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FC BARCELONA

Lamine Yamal necesita muy poco para hacer mucho

El extremo disputó media hora y cambió por completo el encuentro, dando una brutal asistencia y anotando un gol que fue anulado

Así se vivió en El Chiringuito el gol de Lewandowski tras el pase de oro de Lamine.

Así narró El Chiringuito el gol de Lewandowski tras el pase de oro de Lamine. / EL CHIRINGUITOTV

Carlos Monfort

Carlos Monfort

En una época de la historia en la que se exige la normalización de ciertos temas culturales y sociales, también conviene empezar a no normalizar ciertas cosas. Y una de ellas podría ser Lamine Yamal, un joven de 18 años que es, sin lugar a dudas y por mucho que los galardones no lo digan, el futbolista más en forma del mundo ahora mismo.

El extremo azulgrana entró en el minuto 55 y, en el segundo balón que tocó, puso un centro majestuoso con su pierna mala a Lewandowski para que rematara y marcara el 1-2 de la remontada. Con una facilidad insultante se quitó de encima a su defensor, levantó la cabeza y la puso donde donde debía. La mitad del gol fue suyo, por decisión y por calidad.

Pero eso no es lo más importante. Lo que más impresiona es su cara. Lamine saltó al césped con una sonrisa, incluso cuando el partido estaba empatado, porque él ya era consciente de lo que iba a venir. Desde su entrada, y ya con el 1-2, el Barça comenzó a asediar al rival. De forma casi inexplicable, el equipo empezó a gustarse como si fuese ganando 1-5 y quedaran cinco minutos. Eso sí, todo sea dicho, a medida que fue avanzando el encuentro, esa sensación se disipó y la Real Sociedad también tuvo varias ocasiones para anotar el gol del empate.

Juega y hace jugar

En una de esas, Lamine le hizo un caño de ruleta espectacular a Sergio Gómez. El extremo disfruta y hace disfrutar a todos menos al contrario, que no sabe si entrarle o esperar. Cada vez que recibe, algo pasa. A veces encara, otras descarga de primeras, pero siempre elige bien.

Ya en el minuto 70, la Real proponía y llegaba, a ratos con bastante peligro y mucha calidad. Aun así, el partido era otro. En el minuto 73 de partido, Lamine anotó el que iba a ser el tercer gol del encuentro pero el tanto fue anulado por un fuera de juego milimétrico que impidió que llegara el tercer gol. Pese a ello, siguió generando y recibiendo faltas a la vez que generaba espectáculo para el aficionado.

Con Lamine en el campo, el Barça se siente más seguro y sabe que es superior. Ya no es lo que hace con la pelota, es ese calma esa sensación de dominio constante que contagia. Y sí, quizá todavía sea pronto para muchas etiquetas, pero lo que está mostrando ya no es normal. Y mejor que no lo normalicemos.

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