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Gavi confirma que no tenían 'ni p*** idea'

El centrocampista azulgrana anota un magistral doblete para demostrar a Hansi Flick que está listo para luchar por la titularidad

El segundo de Gavi y tercero para el Barça

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Carlos Monfort

Carlos Monfort

Gavi siempre deja huella. El centrocampista ha vuelto a ser protagonista en el día de hoy anotando un magistral doblete ante el Daegu FC. Un gol que significa mucho más que eso y que confirma su pleno retorno al máximo nivel tras un año en el que no ha sido protagonista.

El centrocampista, cuya temporada anterior estuvo condicionada por una grave lesión, arrancó la pretemporada pasada con mucha cautela. Muy a su pesar, dado que Gavi siempre se ha mostrado ansioso por jugar y ayudar al equipo, el jugador entendió, en total consenso con los servicios médicos del club, que debía dosificar esfuerzos para recuperarse y evitar una posible recaída. Ahora, un año más tarde, esa prudencia ha quedado atrás.

Voces autorizadas del club subrayan desde Corea que Gavi ha llegado dispuesto a todo. Es más, está convencido de que esta temporada es capaz de todo y no entiende el rol de suplente. La competitividad que le caracteriza (“no sé perder ni en el parchís”, relataba el propio Gavi en una entrevista) le impulsa a reivindicarse partido tras partido. Y hoy lo ha hecho. Aportó frescura y presión desde el minuto uno –también mucha pausa cuando el partido así lo requería– y una garra que terminó traduciéndose en un doblete que significa mucho para él.

Clave en el vestuario azulgrana

Además de su rendimiento en el terreno de juego, el ambiente que genera fuera de él es otra de sus principales virtudes. Fuentes del vestuario lo describen como una pieza clave a nivel grupal, aportando buen rollo y siendo el enlace perfecto entre los más jóvenes y los más veteranos, que poco a poco se han tenido que adaptar en un vestuario que, como quiso decir Dani Olmo en una rueda de prensa, “parece un parvulario”. Pese a su juventud, el jugador de Los Palacios y Villafranca lleva ya casi cinco años en el primer equipo, estando en una posición intermedia que le permite ser capaz de aconsejar a un prometedor talento –como Dro Fernández, íntimo amigo suyo– sin perder complicidad con futbolistas más curtidos como Lewandowski, con quien también mantiene una gran amistad.

El gran cambio tras la lesión

La experiencia de la lesión ha marcado un antes y un después para él. Aunque su progresión deportiva ha sido evidente, es sobre todo fuera del terreno de juego donde ha crecido. Una lesión en el ligamento anterior cruzado le dejó muy tocado pero no hundido. Quienes han compartido más tiempo con él aseguran que se enfrentó a una introspección física y mental que le obligó a mirar más allá del balón, creciendo mucho como persona. Lo que no ha cambiado es su amor y cariño por el club. En todas y cada una de las ocasiones en las que ha podido, el centrocampista ha besado el escudo para demostrar su compromiso.

Hoy, con un magistral doblete ante el Daegu FC, ha vuelto a reafirmar su discurso. No acepta roles secundarios y no tolera –aunque deberá aceptarlo si Flick lo considera oportuno– mirar desde el banquillo. Quiere estar presente porque ha aprendido lo que significa estar al margen —la lesión le enseñó eso— y ahora solo aspira a ser protagonista.

Así pues, la actuación de hoy demuestra que Gavi no solo ha mejorado en su acierto frente a la portería rival. Es la prueba de que ha recuperado su lugar en el equipo. Su ambición personal y su compromiso lo colocan, desde ya, como una pieza indispensable para el Barça. Y si sigue así, la temporada promete emociones intensas… ¡y muchos besos al escudo!

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