Lamine tiene que aprender del pasado de Maradona y Neymar
El espejo en el que debe mirarse es Messi, el ejemplo a seguir

Lamine Yamal celebra el pase de España a la final de la UEFA Nations League / SPORT
Lo que está de moda ahora, porque se lo merece, son los artículos elogiosos en torno a Lamine Yamal. Ni el mismísimo Messi a su edad había llegado tan alto. Un caso de precocidad y talento nunca visto. Un chaval de solo diecisiete años que acumula méritos para ganar el Balón de Oro. Un jugador que enamora por su juego espectacular y conquista el corazón de los aficionados al futbol.
Lanzadas estas flores, esta crónica no pretende ser una loa a Lamine. Por encima de todo quiere ser una llamada al sentido común, a la mesura, a los riesgos que comporta convertirse en una estrella mundial y no caer en las tentaciones de la vida fácil y las malas compañías.
Vaya por delante que a pesar de su juventud, gracias a su paso por La Masia, tiene una madurez impropia de su edad y una cabeza bien amueblada. Pero así y todo, los peligros son tantos y tan grandes, que hay que protegerlo, controlarle y advertirle. El Barça tiene que conseguir que su trayectoria no se tuerza, que su rendimiento al máximo nivel dure muchos años, que se convierta en el icono de un equipo ganador.
Ni burbuja ni privaciones
No hay que encerrarle en una burbuja ni privarle de su vida privada. Pero hay que estar a su lado para que no cometa los mismos errores que otros cracks del Barça, como Maradona y Neymar, que pagaron caro sus excesos extradeportivos. Por dicha razón, sus trayectorias futbolísticas no estuvieron a la altura de las expectativas. El argentino tuvo un paso fugaz por el Camp Nou encadenando posteriormente escándalos y polémicas. El brasileño se fue antes de hora a París y se equivocó, nunca más levanto cabeza.
El fútbol es muy generoso con los números 1. Los convierte en millonarios, ganan títulos y la fama les reporta grandes contratos comerciales. Pero a cambio exige contrapartidas de obligado cumplimiento; trabajo, esfuerzo, sacrificio y fuerza de voluntad. Sin estos condicionantes el talento se desmorona y las figuras se convierten en ídolos de barro. A Lamine hay que prepararlo para lo que le espera, mentalizarle para que su carrera nunca pierda el buen rumbo.
Messi, un caso único por títulos y fidelidad
El espejo en el que debe mirarse el de Rocafonda es Messi, un caso único en la historia del Barça en cuanto a títulos conseguidos y fidelidad a los colores. Un ejemplo a seguir, aunque Leo hizo su camino y Lamine tiene que hacer el suyo.
No es cuestión de comparaciones, pero si es bueno recordar que la gloria y los títulos solo se consiguen con espíritu de sacrificio y entrega total. Lamine vive un momento dulce de su carrera, ha ganado tres títulos, hoy juega la final de la Nations League y es favorito para la conquista del Balón de Oro. El problema es que la próxima temporada se le exigirá más y tiene que estar mentalizado para aguantar la presión mejorando su rendimiento.
Lamine es un diamante por pulir y entre todos tenemos que ayudarle. Los elogios son buenos, pero los consejos y las advertencias también son necesarias.
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