayern de Múnich

De Jong, con el brazalete de capitán del Barça ante el Bayern de Múnich / EFE

Szczesny

Por último, y no menos importante, está el caso de Szczesny, que llegó por la lesión de Ter Stegen. Dice mucho del polaco, cuya trayectoria habla por sí sola, que hace pocos días asegurase que Flick no tenía motivos para sentar a Iñaki Peña. Eso es priorizar el equipo al interés propio. No ha venido al Barça a sellar su carrera siendo importante en la portería, sino a sumar. Si es bajo palos, bien, pero si es en el vestuario, también. El rendimiento del equipo es la prioridad y su respeto hacia las decisiones del técnico es total. Habría sido incluso humano ejercer presión para jugar él, pero ni siquiera se le ha pasado por la cabeza, lo que, de forma indirecta, acaba ayudando en la confianza de Iñaki Peña.

Este tipo de futbolista es imprescindible en una plantilla llena de jóvenes y me atrevería a decir que en cualquier club. Ejemplos hay muchos: Stuani y Romeu en el Girona, Sergi Roberto en el Como, Emre Can en el Dortmund o Skriniar en el PSG son algunos. Con ellos, los canteranos aprenden tanto a nivel futbolístico como a nivel personal. Son líderes silenciosos que ejercen como tal.