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Las claves de la explosión 3.0 de Lamine Yamal

Àlex Delmàs analiza en 'La Posesión de SPORT' los puntos más importantes del desarrollo en el juego del canterano del Barça

La Posesión 2x35 | Alex Delmàs y su versión de Lamine 3.0

Víctor González

Víctor González

"Lamine 3.0 es la última versión que yo he visto de Lamine", arrancaba Àlex Delmàs en su intervención en 'La Posesión de SPORT'. Y no es para menos. El joven talento del FC Barcelona ha iniciado esta temporada con Flick una transformación futbolística que lo está alejando cada vez más del rol de extremo puro y lo aproxima a un perfil mucho más completo, total.

El canterano del Barça, que en su primera temporada en la élite con Xavi, pese a su brillantez, todavía tenía los tics del delantero encarador que incluso le valió alguno reprimenda de los veteranos, ha dado este curso y sobre todo en este final de temporada un paso hacia la madurez competitiva que se empieza a notar tanto en sus movimientos como en sus números.

Migración hacia la mediapunta

“Todavía es pronto y todavía necesita partir desde la derecha”, matizaba Delmàs, pero añadía con claridad: “Tengo la sensación de que Lamine ha empezado la migración hacia la mediapunta”. Lo que antes era un jugador que vivía más pegado a la banda para finalizar jugadas con su desborde, ahora se mueve con libertad, aparece más por dentro, combina con interiores y laterales, y empieza a entender cuándo y dónde recibir. “Cada vez es más global, cada vez se va más al lado de su lateral o al lado incluso de Pedri para recibir y empezar las conducciones desde ahí”, explicó el analista.

Liderazgo en días grandes

El cambio no es solo posicional, sino de trascendencia en el juego, porque al canterano del Barça, desde su primer día en el primer equipo, nunca le ha pesado la responsabilidad de decidir jugadas. Se trata de otra cosa: Lamine está empezando a liderar. “Esa capacidad para liderar ante el Inter, el Clásico, incluso contra el Villarreal… Cada vez lo vemos más global”, apuntaba Delmàs. La madurez del joven atacante sorprende por su edad: no rehúye los focos, aparece en los grandes escenarios y asume responsabilidades en momentos críticos. Su evolución no solo se mide en sus apariciones en más zonas del césped, sino en la jerarquía con la que asume su papel dentro del equipo.

Intervenciones en aumento

Y las estadísticas lo respaldan. “Esto no solo son sensaciones”, avisaba Delmàs. La evolución de Lamine Yamal también se mide en cifras: “La temporada pasada estaba alrededor de los 24 o 27 pases por partido. Cuando empezó esta temporada ya se fue a los 40”. Pero lo más revelador está en los partidos grandes. “Si cogemos la media de los últimos cuatro partidos —el del Inter, el Clásico, el del Espanyol o incluso contra el Villarreal— ya se va a los 65 pases por partido”. La lectura es clara: cada vez interviene más, cada vez pesa más en el juego del equipo.

“Estamos ante un jugador que cada vez abarca más zonas”, resumía Delmàs. La sensación de estar ante un talento especial ya es certeza. Y su progresiva centralidad recuerda, inevitablemente, al más grande de la historia del Barça, que también hizo el mismo viaje interior. “Tengo esa sensación de que ha empezado esa migración que todos vemos, que como Messi, va como mediapunta, al centro”. El Lamine Yamal 3.0 ya está en marcha.