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SPORT EN JAPÓN

La herencia blaugrana que transformó al Vissel Kobe

Desde la llegada de Iniesta a Japón en 2018, la transformación y crecimiento del club han sido espectaculares

Iniesta se despidió a lo grande del Vissel Kobe

Iniesta se despidió este pasado fin de semana del Vissel Kobe para buscar un nuevo destino / AFP

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Kobe - Enviado Especial

Cuando Andrés Iniesta aterrizó en Japón en mayo de 2018, no lo hizo solo como futbolista: trajo consigo una forma de entender el juego, una cultura profesional y una identidad ligada al FC Barcelona que acabaría dejando una huella profunda en el Vissel Kobe que aún hoy se percibe. Desde entonces, el club japonés ha vivido una transformación sin precedentes en lo deportivo, institucional e incluso filosófico, su manera de entender el fútbol, convirtiéndose en un reflejo del legado blaugrana en Asia.

Iniesta no solo asumió el rol de capitán en el campo, sino también de líder silencioso fuera de él. “En nuestros peores momentos, Andrés siempre nos mantenía unidos. Su serenidad y su manera de entender el fútbol nos obligaba a jugar mejor”, recordaba entonces el portero Hiroki Iikura, uno de los veteranos del vestuario. La llegada del manchego marcó un punto de inflexión: por primera vez, el Vissel Kobe aspiraba a algo más que competir; quería ganar y dejar huella.

Pau Prim y Andrés Iniesta en el amistoso entre el Barça y el Vissel Kobe

Pau Prim y Andrés Iniesta en el amistoso entre el Barça y el Vissel Kobe / EFE

Ese cambio de mentalidad fue rápidamente respaldado por resultados. En 2019, el club conquistó su primer gran título: la Copa del Emperador, con un Andrés Iniesta decisivo. Poco después, levantarían la Supercopa de Japón en 2020, y en 2023 darían el salto definitivo al consagrarse campeones de la J1 League por primera vez en su historia. Una gesta que repetirían en 2024 (ya sin Iniesta), consolidándose como una potencia del fútbol nipón.

Bojan, durante su etapa en el Vissel Kobe

Bojan, durante su etapa en el Vissel Kobe / SPORT

Pero la herencia blaugrana no se limitó a trofeos. Alrededor de Iniesta, se construyó un equipo con fuertes conexiones con el Barça: llegaron David Villa, Thomas Vermaelen, Sergi Samper y Bojan Krkic. Todos, con pasado culé, reforzaron no solo el nivel competitivo, sino la cultura futbolística del club. “Cada uno aportó una parte de lo que aprendimos en el Barça: el respeto por el balón, la inteligencia táctica y la responsabilidad colectiva”, confesó Samper en una entrevista local.

Ese poso conceptual también se trasladó al modelo de juego. El Vissel Kobe comenzó a parecerse a un Barça en miniatura, guardando las distancias y manteniendo su carácter nipón, obviamente: presión tras pérdida, juego posicional, circulación desde atrás y protagonismo con balón. El equipo japonés adoptó una media de posesión superior al 57 % y una precisión en el pase por encima del 85 %, alejándose de su antigua versión más física y directa, señas de identidad que había matenido hasta entonces. El club asumió la filosofía como estructura de base, desde el primer equipo hasta las categorías inferiores, algo que recuerda incluso a la metodología que impuso Johan Cruyff tras su paso por el Barça.

Un vínculo también institucional

El vínculo entre el Barça y el Vissel fue también institucional. No solo por el recorrido de jugadores, sino por Rakuten, que fue patrocinador principal del Barça entre 2017 y 2022 y es propietario del club japonés desde 2003. En mitad de ese patrocinio, en julio de 2019, el FC Barcelona y el Vissel Kobe firmaron un acuerdo de colaboración institucional que formalizaba y proyectaba la relación.

El convenio incluía intercambio de conocimientos técnicos, metodologías de entrenamiento, coordinación en áreas de scouting internacional, oportunidades para jóvenes jugadores de ambas academias y estrategias conjuntas de marketing y expansión global. No era solo una alianza comercial: era una transferencia de cultura futbolística.

El crecimiento fue global. El club multiplicó su visibilidad internacional, ganó presencia en medios y redes, y alcanzó niveles de marketing y patrocinio desconocidos antes de 2018. En 2020, participó por primera vez en la Liga de Campeones Asiática, alcanzando las semifinales, y en 2025 volvió a escena con una plantilla consolidada y objetivos ambiciosos.

Hoy, el Vissel Kobe no es solo un club japonés que contrató a un crack europeo. Es una entidad que supo absorber el legado del Barça y adaptarlo a su realidad. Una mezcla de identidad local con mentalidad global, donde el ADN blaugrana encontró terreno fértil al otro lado del mundo. El próximo 27 de julio, en el estadio Noevir Kobe, ambos clubs volverán a verse las caras sobre un terreno de juego en el que se ha convertido ya en un clásico amistoso intercontinental.