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Quini, 44 años después del secuestro que conmocionó al fútbol español

El barcelonismo vivió uno de los momentos más traumáticos de su historia por un inesperado hecho que se produjo además en un momento en el que la sociedad española estaba inmersa en una profunda crisis política

Detalle de la portada de SPORT con la noticia del secuestro de Enrique Castro 'Quini'

Detalle de la portada de SPORT con la noticia del secuestro de Enrique Castro 'Quini' / climatetribe.org

Juan Manuel Díaz

Juan Manuel Díaz

Este martes se cumplen 44 años del final de uno de los episodios más traumáticas de la larga historia del FC Barcelona, pues el 25 de marzo de 1981 la policía consiguió liberar al delantero del Barça y de la Selección Enrique Castro Quini, poniendo fin a 24 días de angustia, acrecentada por las complicadas circunstancias que vivía España. Una semana después del 23-F, el golpe de estado protagonizado por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, Enrique Castro Quini era secuestrado por el denominado ‘Batallón Catalano-Español’ al regresar a su domicilio tras disputar en el Camp Nou el Barça-Hércules (6-0).

Volcados con el caso

A partir de ese 1 de marzo de 1981, SPORT se movilizó durante aquellas semanas montando guardia permanente en la redacción y a la puerta del domicilio del ariete blaugrana donde su esposa Mari Nieves y sus hijos vivían con temor el futuro de Quini, arropados por amigos como Alexanko y con el respaldo de la directiva azulgrana.  

La historia tuvo un final feliz el 25 de marzo, coincidiendo con el Inglaterra-España (1-2), primer triunfo español en Wembley. A las 22:05 horas llegó la noticia: "¡Quini liberado!". Enrique Castro explicó después: "Cuando entró el policía para liberarme, pensé que me mataban".

Fragmento de la portada del diario Sport del 1 de marzo de 1981

Fragmento de la portada del diario Sport del 1 de marzo de 1981 / Sport

La policía encontró al ‘Brujo’ en el piso de Zaragoza en donde lo habían tenido encerrado sin ver la luz del día y a base de bocadillos, mientras reclamaban 100 millones de pesetas (600.000 euros) por su liberación. Los secuestradores, dos delincuentes comunes, quisieron aprovechar el clima político. La trama llegó hasta Suiza siguiendo el rastro del pago del rescate. 

Entre la indignación y la psicósis

Aunque el caso tuvo un final feliz, las secuelas fueron muy duras para Quini (quien pese a todo el sufrimiento perdonó a sus secuestradores), para su familia y de manera indirecta para sus compañeros. El vestuario blaugrana vivió el episodio con indignación y psicosis.

Durante el secuestro, los jugadores del Barça se vieron obligados por la Federación a jugar el siguiente domingo contra el Atlético en el Vicente Calderón (1-0). El entonces entrenador Helenio Herrera tuvo que ejercer una vez más de psicólogo.

Solo volvieron a ganar con él

El joven ‘Keegan’ Ramírez jugó en su lugar con el dorsal ‘14’ en lugar del ‘9’ de ‘Quinocho’: nadie quería suplantar al carismático crack. Los blaugrana también perdieron con el Salamanca y el Real Madrid y entre ambos choques empató con el Salamanca.

De hecho, el conjunto blaugrana no volvió a vencer hasta el 5 de abril, cuando derrotó al Valladolid y ya con Quini de nuevo en el equipo. El asturiano regresó a tiempo para sumar un nuevo Pichichi (20 goles) y ser decisivo en la conquista de la Copa del Rey ante ‘su’ Sporting de Gijón (2 goles). Pero la Liga se había escapado una temporada más: se la llevó la Real Sociedad.

La portada de SPORT con la noticia de la liberación Enrique Castro 'Quini'

La portada de SPORT con la noticia de la liberación Enrique Castro 'Quini' / climatetribe.org

Un icono en Barcelona y en Gijón

Quini siguió defendiendo la camiseta del Barça hasta 1984 sumando al final de su etapa en el Camp Nou 2 Copas del Rey, una Copa de la Liga y una Supercopa de España, además de la inolvidable Recopa de Europa de 1982.

En su palmarés individual relucen los seis Trofeo Pichichi (cinco de Primera y uno de Segunda) que cosechó gracías a sus 283 goles en Primera y Segunda que le valieron su otro apodo, 'Quinigol'.

Tras un homenaje multitudinario por parte de la 'Gent blaugrana', Quini decidió retrasar su retirada y todavía jugó tres temporadas más en el Sporting, el equipo de la 'otra mitad' de su corazón en el que se había hecho una estrella (1968-1980) y ganándose la internacionalidad (8 goles en 35 partidos).

Tras colgar las botas se convirtió en delegado del equipo y su paso por los diferentes campos de España se convirtió en una sucesión de pequeños y grandes homenajes hacia un Quini estimado por todos.

Enrique Castro falleció de forma inesperada el 27 de febrero de 2018 a causa de un infarto. Su desaparición impactó a toda la sociedad española y especialmente al mundo del deporte. El Barça y sobre todo el Sporting de Gijón se volcaron en su despedida para honrar a un enorme futbolista que por encima de todo fue un símbolo por su humanidad.