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FC Barcelona
La intrahistoria del fichaje más caro entre Barça y Dortmund
Todos los detalles de cómo se cocinó el fichaje de Ousmane Dembélé

La impresionante actuación de Dembelé en Anfield / Champions
El Dortmund y el Barça se miden este miércoles por segunda vez esta temporada. La relación entre ambos clubs ha vivido episodios en los que, de forma bidireccional, ha habido acuerdos, pero también tensión y la rivalidad deportiva se ha trasladado en más de una ocasión a los despachos. El futbolista que mejor ha ejemplificado esa tirantez tiene nombre y apellido y hoy juega en el PSG: Ousmane Dembélé. Ningún traspaso de los que ha habido entre alemanes y catalanes fue tan sonado como el que se produjo el mes de julio de 2022.
Y no fue un fichaje para nada sencillo, ni tampoco rápido. De hecho, el Barça ya intentó ficharle cuando empezó a despuntar en el Stade de Rennes. El jugador tenía entonces 16 años y Robert Fernández recibió una llamada que le puso en aviso. Era el inicio de la temporada 15-16 y el entonces secretario técnico viajó a Francia junto a su mano derecha en el Barça, Urbano Ortega. La primera impresión fue impactante y, aunque tenían previsto regresar a Barcelona en avión, deciden cambiar y viajan hacia París, donde, en el aeropuerto de Paris-Orly, han concertado una cita con quien se supone que era su representante.

Dembélé, con la camiseta del Barça / DANI BARBEITO
A su regreso a Barcelona comunican al club que hay que firmar a Dembélé, que no podía dejarse pasar una oportunidad así. Cuando Robert, tras recibir el sí de quienes tomaban ese tipo de decisiones en el Barça: el propio presidente, Josep Maria Bartomeu, pero también sus compañeros de junta Jordi Mestre y Javier Bordas, así como los ejecutivos Albert Soler, director de Deportes Profesionales, y Raül Sanllehí, director de Fútbol.
Una relación poco empática con Sissoko
Cuando Robert Fernández tiene ya libertad de movimientos para acometer la operación recibe la noticia que el nuevo agente de Ousmane es Moussa Sissoko. Y la cosa empieza a torcerse… Se reúne con su nuevo interlocutor también en París, corría el mes de octubre. Las sensaciones y el ‘feeling’ entre las dos partes es inexistente y no se genera la empatía necesaria para empezar a trabajar de forma consistente. Pese a ello, hubo muchísimas reuniones. “Fue Sissoko quien decidió dónde iría el jugador, no el jugador”, asegura una persona cercana al club en aquellos momentos. El Barça jugaba entonces con un tridente formado por Messi, Suárez y Neymar, un hecho que también pesó a la hora de marcharse a Alemania. El Dortmund se llevo el gato al agua y pagó por el extremo 35 millones de euros.

Luis Enrique y Leo Messi coincidieron en el Barça / JAVI FERRÁNDIZ
Paralalemante, los responsables directivos del Barça pactan verbalmente con el propio jugador, con quien Bartomeu habla directamente, que el club mantendrá el seguimiento sobre el futbolista y que, en tres o cuatro temporadas, cuando algunos de los integrantes del entonces tridente titular no juegue de blaugrana, volverán a la carga.
Todo se precipitó un año después de que Dembélé se marchara a la Bundesliga. La razón es la traición de Neymar, que se va al PSG tras esconder hasta el último momento sus intenciones durante el verano y los meses previos de 2017. El pago de la cláusula por importe de 222 millones de euros da al club la capacidad económica para afrontar un fichaje importante como el de Dembélé.

Dembélé, con la camiseta del Barça / VALENTÍ ENRICH
Sin embargo, en el Barça se inicia un enorme debate porque hay quien piensa que es mejor ir a por Mbappé, que entonces juega en el Mónaco. El PSG le ofrece un plan que Kylian no puede rechazar: 180 millones para el conjunto monegasco, que además mantendrá cedido una temporada al delantero. Un 'win-win' de manual. De todas formas, las discusiones en la entidad blaugrana las gana la secretaría técnica de Robert Fernández, que convence a sus compañeros de la operación con Dembélé. Tocaba empezar a trabajar.

Robert Fernández y Bartomeu, durante su etapa en el Barça / JAVI FERRÁNDIZ
Robert, además, pese a la relación complicada con Moussa Sissoko, sí tiene un contacto fluido con el futbolista, que acaba facilitando las cosas pese a que solo lleva un año en Dortmund. El Barça sabe que no será fácil porque los alemanes son duros a la hora de negociar y cualquier traspaso se hace complicado. Mucho más el de un jugador a quien el BVB ha firmado el verano anterior y que no tiene ninguna intención de dejar marchar. Por si fuera poco, el entonces CEO de los alemanes (aún hoy sigue siéndolo), Hans-Joachim Watzke, tiene una relación muy estrecha con Florentino Pérez, con quien comparte incluso negocios. Se dice de él que incluso tiene simpatías por el club blanco.
La primera respuesta fue un no rotundo cuando Bartomeu llama directamente a su homónimo en el Dortmund. Ambos se conocían ya de las reuniones anuales que realiza la ECA (Comité Estratégico del Fútbol Profesional de la UEFA). El presidente insistió en ello mientras los contactos con el jugador, a través de Robert Fernández, se hacían cada vez más intensos. Finalmente, Watzke aceptó abrir una negociación. Al Barça le llegó que el CEO alemán, de forma paralela, le explicaba al detalle a Florentino todo lo que sucedía y que incluso iba a rechazar cualquier oferta.
El Barça, al mismo tiempo, pactó sin problemas el salario del futbolista, doce millones de euros brutos por cada una de las cinco temporadas que firmaría. Eso sí, el Barça se cerró en banda a la hora de pactar la comisión con sus agentes, encabezados por Moussa Sissoko. No hubo en aquel momento pagó alguno de comisión, sino que este importe sería abonado directamente por el futbolista a su agente. Quedo por escrito en el contrato pactado. Ese fue el caballo de batalla más importante que tuvo el Barça, ya con Joan Laporta como presidente, a la hora de pactar su última renovación, la que acabó llevándole finalmente al PSG y por la que sus agentes cobraron 25 millones del montante total de la operación, 50,4 millones.

Dembélé, en el suelo tras lesionarse / DAVID RAMÍREZ
Eso sí, el Barça prometió al representante que cuando se revisase su contrato y se alcanzase una renovación que el futbolista debía ganarse sobre el césped, entonces sí podría hablarse del pago de esa comisión. Quedaba, en definitiva, pendiente de cara al futuro.
El paso entre Bartomeu y Watzke
Pero volvamos a las negociaciones con el Dormtund, mucho más complicadas. Pese a las reticencias iniciales, son varios los encuentros que se realizan, de Robert Fernández en Alemania, pero también la que acabó desencallándolo todo en Mónaco, en una reunión de la ECA en pretemporada. Allí se encuentran el presidente del Barça, el CEO del BVB y Hans-Joachim Watzke, acompañado de sus ejecutivos alemanes. Al dirigente blaugrana le acompañan Jordi Mestre, Javier Bordas, Sanllehí y Òscar Grau, director general.

Ousmane Dembélé, en un desplazamiento con el Barça / FCB
Todo iba bien hasta que Dembélé decide declararse en rebeldía, algo que no solo sorprendió al Dortmund, sino también a quienes negociaban su incorporación al Barça. Ousmane no se presentó a los primeros entrenamientos de pretemporada y eso no sentó nada bien a nadie. "Nos jodió las negociaciones", recuerda alguien que estuvo trabajando en ellas. Tanto fue así que Bartomeu acabó llamando al jugador para preguntarle qué estaba haciendo. La respuesta fue clara: "Quiero ir al Barça y no pienso incorporarme hasta que me vendan". El presidente tranquilizó al futbolista asegurándole que la cosa iba bien.
Se trata, de hecho, de un 'modus operandi' que se había llevado a cabo con Mascherano cuando firmó procedente del Liverpool, pero en aquella ocasión sí fue el Barça quien la provocó por una razón de peso: los ingleses le habían convocado para disputar la previa de la Champions durante el verano de 2010, lo que habría imposibilitado que, de cerrarse su fichaje, jugara el torneo europeo de blaugrana. En cambio, eso no ocurrió con Dembélé, algo que Bartomeu trasladó también directamente a su homónimo alemán, aunque no acabaron de verlo claro...
Finalmente, y pese al episodio de desobediencia, se pactaron 105 millones fijos (menos de la mitad de lo cobrado por Neymar), más otros 40 en variables: cinco millones por 25 partidos oficiales, otros al llegar a 50, cinco más a los 75 y, finalmente, cinco más al llegar a los 100 partidos oficiales. Los otros 20 millones se dividían en cinco por la primera Champions y otros cinco más por la segunda. La última cláusula eran cinco millones por cada participación del equipo Champions hasta un máximo de diez 'kilos'.
La revisión médica diferida
Otro episodio curioso en todo este entramado fue la revisión médica, que el jugador pasó sin problemas, aunque con un asterisco del que el Barça y sus máximos responsables fueron informados algo tarde. Dembélé se lesionó a los pocos partidos de vestir la camiseta blaugrana. En septiembre de 2017 sufrió una lesión muscular que le tuvo 107 días de baja, un hecho que se repitió demasiadas veces en su etapa como blaugrana. En ese sentido, los galenos del primer equipo trasladaron a Bartomeu en una de sus charlas que la estructura biológica de Ousmane era la de alguien con una edad inferior a la que tenía entonces el jugador, pero que con el paso del tiempo se estabilizaría y fortalecería, algo que, con los años, así ha sido, como pudo verse en su última etapa en el Barça y también ahora en el PSG.
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