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El día que Cruyff se coló en un cassette camino de Wembley

Cientos de autocares de aficionados del Barça que viajaron a Wembley lo hicieron acompañados por la voz de Johan Cruyff

El mensaje de Johan Cruyff a la Penya Almogàvers por su 25 aniversario

Penya Almogàvers

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Johan Cruyff sigue vivo en todos los rincones del barcelonismo. También, y de manera muy especial, entre los grupos de animación. La histórica Penya Almogàvers conserva muchos recuerdos de aquella relación directa y llena de complicidad con el técnico holandés. Historias que explican la dimensión humana de un hombre que marcó a varias generaciones.

La gabardina se convirtió en una seña de identidad de Cruyff en el banquillo del Barça

La gabardina se convirtió en una seña de identidad de Cruyff en el banquillo del Barça / SPORT

Entre esos recuerdos destaca un episodio que con el tiempo se ha convertido en una pequeña leyenda interna: la grabación de un cassette con la voz de Cruyff que sonó en cientos de autocares de aficionados que en mayo de 1992 viajaban hacia Wembley para vivir la primera Copa de Europa del Barça.

La Penya Almogàvers decidió preparar una cinta con cánticos para ambientar el largo viaje hacia Londres en autocar, pero también existía otro objetivo muy concreto: que los aficionados aprendieran las canciones. Algunas de ellas eran relativamente nuevas y todavía no estaban del todo extendidas entre el barcelonismo. Albert Yarza, actual presidente de la Penya Almogàvers y miembro histórico del colectivo, lo explica así: “Decidimos grabar los cánticos no solo para distraer a la gente durante el viaje, sino también para que se aprendieran las canciones. Había algunas que llevaban poco tiempo y sabíamos que muchos aficionados todavía no las conocían”.

¿Cómo se logro el audio?

Entre canción y canción se incluyeron mensajes de jugadores y del propio Cruyff, que aportaban un tono emocional a la cinta. Aquella mezcla de música, consignas y palabras de ánimo convirtió el cassette en un elemento muy especial para quienes viajaban hacia la final. La historia de cómo se consiguió la grabación del técnico tiene un punto de improvisación casi cinematográfico. Jordi Sant, fundador histórico de la Penya Almogàvers, esperó a Cruyff a la salida de un entrenamiento y lo abordó cuando estaba a punto de coger el ascensor.

La Penya Almogàvers mantenía una relación especial con Johan Cruyff

La Penya Almogàvers mantenía una relación especial con Johan Cruyff / SPORT

“Lo enganché in fraganti. Estaba tan nervioso que casi no sabía cómo pedirle unas palabras para la afición”, recuerda. Cruyff, fiel a su estilo directo y natural, aceptó sin formalidades. El mensaje que dejó, grabado con medios sencillos pero con una fuerza enorme, se convirtió en la banda sonora del viaje hacia la historia: “El Barcelona ha jugado dos veces una final de la Copa de Europa. Esta es la tercera y, por lo tanto, automáticamente es una fiesta”, decía Cruyff en aquella grabación. Y añadía una idea que definía su filosofía: “Cuando el Barcelona llega a una final, eso ya debe ser motivo de celebración. Haz una fiesta”.

Se grabaron tantos cassettes como autocares viajaban hacia Wembley. Más de doscientos. Cada vehículo tenía su copia. Aquella voz, reproducida una y otra vez durante el trayecto, convirtió el desplazamiento en una celebración anticipada. Años más tarde, coincidiendo con el 25º aniversario de los Almogàvers, el colectivo recuperó aquel material y lo editó en formato CD para uso interno, como una pieza de memoria emocional del barcelonismo.

“La bandera naranja soy yo”

La relación entre Cruyff y la Penya Almogàvers fue más allá de los momentos puntuales. Existía una conexión simbólica que el propio técnico identificaba perfectamente. Una de las anécdotas más recordadas se produjo con motivo del 25º aniversario del grupo, cuando envió un mensaje en vídeo para felicitarles.

En aquella grabación, Cruyff explicó que sentía una especial afinidad por la peña por un detalle muy concreto: la presencia constante de la bandera naranja en la grada. Ese color, que los Almogàvers exhibían junto a la bandera azulgrana, tenía un significado muy claro. Por un lado, recordaba la camiseta naranja con la que el Barça conquistó la Copa de Europa en Wembley en 1992. Por otro, evocaba el vínculo evidente con los Países Bajos y con la figura del propio Cruyff.

La Penya Almogàvers publicó un CD con cánticos y un mensaje de Johan Cruyff para Wembley 92

La Penya Almogàvers publicó un CD con cánticos y un mensaje de Johan Cruyff para Wembley 92 / SPORT

Fiel a su estilo directo y con una de esas frases que se quedan grabadas en la memoria, el técnico lo resumió de forma muy gráfica: “Me hace especial ilusión esta Peña porque, aparte de la bandera azulgrana, llevan también la bandera naranja… y la bandera naranja soy yo”. Aquella frase se convirtió con el tiempo en una pequeña declaración de identidad compartida entre el entrenador y el grupo de animación.

Los homenajes tras su fallecimiento

La muerte de Cruyff en marzo de 2016 provocó una oleada de homenajes en el Camp Nou y en todo el barcelonismo. Entre ellos, los mosaicos que se desplegaron en el estadio en los días posteriores, cargados de simbolismo y emoción, y que buscaban expresar el agradecimiento colectivo hacia una figura que había cambiado la historia del club.

El mensaje era claro: reconocer a quien había transformado la mentalidad del Barça y había abierto el camino hacia una nueva era. Aquellas imágenes, con el número 14 como elemento central, quedaron grabadas en la memoria de los aficionados como uno de los tributos más sentidos que se recuerdan en el estadio.

La Penya Almogàvers produjo una bufanda en recuerdo de Johan Cruyff

La Penya Almogàvers produjo una bufanda en recuerdo de Johan Cruyff / SPORT

Además, con el paso del tiempo, la Penya Almogàvers ha mantenido vivo ese recuerdo a través de pequeños gestos simbólicos. Tras su fallecimiento, el colectivo elaboró una bufanda y una bandera conmemorativas dedicadas a su figura, que desde entonces acompañan al grupo en la grada y en los desplazamientos. Son detalles sencillos, pero profundamente significativos, que reflejan el vínculo emocional que se creó durante décadas entre el técnico y quienes animaban al equipo cada semana.

Un legado que sigue vivo

Diez años después de su muerte, el recuerdo de Johan Cruyff continúa presente en cada generación de aficionados. Pero para la Penya Almogàvers, su legado no es solo deportivo. Es emocional, cotidiano, casi familiar. Desde el cassette que acompañó a los autocares camino de Wembley hasta la bandera naranja que sigue ondeando en la grada, la relación entre Cruyff y los grupos de animación explica una parte esencial de la historia reciente del barcelonismo.

“Para nosotros, Johan no era solo un entrenador”, resume Albert Yarza. “Era una manera de entender el Barça. Y eso no se olvida nunca”.