El hombre que cambió el fútbol para siempre

El hombre que cambió el fútbol para siempre

"Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es lo más difícil"

Textos: Xavi Torres, Ferran Correas, Dídac Peyret, Jaume Marcet, Javier Giraldo - Fotografías: Archivo SPORT - Video: Marc Rollan - Edición: Miki Soria

Joan Laporta acaba de ser reelegido presidente del Barça con un programa en el que la figura de Cruyff ha seguido siendo central. Nada extraordinario si no fuera porque hace treinta años que Johan dejó de ser entrenador del Barça y diez que falleció. Fue bandera de Laporta en las elecciones ganadas en 2003 y 2021 y, también, en las que perdió ante Josep Maria Bartomeu, en 2015. Recordarán aquello de ‘Cruyff, La Masía, Catalunya y Unicef’. Siempre Johan a su lado, como amigo y consejero, y también como (discutido) Presidente de Honor.

Mientras que a Josep Lluís Núñez, Sandro Rosell y al propio Bartomeu, históricos adversarios del actual presidente, la figura de Cruyff siempre les generó una extraña alergia, los rivales de Laporta en la elecciones del 2026 se han declarado abiertamente ‘cruyffistas’. Víctor Font se ha hartado de decirlo en campaña, convencido de que las ideas de Johan y de su discípulo Pep Guardiola han comportado las mejores épocas del barcelonismo. También los precandidatos Marc Ciria y Xavier Vilajoana han hablado sin complejos, especialmente éste último, exjugador de la cantera azulgrana cuando Cruyff mandaba en el primer equipo y también en el fútbol base del Barça.

La herencia de Cruyff es innegable. // FERNANDO ZUERAS

La herencia de Cruyff es innegable. // FERNANDO ZUERAS

Una herencia admirada

Visto lo visto, ¿podemos sentenciar que el cruyffismo ya está instalado en el ideario futbolístico del Barcelona? Quizás para una gran parte de la masa social azulgrana, sí. Gracias a su revolucionaria obra, a la de Guardiola e incluso la que hoy exhibe con acierto Hansi Flick, llena de matices pero esencialmente alineada con sus ideas, Cruyff sigue presente. Y lo hace a través de conceptos creativos y una pasión por el talento que marcan la diferencia con el resto de los clubes del mundo, también por el orgullo y el sentimiento de pertenencia que genera un fenómeno tan admirado como La Masía. En el último partido de Champions contra el Newcastle seis titulares eran jugadores de la casa y en el penúltimo de Liga, contra el Sevilla, llegaron a coincidir nueve sobre el campo. El Barcelona es el único club del mundo que aspira a todos los grandes títulos con una base amplia de jugadores formados en su fútbol base. Diríamos, pues, que aquella idea que Johan Cruyff trajo en 1988 al Barcelona hoy se ha transformado en un hecho cultural que provoca admiración en todo el universo futbolístico.

Todo cambió en la base

No hay duda de que ha habido épocas admirables en el fútbol base azulgrana, como el período 1972-1977, con Laureano Ruíz de entrenador y cinco campeonatos de España ganados de manera consecutiva, pero por entonces la puerta del Camp Nou estaba cerrada.

Desde la llegada de Núñez al club en 1978 hasta el fichaje de Cruyff, 10 años después, con Lucien Muller, Quimet Rifé, Helenio Herrera, Ladislao Kubala, Udo Lattek, José Luís Romero, César Menotti, Terry Venables y Luís Aragonés apenas debutaron 22 jugadores, de los cuales solo cinco superaron los 100 partidos con el primer equipo.

A partir de la llegada de Cruyff, en 1988, y hasta que Núñez lo destituyó, en 1996, el técnico holandés le dio la alternativa a 29 jugadores pero además, estableció una fórmula para el fútbol base alineada de tal manera con el primer equipo que Louis Van Gaal hizo debutar a 14 jugadores; Frank Rijkaard, a 30; Pep Guardiola, a 24; Luís Enrique Martínez, a 17; Ernesto Valverde, a 14; Ronald Koeman, a 7, y Xavi Hernández, a 16.

Incluso Hansi Flick, en una temporada y media ya ha dado la alternativa a 12 futbolistas de la casa. En resumen, desde que Johan Cruyff llegó al banquillo del Barcelona hace 38 años, 184 futbolistas salidos de la cantera han debutado en el primer equipo. ¿Saben cuántos lo hicieron en los 38 años anteriores? 69. Comparen. Su apuesta por el talento ha regalado al barcelonismo artistas como Xavi o Iniesta (sigan ustedes con la lista) o genios como Messi o Lamine Yamal. Ningún club en el mundo puede presumir de formar tanta exquisitez. O, incluso, Aitana Bonmatí y el equipo femenino azulgrana.

Para los eternos enfadados que no miran el juego sino solamente los resultados, ahí van las cifras: 10 Ligas antes de Cruyff -en 56 ediciones-; 18, después -en 38, desde su llegada como técnico en 1988-; 21 Copas - en 82 años-, por 11 -en esos 38-; y sobre todo, 5 Copas de Europa, contra ninguna.

La trascendencia de Johan Cruyff fue más allá de la vertiente deportiva. También fue un referente socialmente //FERNANDO ZUERAS

La trascendencia de Johan Cruyff fue más allá de la vertiente deportiva. También fue un referente socialmente //FERNANDO ZUERAS

El legado social

Pero no hay duda de que el gran éxito de Johan Cruyff fue cambiar la mentalidad de los futbolistas y los aficionados transformando su habitual pesimismo en optimismo; la prudencia, en orgullo y el enfado, en felicidad. Y, como decíamos antes, el fenómeno ha trascendido lo deportivo hasta consolidarse en la cotidianidad de la sociedad. “Salid y disfrutad”, rezan hoy las alfombras de muchos hogares catalanes deseando una extraordinaria jornada a quienes salen de casa. Una metáfora extraordinaria...

El cruyffismo es una manera de entender la vida que tiene que ver con el vaso medio lleno, con la alegría y la diversión, con el color, la inteligencia, la audacia… Y al mismo tiempo, un compromiso con la libertad y de rebeldía, contra el poder. Repasar la carrera de Cruyff es observar sus múltiples duelos contra el sistema, contra directivos, árbitros e, incluso, jugadores. La grandeza de Johan fue, en este sentido, ser poderoso con el fuerte y generoso, con el débil. Su Fundación tiene mucho de eso. O todo. Fue siempre libre y el hecho de no deberle nada a nadie le hizo tan imparable que incluso se fue del fútbol cuando le dio la gana. Vivió desacomplejado y fue revolucionario en las ideas y valiente para llevarlas a cabo, casi siempre contra corriente, luchando contra una mediocridad que le atacó mientras él se reía de su ignorancia. Un genio que se fue demasiado pronto. Un mito y un fenómeno, el cruyffismo, hoy más vivo que nunca.

"Si tú tienes el balón, el rival no te puede marcar un gol"

"Johan Cruyff será siempre eterno"

Joan Laporta, presidente del FC Barcelona

Joan Laporta, presidente del FC Barcelona

Johan, para mí, es un amigo, un consejero, una persona a la que quiero mucho, que tengo presente constantemente cuando debo tomar decisiones. Es una referencia para mí, como lo fueron también mi padre y Armand Carabén, de quien también fue hace unos días el aniversario de su muerte.

En todas las decisiones que tomamos en el Barça y en el fútbol lo tenemos presente. Me gusta vivir con mucha intensidad sus recuerdos cuando tengo la oportunidad de visitar a Danny, de encontrarme con ella, como hice el pasado sábado en el estreno del documental que se realizó en Amsterdam, al que me invitó a asistir su hijo Jordi. Siempre le agradeceré a Danny que nos permita a los amigos de Johan vivir esos momentos de recuerdo.

Desde allí donde esté seguro que está orgulloso del Barça que hemos salvado, que hemos recuperado. Del equipazo que hemos hecho con Hansi Flick en el banquillo, un entrenador que coincide con su manera de entender el fútbol. Johan estaría disfrutando con este equipo y con el fútbol que estamos practicando. Con un equipo que combina futbolistas de talento hechos en La Masia con grandes jugadores que han venido de muchos otros lugares del mundo. También nos daría consejos y seguro que criticaría las cosas que no vería bien y nos diría todo aquello que debemos mejorar como hacía siempre por el bien del Barça, un club al que quería mucho. Siempre nos decía que el Barça debía hacerlo bien el fin de semana para que la gente fuese el lunes a trabajar contenta y feliz.

Johan estaría orgulloso del entrenador que tenemos en Hansi Flick, a quien muchas veces le digo que sus ojos azules me recuerdan mucho a los de Johan. Tiene una mirada futbolística muy parecida a la suya, muy parecida a la de alguien que es y será nuestra referencia futbolística. Johan será siempre eterno.

"Johan estaría orgulloso del entrenador que tenemos en Hansi Flick"
Joan Laporta

"Prefiero ganar por
5-4, que por 1-0"

Viaje al epicentro del 'cruyffismo'

El barrio de Betondorp, en el sureste de Amsterdam, conserva numerosos detalles en memoria de Johan Cruyff vivió hasta los 21 años a pocos metros del antiguo estadio del Ajax, que hoy es una urbanización que presume de pasado futbolero.

La traducción literal es ‘pueblo de hormigón’: el barrio de Betondorp, en el sureste de la ciudad de Amsterdam, era un suburbio obrero y próspero cuando en 1945, Nel y Manus Cruyff se mudaron allí.

Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, Holanda se sacudía de la opresión nazi. Había que pasar página cuanto antes y los ciudadanos que habían tenido un comportamiento más activo frente a la ocupación alemana fueron recompensados.

Fue el caso de los Cruyff, que pudieron acceder a una de esas nuevas viviendas, la del número 32 de la Akkerstraat. Dos años más tarde, Nel y Manus tuvieron un hijo: lo llamaron Johan en honor a su abuelo, Hendrik Johannes.

Una imagen de Cruyff en el estadio que lleva su nombre, en Amsterdam

Una imagen de Cruyff en el estadio que lleva su nombre, en Amsterdam

74 años después del nacimiento de Cruyff, Betondorp es una tranquila zona residencial a la que solo se asoman turistas muy de vez en cuando: los que lo hacen quieren ver la casa en la que creció el mítico jugador holandés. Tiran un par de fotos y vuelven al centro de la ciudad.

Ahora, el número 32 de la Akkerstraat es un domicilio particular, pero con personalidad propia. En el suelo, unas baldosas forman el ‘14’ en blanco y rojo, los colores del Ajax de Amsterdam. Y las ventanas están tapadas con un vinilo con la foto de un jovencísimo Johan tocando el balón.

Obligatorio recordar la historia

De la casa de al lado sale Marianne. Explica que el ayuntamiento pidió en su momento a los inquilinos –una madre con sus dos hijos- que preservara la vivienda de Cruyff tal y como estaba. “Aceptaron de inmediato. Puede parecer una molestia porque en teoría no puedes retocar nada de la casa, pero lo asumieron con naturalidad”, cuenta Marianne.

“Era como un pueblo dentro de la ciudad"

El hijo de Johan Cruyff, Jordi, recuerda bien el Betondorp de los años setenta y ochenta. Jordi nació en Amsterdam en 1974, cuando su padre jugaba en el Barça, pero visitaba con frecuencia el barrio para ver a su familia paterna. El padre de Johan, Manus, falleció en 1958 y poco después su madre, Nel, se mudó dos calles más al este, a la Weidestraat.

La estatua de Cruyff en los aledaños del estadio que lleva su nombre en Amsterdam

La estatua de Cruyff en los aledaños del estadio que lleva su nombre en Amsterdam

“Recuerdo que Betondorp era un barrio algo viejo, y que estaba muy cerca del antiguo campo del Ajax”, apunta Jordi Cruyff. “Era como un pueblo dentro de la ciudad. Todos los vecinos se conocían y no había muchos coches”. Esa sensación permanece: apenas circulan coches y se respira un sosegado ambiente de urbanización de clase media.

El barrio está formado por casas bajas y sencillas de hormigón. Tiene unos 3.000 habitantes. Construido en los años 20 para dar cobijo a las clases populares, Betondorp también se ha hecho mayor: los niños que jugaban en sus calles en los años cincuenta o sesenta toman hoy el sol de junio o cuidan sus minúsculos jardines.

Las 14 reglas de Johan, en el 'Cruyff Court' de Betondorp

Las 14 reglas de Johan, en el 'Cruyff Court' de Betondorp

En 1987, el barrio fue declarado monumento social y arquitectónico.

El 5 de junio de 2014, Johan Cruyff inauguró en el barrio el ‘Cruyff Court’ más especial: el naranja de las porterías y las 14 reglas del juego siguen luciendo como el primer día.

Entre 1947 y 1968

Johan vivió en este ‘pueblo de hormigón’ durante toda su infancia, adolescencia y juventud. Sus padres tenían una tienda de frutas y verduras. Se fue en 1968. Ya había cumplido 21 años. Allí se fraguó su amor por el Ajax, cuyo estadio, De Meer, estaba a pocos metros, cruzando el canal de Middenweg.

En esta casa vivió Johan Cruyff hasta los 21 años

En esta casa vivió Johan Cruyff hasta los 21 años

El estadio en el que un jovencísimo Johan debutó con el Ajax ya no existe: el equipo se trasladó al Amsterdam Arena en 1996 y De Meer fue demolido en 1998 para construir una urbanización de viviendas que ahora se llama Park de Meer. Es una zona residencial rodeada de parques, canales, jardines y campos de fútbol que ha sabido honrar su pasado.

El mural en recuerdo de Johan, en la calle Wembley de Park de Meer

El mural en recuerdo de Johan, en la calle Wembley de Park de Meer

Casi todas sus calles tienen guiños futboleros. Seis de ellas llevan nombres de estadios en los que el Ajax cuajó grandes partidos o ganó títulos: Wembleylaan (allí ganó el Ajax su primera Copa de Europa, en 1971), Praterlaan (en Viena conquistó el equipo la Champions de 1995), Bernabeuhof (en Madrid, en 1969, el Ajax se convirtió en el primer equipo holandés en disputar una final de la Copa de Europa, que perdió ante el Milan), Colombes (por un partido de desempate de los cuartos de final que el Ajax ganó ante el Benfica), Delle Alpihof (el Ajax ganó la UEFA de 1992 ante la Juventus) y Anfieldroad, en honor a la eliminatoria ante el Liverpool de 1966 que inició el camino del Ajax hacia la elite europea.

Curiosamente, faltan Belgrado y Atenas, ciudades en las que también el Ajax ganó títulos. Tampoco hay ninguna calle dedicada al estadio del Feyenoord (De Kuip, en Rotterdam), escenario de la segunda Copa de Europa del Ajax, en 1972: cosas de la rivalidad.

En la calle Wembley –no podía ser otra-, un gran mural de Johan Cruyff y su icónica camiseta naranja con el ‘14’ dan la bienvenida a los visitantes. El barrio está trufado de pequeños recuerdos futbolísticos, como las columnas de azulejos rojos y blancos en la Esplanade De Meer, el corazón del distrito.

La calle Bernabéu, en Park de Meer (Amsterdam)

La calle Bernabéu, en Park de Meer (Amsterdam)

Decenas de pequeños puentes cruzan los canales del barrio: trece de ellos llevan el nombre de los jugadores que fueron campeones de Europa en 1971, 1972 o 1973, y también el de Rinus Michels.

El hospital Burgerziekenhuis

De vuelta al centro de la ciudad es inevitable pasar por la Linnaeusstraat. En el número 89 de esta calle aparece un elegante edificio con pequeños toldos rojiblancos en las ventanas.

Cruyff nació en este hospital (hoy reconvertido a hotel) en 1947

Cruyff nació en este hospital (hoy reconvertido a hotel) en 1947

Desde 2012 es un hotel, pero entre 1889 y 1991 fue un hospital civil, llamado Burgerziekenhuis. En una de sus habitaciones nació el 25 de abril de 1947 un tal Johan Cruyff.

Un estilo único

El legado estético de Cruyff no se puede entender sin la máxima que dice que la elegancia es la expresión natural del carácter. La gente sigue a figuras así porque detecta algo genuino.

La gabardina se convirtió en una seña de identidad de Cruyff en el banquillo del Barça

La gabardina se convirtió en una seña de identidad de Cruyff en el banquillo del Barça / SPORT

La gabardina se convirtió en una seña de identidad de Cruyff en el banquillo del Barça / SPORT

Fuera del campo, Johan también se escapaba siempre de los contrarios defendiendo su individualidad. Usando una expresión de Guardiola, a quien se le atribuye ser más cruyffista que Cruyff, podríamos decir que siempre meaba con la suya.

Tanto es así que a menudo mostraba una indiferencia absoluta ante la opinión de los demás. Quizá por eso le quedaban tan bien las gabardinas. La seguridad es elegante y entra por los ojos.

"Mi padre sabía que no tenía muy buen gusto y cada mañana le preguntaba a mi madre qué ponerse"
Susila Cruyff, hija de Johan

Cruyff ya era un icono de la moda en los 70 y, cuando ficha por el Barça, se convierte en una revolución. La imagen de él con su mujer, Danny Coster, representa la modernidad y juntos parecen estrellas del pop de la época.

Cruyff marcando estilo el año 1973

Cruyff marcando estilo el año 1973 / ANTONI CAMPAÑA / Archivo

Cruyff marcando estilo el año 1973 / ANTONI CAMPAÑA / Archivo

Su imagen fascina a toda una generación, entre ellos, Joan Laporta: “Quería ser como él, incluso le copiaba el peinado”. Lo que mucha gente no sabe es que no era exactamente Cruyff quien escogía su ropa.

“Mi padre era muy consciente de que no tenía muy buen gusto, pero le gustaba ir guapo”, recuerda su hija Susila Cruyff. “Fíjate que cuando era entrenador todos iban en chándal menos él. Cada mañana se plantaba delante del espejo y le preguntaba a mi madre: ‘¿hoy qué me pongo?’”.

Cruyff y su pareja Danny Coster, durante el Balon de Oro de 1971

Cruyff y su pareja Danny Coster, durante el Balon de Oro de 1971 / DESCONOCIDO / Archivo

Cruyff y su pareja Danny Coster, durante el Balon de Oro de 1971 / DESCONOCIDO / Archivo

El estilo de Cruyff también incluía un lenguaje con un número limitado de palabras que combinaba a su manera (“un paloma no hace verano”) y una lógica infalible que, como dice Sergi Pàmies, hacía que tuviera razón “incluso cuando se equivocaba”.

Cruyff se hacía escuchar con reflexiones casi aforísticas y un legado alentador: la vida —y el fútbol— son para disfrutarlos sin complejos.

"El dinero debe estar en el campo, no en el banco"

Su Influencia

Familia

Compañeros

Pupilos

Seguidores

Rivales

"Me enfadaba cuando decían que a mi padre le gustaba mucho el dinero porque no era verdad"

La hija mediana de Johan, Susila Cruyff, nos habla del lado más humano de la leyenda del fútbol en el décimo aniversario de su muerte

Susila Cruyff

Susila Cruyff / Valentí Enrich

Susila Cruyff / Valentí Enrich

Nadie mejor que su hija Susila para hablar del Johan Cruyff más humano. Para recordar al legendario futbolista holandés más allá de los terrenos de juego. "Lo recuerdo como una muy buena persona, le encantaba estar con niños. Era un gran padre. A pesar de los entrenamientos y los partidos, siempre nos llevaba al colegio, al médico, jugaba con nosotros, siempre estaba feliz, empezaba el día cantando y silbando en la ducha, siempre haciendo bromas", explica la hija mediana del matrimonio que formaron Johan y Danny. Chantal es la mayor y Jordi, el pequeño.

"Lo recuerdo como una muy buena persona, le encantaba estar con niños. Era un gran padre"
Susila Cruyff

"Era muy estricto en casa. Nos decía que en su casa él ponía las normas y cuando estuviésemos en la nuestra ya lo haríamos nosotros. Nos decía que teníamos que hacer los deberes, sacar buenas notas y si no cumplíamos era duro. Siempre me decía que nos preparaba para la vida, para cuando él no estuviese. Cuando con 15 años le pedía dinero, me decía que me lo tenía que ganar, aunque fuese lavando el coche. Decía que para él era muy fácil darme dinero, pero que nos lo teníamos que currar, que no le parecía bien. Él se había quedado sin padre muy joven y se lo había tenido que currar", explica Susila a SPORT hablando incluso algunas veces de su padre en presente.

Johan Cruyff y su familia en pleno // ANTONIO CAMPAÑÀ

Johan Cruyff y su familia en pleno // ANTONIO CAMPAÑÀ

Susila recuerda que Johan era una persona profundamente generosa y que siempre trataba de ayudar a los demás. "Aunque no se supiese, él ayudaba mucho. Iba a hospitales de cáncer infantil. En Navidad teníamos una lista de orfanatos cercanos a casa. Íbamos a comprar regalos, los envolvíamos y el día de Navidad los llevábamos. Siempre decía que mirásemos la cara de felicidad de los niños y lo poco que nos costaba a nosotros. Por eso me enfadaba cuando decían que le gustaba mucho el dinero porque no era verdad, era al revés", recuerda una de las hijas de Johan, explicando lo mucho que luchó por sus compañeros de profesión. "El dinero le daba igual, era muy generoso. Cuando negociaba por dinero, negociaba para todos. Por eso montó el Johan Cruyff Institute para estudiar on-line. Decía que no podía ser que compañeros suyos de la Naranja Mecánica no tuviesen nada después del fútbol. Que mejor que ellos para llevar empresas relacionadas con el mundo del deporte. Nadie mejor que ellos por la disciplina que tienen los deportistas y porque pueden tomar decisiones en décimas de segundo".

"La Fundación Cruyff era su ojito derecho. Su cuarto hijo como dice mi hermano"
Susila Cruyff

Además del Johan Cruyff Institute, en su afán de ayudar a los demás, creó también la Fundación Johan Cruyff, que ya ha cumplido más de treinta años y que preside ahora Susila. "Era su ojito derecho. Su cuarto hijo como dice mi hermano. Jugaba con los niños, se sentaba en la silla de ruedas y los niños le tenían mucho cariño. Él creía que teníamos la responsabilidad de ayudar a los demás, a los que más lo necesitan, que teníamos que ayudar a que el mundo fuese mejor. Algunos de los niños que empezaron han sido reyes en algunos deportes, han ganado medallas en los Paralímpicos, aunque es cierto que él decía que ganar no era lo más importante, que lo más importante era disfrutar del camino", explica la hija mediana del neerlandés, que recuerda sus últimos días.: "Al final decía que no era un drama, que había vivido muy bien la vida, que un drama era tener cáncer para una persona joven de 25 o 30".

"El fútbol siempre tiene que ser algo divertido"

"Johan lo cambió todo, no solo el fútbol"

Juan Manuel Asensi (Alicante, 1949) fue jugador del Barça entre 1970 y 1980. Vivió toda la etapa de Johan Cruyff como jugador azulgrana y es una voz autorizada para recordar al holandés

Asensi, abrazando a Johan Cruyff en el acto de despedida de Xavi como jugador

Asensi, abrazando a Johan Cruyff en el acto de despedida de Xavi como jugador

Johan Cruyff llegó al Barça en 1973. Vistió de azulgrana durante cinco temporadas y ganó dos títulos, la Liga en 1974 tras catorce años de sequía y la Copa en 1978. Lo recuerda como compañero y futbolista alguien que estuvo muy cerca suyo en el vestuario, Juan Manuel Asensi.

¿Cómo vivieron la llegada de Johan Cruyff?

No sabíamos como iba a responder. Ni él, ni nosotros. Venía el mejor jugador del mundo, nos preguntábamos como sería. Las dudas se disiparon rápido, en cuanto empezó a entrenar. Fue más inteligente él que nosotros, tuvo claro que se tenía que adaptar a nosotros por muy mejor jugador que fuese. Se adaptó rápido a la convivencia del grupo. Aceptaba cualquier broma y él también hacía.

Un fichaje increíble.

Al principio no nos lo creíamos, como iba a venir al Barça el mejor del mundo, el Balón de Oro. Ahora vienen los mejores, pero entonces no era así. No podían venir extranjeros. Cuando lo vimos ya paseando por aquí, fue cuando vimos que era verdad, que iba en serio.

Y se hizo esperar.

Tardó en debutar. Siempre faltaban los papeles. Entonces no podían venir extranjeros a jugar a España. Fue una persona que cambió muchas cosas. No solo el fútbol. Cuando entró él, ya empezaron a venir más extranjeros. Y después su estilo. Su forma de vivir, de vestir. Nos cambió a todos.

¿Cómo era como futbolista?

Era un futbolista exquisito, elegante. Corría con la cabeza alta, con el balón siempre pegado a los pies. Yo tenía que llevar el balón pegado a la pierna con algo para que no se fuese. Él lo llevaba pegado y cuando veía la oportunidad te metía un pase con el exterior o el interior y te dejaba solo. Siempre miraba a los compañeros. Era especial. Tenía un cambio de ritmo con el que rompía a cualquiera. Esa salida de cinco o seis metros lo hacía imparable.

¿Qué aportó su llegada?

Al Barça le aportó el juego. Él y Rinus Michels, que eran uña y carne, cambiaron nuestro fútbol. Para empezar, el marcaje al hombre. No habíamos marcado nunca así. El dos contra uno. Cuando un rival recibía el balón, dos teníamos que ir a por él. Era robar el balón y salir como flechas. Los centrocampistas teníamos dos toques, era recibir, pasar y correr. Cuando entró Johan contra el Granada íbamos penúltimos en la Liga. No perdimos ni un partido hasta que quedamos campeones cinco jornadas antes de acabar el campeonato. Nadie esperaba este juego del Barça.

Alineación del Barça con Cruyff y Asensi

Alineación del Barça con Cruyff y Asensi / ANTONI CAMPAÑÀ

Alineación del Barça con Cruyff y Asensi / Antoni Campañà

¿Le pegaban mucho?

Mucho, pero era muy listo. Sabía saltar y sabía perfectamente lo que iba a hacer el defensa. Era muy inteligente y por eso era el mejor jugador del mundo. Lo cazaron mucho. En Bilbao recuerdo que lo cazó Villar. Le pegó y se fue directamente al vestuario.

¿Qué me dice del inolvidable 0-5?

Fue el partido perfecto, salvo los primeros cinco minutos, en los que el Madrid tuvo una buena oportunidad que paró Mora. Metí yo el primer gol, Johan el segundo, yo el tercero y ahí se acabó el partido. Todavía marcaron Juan Carlos y Sotil. Cuando nos retiramos a los vestuarios pasó algo increíble, que es que los aficionados del Real Madrid nos aplaudían. Habíamos jugado un partidazo y reconocían nuestra superioridad.

¿Como era como compañero?

Siempre estaba de broma, te aconsejaba. Por ejemplo, cuando llegó, no entendía que no tuviésemos seguro. Nos explicó que debíamos tener un seguro por si te lesionabas. Abrió los ojos a mucha gente. Cualquier cosa que le pedías te decía enseguida que lo miraba. Por eso lo hicimos capitán. ‘El Flaco’, como le llamábamos, consiguió que a muchos compañeros les aumentasen el sueldo, las fichas. Él negociaba por todos. Era el número uno del mundo, pero era un gran compañero, muy asequible. Era nuestro jefe. Si él pedía una cosa, en dos días estaba arreglado.

Explíqueme alguna anécdota.

Cuando me marché del Barça a México, me llamó y me dijo que quería estar en mi homenaje. Para mí fue un honor. Imagina si era buena persona. Le decíamos que se parecía más a los catalanes que a los holandeses. Le costaba sacar la mano del bolsillo, pero lo hacía más en broma que otra cosa.

"El fútbol es un deporte que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado en el momento adecuado"

"Cruyff nos examinaba a fondo una vez al mes y te explicaba como mejorar"

Guillermo Amor, uno de los emblemas históricos de La Masia, habla sobre Johan Cruyff y su personalidad única como entrenador

Pocos jugadores conocieron tan a fondo el Johan Cruyff entrenador como Guillermo Amor. El de Benidorm fue el único futbolista del Barça, con José Mari Bakero, que estuvo des del primer día hasta el último de Johan en sus ocho temporadas como 'míster' blaugrana. Hemos hablado con Guillermo Amor sobre el recuerdo que tiene sobre 'el flaco' en su faceta como técnico.

¿Cuál es tu primer recuerdo de Johan Cruyff?

La primera vez que lo vi en persona fue en el Mini Estadi. Recuerdo que vino muy trajeado y su intención era conocer a los más jóvenes. Era un entrenamiento en el que se mezclaban jugadores del primer equipo y otros de filial. La idea era que tuviera un primer contacto con nosotros para conocernos mejor. La persona que lo organizó fue Charly Rexach que nos conocía de maravilla y nos introdujo a Johan.

La primera pretemporada de la era Cruyff fue en Papendal

La primera pretemporada de la era Cruyff fue en Papendal / Archivo

La primera pretemporada de la era Cruyff fue en Papendal / Archivo

Y de aquí fuiste directo a la pretemporada

El Barça venía de la temporada del Motín del Hesperia y era un momento de muchos cambios en la plantilla. Llegaron muchos fichajes de nivel como Bakero, Txiki, Salinas, Eusebio y muchos más. Los que subíamos de la cantera empezamos a entrenar con el primer equipo. Los elegidos fueron Luis Milla, Pep Serer, Jordi Roura y yo mismo. Todos estos jugadores fuimos a Papendal a la pretemporada y Cruyff nos fue conociendo y enseguida vimos que iba a confiar en los jóvenes.

"En la primera pretemporada en Papendal Cruyff ya nos enseñó en la pizarra la idea de juego que tenía y jugamos 10 o 12 partidos con aquel sistema innovador"
Guillermo Amor, exjugador del Barça

¿Era muy loco tener a un mito como entrenador?

Tienes que pensar que el primer Barça que yo recordaba era el de la temporada 1973-74. La imagen que yo tenía de aquel equipo eran Johan y Rexach y entonces apenas tenía siete u ocho años. Cruyff destacaba por una personalidad muy fuerte aunque era más tímido de lo que se suele pensar. En aquella pretemporada en Papendal ya nos enseñó en la pizarra la idea de juego que tenía y ya jugamos 10 o 12 partidos con aquel sistema innovador. A todos nos llamó mucho la atención jugar solo con tres defensas pero le creímos y confiamos en él al máximo. Era impactante tenerlo de entrenador.

Guillermo Amor estuvo presente en Berna en la final de la Recopa de 1989

Guillermo Amor estuvo presente en Berna en la final de la Recopa de 1989 / Fernando Zueras

Guillermo Amor estuvo presente en Berna en la final de la Recopa de 1989 / Fernando Zueras

¿Fue un cambio muy radical?

Nosotros ya estábamos acostumbrados a entrenar con rondos pero Johan le puso más orden a todo ello e insistió en la importancia de la posición en el campo. Los que subíamos de la cantera estábamos acostumbrados a un 4-3-3 y tuvimos que adaptarnos a un 3-4-3 con un centro del campo en rombo. Era una apuesta valiente y de riesgo. A Johan le gustaba el fútbol muy ofensivo.

"Los que subíamos de la cantera estábamos acostumbrados al 4-3-3 y tuvimos que adaptarnos al 3-4-3. Era una apuesta valiente y de riesgo. A Johan le guata el fútbol muy ofensivo"
Guillermo Amor, exjugador del Barça

¿Te cambió mucho de posición?

Yo jugué con Johan en las cuatro posiciones del centro del campo. Jugué mucho de '8' y de '10' pero también de '4' cuando se fue Milla y en ocasiones de '6', la función que habitualmente ejercía Bakero. En la cantera era un interior con alma de mediapunta que llegaba con mucha facilidad al área y marcaba muchos goles.. De jugar con mucha libertad con Cruyff pasé a realizar roles más defensivos. Pese a todo estaba feliz porque todo me iba bien y me sentía valorado. Jugué mucho con Johan y yo sentía que él confiaba en mí.

Amor marcó un gol decisivo en un clásico

Amor marcó un gol decisivo en un clásico / Zoltan Czibor

Amor marcó un gol decisivo en un clásico / Zoltan Czibor

¿Qué te pedía Cruyff en lo futbolístico?

Su gran petición era que el balón circulara muy rápido y que diéramos pocos toques. La idea era que el balón llegara rápido al extremo y que allí nos la jugáramos en el uno contra uno. Con cuatro centrocampistas por dentro buscábamos tener superioridad. Luego buscábamos a jugadores como Laudrup que desequilibraban gracias a su facilidad enorme para el regate.

¿Era muy exigente el técnico holandés?

Él apretaba mucho a los jugadores y así nos sacaba mucho rendimiento. No te podías relajar porqué si no perdías el sitio. Recuerdo que de vez en cuando nos reunía al equipo y nos ponía notas, nos examinaba a fondo. Repasaba uno por uno lo que había que mejorar. En ocasiones lo comentaba con todo el grupo presente y a veces eran charlas individualizadas. Eran todo detalles futbolísticos a mejorar. Con el tiempo fue dejando de convocar estas reuniones que al principio eran mensuales.

"Cruyff, una vez al mes, nos reunía al equipo y nos ponía notas, nos examinaba a fondo. Repasaba uno por uno lo que había que mejorar. En ocasiones lo comentaba con todo el grupo presente y a veces eran charlas individualizadas"
Guillermo Amor, exjugador del Barça

¿Se preparaban mucho los partidos en la época de Cruyff?

Hay que reconocer que se analizaba poco el rival y tampoco trabajábamos en exceso el balón parado. Si que recuerdo que su ayudante Tony Bruins nos daba pequeñas charlas sobre algunos detalles de los jugadores rivales pero eran charlas muy reducidas. Te explicaba por encima lo que te ibas a encontrar en el partido. Pero Johan era muy poco de pensar en el rival y mucho de centrarnos en nosotros mismos.

Rexach y Bruins eran los ayudantes de Johan Cruyff

Rexach y Bruins eran los ayudantes de Johan Cruyff / Antoni Campaña

Rexach y Bruins eran los ayudantes de Johan Cruyff / Antoni Campaña

¿Tuviste algún problema con el que fue tu entrenador durante ocho años?

La relación con Cruyff siempre fue muy buena y creo que también me benefició que Rexach me conocía muy bien de la cantera. Cruyff, como buen holandés, era duro y con una personalidad muy fuerte y aunque daba apariencia de tranquilidad ante los demás, él sufría por dentro. Lo que más le cabreaba en un partido era que perdiéramos el balón.

"Johan sufría más de lo que aparentaba. Lo que más le cabreaba en un partido era que perdiéramos el balón"
Guillermo Amor, exjugador del Barça

¿Era Cruyff muy intervencionista en los descansos de los partidos?

En ocasiones sí. Sus lecturas de los partidos eran siempre atrevidas y valientes y así buscaba cambiar partidos que se complicaban con indicaciones muy claras. Johan escuchaba mucho a Charly Rexach y Bruins Slot . Respecto a los jugadores prefería que escucháramos antes que diéramos nuestra opinión y no le gustaba demasiado que le llevaran la contraria.

Amor fue un fijo para Johan Cruyff

Amor fue un fijo para Johan Cruyff / Archivo

Amor fue un fijo para Johan Cruyff / Archivo

¿El ambiente era sano en el vestuario? ¿Estaba muy encima vuestro Cruyff o lo gestionaba bien?

Johan te ponía en tu lugar y quería que ni te vinieras demasiado arriba ni te confiaras en exceso. Y si los medios te criticaban él te acostumbraba a defender. Él nos insistía en disfrutar del juego y quitarle presión a todo. Su valentía estaba siempre presente y le encantaba participar con nosotros en los entrenamientos. Rexach era el más simpático del cuerpo técnico y siempre nos hacía reir. Johan era más serio pero se reía mucho con Rexach y sus ocurrencias. Johan era un genio y nos marcó a todos.

"Lo que Cruyff generó en el Barcelona fue una cultura"

El entrenador argentino relata cómo la visión de Johan Cruyff, basada en el tiempo y el espacio, transformó el FC Barcelona y dejó una huella que aún perdura en el juego

Jorge Sampaoli tiene un amplio bagaje como entrenador en diferentes partes del mundo, especialmente en Europa y en Sudamerica donde ha triunfado tanto con la selección nacional de Chile como en Brasil donde posee un excepcional prestigio. Influenciado por Bielsa, pero sobre todo por Cruyff, Sampaoli relata en esta conversación como condicionó su vida el neerlandés.

Usted en una punta del mundo, en Argentina, y Johan Cruyff en la otra, siendo ambos casi de la misma generación. Pese a la distancia, ¿Le llegó a marcar?

Sí, totalmente. Como jugador revolucionó el fútbol holandés. Después lo hizo también como entrenador: fue un adelantado a su tiempo. Empezó a generar cosas en el juego que prácticamente no existían. Incluso cuando era jugador parecía un técnico dentro del campo. Y más tarde, como entrenador, buscó siempre encontrar la ventaja en el campo a través de los tiempos y los espacios, que para mí es lo más importante del juego.

¿Qué sobresalía en el 'Flaco'?

Era un jugador con una inteligencia intuitiva muy clara y además la transmitía con mucha sencillez, sin complicaciones innecesarias. Fue uno de los pocos que fueron extraordinariamente buenos tanto jugando como entrenando, algo que no suele darse.

¿Dónde veía esa inteligencia que le permitía tomar decisiones para adelantarse a sus oponentes?

Él siempre encontraba una solución en términos de tiempo y espacio para afrontar cualquier bloque defensivo. Pensaba permanentemente en atacar y en recuperar la pelota muy rápido, algo que en aquella época no era habitual. Supo entender el acortamiento de los espacios y la importancia del juego de posesión. Pero su verdadera grandeza fue que logró implantar su forma de entender el fútbol no solo en un equipo —que ya es muy difícil— sino en todo un club. Potenció La Masía, impuso una manera de jugar y creó una cultura. Fue algo extremadamente revolucionario.

¿Y su manera de entender el fútbol cómo le afectó a usted? ¿Cómo le inspiró?

Era un tipo muy inspirador. Tenía tanta inteligencia y tanta capacidad para leer lo que pasaba en un partido que lo resolvía con rapidez. Como jugador y luego como entrenador lo transmitía de forma muy simple. Tenía la capacidad de convencer a sus futbolistas de una forma de jugar. Y no solo lo hizo con sus jugadores: lo hizo con todo un club. El club encontró en esa forma de jugar una identidad que generó FC Barcelonad, una identidad que antes no había tenido.

Y que todavía mantiene, ¿no?

Ojalá que nunca la pierda, porque es lo que hace diferente al club.

Cuando usted empezaba a entrenar y él estaba en el Barcelona, ¿lo seguía mucho? ¿Miraba lo que hacía e intentaba aplicarlo en sus equipos?

Sí, totalmente. Para mí fue una gran inspiración. A partir de observar lo que él hacía, empecé a investigar sus métodos y me convertí en un alumno muy fiel. Intenté replicar muchas cosas que él hacía de forma natural e implementarlas en mis equipos. Por ejemplo, la primera etapa con la selección de Chile, cuando conseguimos el primer título en la Copa América, tenía un juego más rígido. Era un equipo más estructurado. En la segunda etapa, en cambio, el equipo empezó a tomar una forma de juego distinta. Empezamos a darle más peso a la toma de decisiones del futbolista según lo que ocurría en el campo y según lo que proponía el rival. Los tiempos de ataque y la ocupación de los espacios se volvieron determinantes para generar ventajas sobre cualquier sistema.

¿Por qué es tan importante eso?

Porque cada partido tiene una trama distinta. Lo que Cruyff generó en el Barcelona fue una cultura. No importaba el rival o la situación del partido: el equipo sabía cómo resolverlo porque tenía muy claros ciertos parámetros.

¿Cómo?

Había respuestas previstas para cualquier planteamiento defensivo del rival, y eso se transmitía a través de una cultura de juego. Lo que él logró culturalmente en el Barcelona fue que los jugadores supieran interpretar lo que estaba pasando en cada partido y resolverlo, más allá del plan del rival.

"Hablo de cultura de juego: entender qué está pasando y cómo resolverlo. El Barcelona era un equipo que sabía responder a cualquier situación"
Jorge Sampaoli

Y no está hablando de sistemas tácticos exactamente.

No, no hablo de sistemas. Hablo de cultura de juego: entender qué está pasando y cómo resolverlo. El Barcelona era un equipo que sabía responder a cualquier situación. Si en medio del partido el rival cambiaba algo, el equipo también tenía respuesta. Era una cuestión de comprender qué hacía el rival para saber cómo dañarlo. Al final, se trata de dar una base a los jugadores para que sepan cómo responder, pero sin quitarles libertad. A partir de una manera de posicionarse en el campo, se buscaban ventajas numéricas, cualitativas o posicionales. Todo eso se transmitía y se resolvía culturalmente durante el partido.

¿Usted también utilizaba defensas de tres?

A veces sí y a veces no. Dependía mucho de cómo evolucionaba el dibujo en el partido. Los sistemas se adaptaban mucho al rival. A veces iniciábamos con tres defensores, otras con dos, y a veces cambiábamos el dibujo durante el partido según las intenciones del rival.

¿Cree que esa cultura que implantó Cruyff se ha extendido con los años?

Su mayor expositor hoy es Pep Guardiola en el Manchester City, que continuó con el juego de posición y con la idea de dominar a los rivales en campo contrario. Pero son pocos los equipos que mantienen esa idea. El fútbol actual se ha transformado en un deporte mucho más basado en el duelo individual, en el uno contra uno. Hay menos comunicación entre los jugadores.

¿Y eso?

El fútbol se ha vuelto diferente. Ojalá hubiera más interlocutores de ese juego colectivo, porque para mí es lo que hace especial a este deporte. Hoy el fútbol se parece más a un conjunto de acciones individuales que a un juego colectivo.

"El ser humano se está volviendo más egocéntrico, más centrado en sí mismo, en su teléfono, en su propio mundo. Hay que luchar contra esa tendencia"
Jorge Sampaoli

¿Cree que el fútbol está tendiendo hacia eso, hacia el uno contra uno?

Sí, totalmente. También tiene que ver con la sociedad actual. El ser humano se está volviendo más egocéntrico, más centrado en sí mismo, en su teléfono, en su propio mundo. Comparte menos con los demás. Y lograr que un equipo funcione como colectivo entre personas se vuelve más complicado. Por eso hay que luchar contra esa tendencia.

Entonces, aunque la cultura de Cruyff se haya extendido, hay cosas en la sociedad que van en contra de ella.

Sí, totalmente. La falta de comunicación hace más difícil sostener ese tipo de juego. Cuando Cruyff estaba en el Barcelona, los jugadores miraban constantemente dónde estaban los tiempos y los espacios. Hoy muchas veces el jugador se mira más a sí mismo. Y eso hace más difícil encontrar esas ventajas colectivas.

¿Y qué puede hacer un entrenador para romper con esa tendencia?

Hay que defender la idea de que el fútbol es un deporte hermoso que se construye desde una cultura de juego, no solo desde acciones aisladas. Hoy muchos partidos se definen por momentos individuales, por un jugador que está mejor que otro. Eso hace que el fútbol pierda armonía y belleza. Se convierte más en un “single” que en un juego colectivo. Por eso valoro mucho a entrenadores como Guardiola, y también a Luis Enrique en cierta medida. Son técnicos que intentan sostener esa cultura que viene de Cruyff. También gente como Juanma Lillo o Paco Seirul·lo, todos vinculados de alguna manera a la herencia de Johan. Son personas que intentan mantener una forma de entender el fútbol que, cuando aparece, resulta realmente atractiva de ver.

"¿Por qué no puedes ganar a un equipo más rico? Nunca he visto un saco de dinero marcar un gol"

"Cruyff fue un revolucionario"

Mariano García Remón (Madrid, 1950), también conocido como el "Gato de Odessa", se enfrentó a Johan Cruyff. En el campo, siendo guardameta del Real Madrid, en el que jugó más de tres lustros; y en el banquillo de El Molinón, dirigiendo al Sporting de Gijón. Pese a sufrirle en sus carnes, con el 0-5 en el recuerdo, García Remón se descubre ante el "holandés volador", cuya estampa sigue todavía presente en los mentidores del viejo Bernabéu.

García Remón, en un Clásico contra el FC Barcelona

García Remón, en un Clásico contra el FC Barcelona

Cuénteme la primera vez que vió a Johan Cruyff. El primer recuerdo que tiene de él...

Bueno, más que verle, le sufrí. Fue en Amsterdam, en las semifinales de la Copa de Europa del 73, contra aquel Ajax absolutamente dominador que ganó tres seguidas. Perdimos 2-1 en la ida y también en la vuelta en el Bernabéu, 0-1. Era impresionante. Tenía un cambio de ritmo increíble. Recuerdo que bajaba a pedirla y se la daban. Se paraba y miraba, casi andando, oteando el campo. De repente, se soltaba como un latigazo y pasaba de cero a 100 en segundos. A todo eso le añadía un regate tremendo, a máxima velocidad. El Ajax era un equipazo, pero se jugaba en todo momento a lo que el quería. Era la primera vez que le veía en directo y me deslumbró.

¿Entendió enseguida que estaba ante el futbolista del momento?

Nada más verle. Me dí cuenta que estaba ante algo diferente. ¡Era tan distinto! Estaba clarísimo que iba a marcar un época. Y así fue. De hecho, por aquél entonces ya la estaba marcando.

En ese verano, el del 73, se consumó su fichaje por el Barça, tras largos y frustrados intentos de traerle muchísimo antes. ¿Cómo se vivió en el Madrid su llegada al eterno rival?

Fue duro, muy duro verle de azulgrana. Porque, además, el Madrid casi estuvo a punto de cerrar un acuerdo con el Ajax para traerle...

Sí, pero Johan, que estaba algo enfrentado al presidente Van Praag, se molestó y dijo que se iba al Barça...

Pues eso. Recuerdo que el Barça ya tenía un gran equipo entonces. Con Sotil, con Rexach, Asensi, Marcial...Pero claro, es que el impacto fue demoledor. Inmediato. Encajó perfectamente en ese bloque. Era un líder. Creíamos que, con Johan en el Camp Nou, nos iba a costar mucho dominar el fútbol español en todos esos años. Pero ya esa temporada pudimos rehacernos y ganar la Copa. Luego, el Madrid siempre compite evidentemente, y salimos adelante.

Usted estuvo dieciséis temporadas en el Madrid y ganó muchos títulos. Pero se le recuerda por ser el portero del 0-5 en febrero del 74. ¿Se lo recuerdan mucho?

Mucho. Muchas veces. Es un partido que te marca una trayectoria. Insisto, el Barça ya era un gran equipo, pero dió un salto tremendo con Cruyff. Fueron un ciclón y nos pasaron por encima en ese partido.

Inolvidables fueron sus duelos con José Antonio Camacho...

Bueno, fueron tremendos. Pero no sólo le marcaba Camacho. Fueron muchos porque sin ayudas resultaba imposible. Entre las muchas cosas que tenía Johan, está que se adelantaba a las acciones. Era muy inteligente y saltaba antes de que le dieran. Recuerdo que Vujadin Boskov, el míster, le decía a Camacho... "Oiga, si Cruyff va al váter, hay que ir al váter y si hay que tirar de la cadena, tire de la cadena". Fueron momentos espectaculares.

¿Qué relación tuvo el Bernabéu con Johan?

De respeto. Con su fútbol, generaba miedo entre la gente pero nunca fue un futbolista provocador, que se girara a la grada o que hiciera gestos. Y siendo muy bueno, tampoco su juego desquiciaba a los rivales con malas artes. Yo creo que, en general, era un crack que tenía el reconocimiento de nuestro estadio.

En el olimpo del fútbol, ¿dónde le coloca?

Le coloco en la mesa de Maradona, Messi y Ronaldo Nazario. Para mí, son los cuatro mejores de la historia de todo lo que yo he visto.

Luego, usted coincidió con Johan como entrenador y se enfrentó a él...

Sí, y puedo decir que le gané dos veces con el Sporting en El Molinón. La verdad es que le teníamos tomada la medida esos años. En la Liga, porque en Copa nos eliminaron. Una vez, tras ganarle en el campeonato, se dirigió a mí y me dijo que le había encantado la apuesta y el fútbol de mi equipo. Eso, desde luego, me lo llevare a la tumba.

¿Qué me podría decir del Johan entrenador?

Pues que marcó un antes y un después. En el fútbol y, por supuesto, en el Barça. Pero sin lugar a dudas. Raso y claro, quería siempre jugar al fútbol, ir al ataque, jugar en campo contrario, tener el balón, asumía el riesgo. En todos y cada uno de los equipos y los entrenadores que despúes han pasado por el club, hay un rasgo suyo. Guardiola sublimó su obra, pero nada de lo que pasó después se entiende si todo lo que él creó y generó.

¿Quién pesa más, el Johan futbolista o el Johan entrenador?

Para mí, el futbolista. Era un espectáculo incomparable. Lo que hacía era increíble.

Defínale con una palabra...

Un revolucionario. Avanzado a su época.

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