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FC Barcelona

Lamine Yamal fue la luz en San Mamés

Un golazo del de Mataró acabó con la resistencia de un Athletic Club peleón

Resumen, goles y highlights del Athletic Club 0 - 1 FC Barcelona de la jornada 27 de LaLiga EA Sports / LALIGA

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

La calle Licenciado Poza estaba abarrotada, como cada vez que juega el Athletic, durante la previa de la visita del Barça. La afición explicaba a quien quisiera escucharle que el equipo llegaba muy justo y que bla, bla, bla... Tocaba hacerse la víctima, pasa en las mejores casa, por lo que pudiera pasar. A la hora de la verdad, lo visto entre Barça y Atlético fue un espejismo que no tuvo continuidad en San Mamés porque aquí le tienen ganas a los blaugrana. Y eso, como el anuncio aquel, siempre da alas.

Tanto que no habian pasado seis minutos y había pasado de todo. De hecho, lo primero en ese lapso de tiempo fue un remate al travesaño de Cancelo (en su propio travesaño) esperpéntico y lo último fue un remate desde fuera del área de Cancelo que se marchó alto por poco. Entremedio, contra liderada por Olmo y Lamine que acaba en remate al muñeco de Ferran Torres tras asistencia de Rashford, otro remate de cabeza de Iñaki Williams, una jugada 'made in Lamine' que centró al de Foios para que la metiera atrás cuando no había nadie. Un estrés de partido al que solo le puso pausa la lesión de Unai Gómez, fortuita tras robarle el balón Bernal.

Dani Olmo no acabó de encontrarse cómodo en la primer mitad

Dani Olmo no acabó de encontrarse cómodo en la primer mitad / DANI BARBEITO

Mucho ruido, dentro y fuera del campo, y solo cáscaras. Ni un solo disparo entre los tres palos de un equipo, el de Flick que salio pensando en que todo llega, una filosofía muy alejada del espectáculo mostrado en la Copa y de lo que pide un equipo campeón al que su rival en la Liga sigue presionando gracias a un atraco tras otro. Tímidas llegadas de Lamine, a quien no encontraban limpio y de Rashford/Cancelo. Flojo el de Mataró, raruno. Y Ferran Torres parecía vivir en una dimensión ajena a lo que ocurría a su alrededor. Y Unai Simón vivía en una burbuja impenetrable. Tampoco es que Joan Garcia sufriera, pero sí tuvo que intervenir rollo 'Mr. Fantástico' en un mano a mano con Selton. Y así fueron languideciendo los minutos fruto del un primer tiempo malo, solemnemente malo.

Lamine Yamal es la resistencia

El reset se llamó Pedri, que entró por Bernal. Su sola presencia hizo que el Barça, por primera vez, probara a Unai Simón, que rechazó un disparo duro de Rashford. Y, de todas formas, faltaba algo: la impredecibilidad de Lamine, la tensión de otras noches, la mirada dura de quien no está para hostias... Y, sobre todo, faltaba asustar. Ferran seguía en su particular proceso de meditación contemplativa. El Athletic intuyó lo que ocurría y dijo que venga, que jugaba la partida. Cubarsí se ganó la amarilla que San Mamés, en un delirio colectivo, creyó roja. Sancet probó dos veces a Joan Garcia, que mantuvo a flote a su equipo. Flick necesitaba mover ficha y lo hizó. Triple cambio: Fermín, Raphinha y Lewandowski.

El regreso del 304

Y las nubes desaparecieron, el cielo se hizo azul (y grana) y los peces nadaron felices viendo a su Barça mientras las mariposas recorrían los estómagos de la Grada d'animació con un aleteo suave pero cargado de intenciones para que, ahora sí, de una vez por todas, apareciera Lamine Yamal, el elegido, nuestro profeta, para clavarla en la escuadra con tanta violencia que todo lo dicho antes se sobra. Cuando alguien viste el '10' del Barça, eso es lo que se espera de él. De repente, la frustración se hizo luz. Y entonces Lamine, sonriendo, con el placer barcelonista que ello supone, cruzó sus manos y dibujó con ellas el '304' de Rocafonda. Larga vida a Lamine Yamal.