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FC BARCELONA

Así fue la celebración del Barça en Sevilla

Con la felicidad del trabajo bien hecho y la cabeza ya puesta en el Inter de Milán, los jugadores pudieron disfrutar del triunfo con sus familiares

¡Y encima siguió corriendo como si no llevara 116 minutos en sus piernas! Así celebró Koundé su golazo en la final

El equipo celebrando el gol de Koundé en la final de Copa del Rey / RFEF

El pitido final desató la euforia entre los jugadores y el cuerpo técnico del Barça. El momento de diversión, eso sí, fue momentáneo, ya que el discurso de centrarse en el Inter de Milán quedó claro justo después de la fiesta en el vestuario, con los jugadores dejando el mensaje claro en la zona mixta.

Tras abandonar el estadio, la expedición blaugrana puso rumbo al hotel de concentración. El primero en llegar fue Joan Laporta, acompañado de algunos directivos, y más tarde lo hicieron los futbolistas, con Olmo llevando la Copa, arropados por un centenar de aficionados que se habían acercado a altas horas de la madrugada para agradecerles el título.

Justo al lado del hotel, en un centro de convenciones, les esperaba un pequeño festejo junto a sus familiares. Los futbolistas llegaron allí por un acceso directo desde el propio hotel, después de cambiarse en las habitaciones.

Mientras esperaban a los jugadores, algunos miembros de la directiva merodearon las inmediaciones del hotel, con una evidente satisfacción por lo logrado. Se pudo ver, entre otros, a Joan Solé, miembro de la comisión deportiva.

A pesar del ánimo con el que llegaron algunos futbolistas, Hansi Flick dejó el mensaje muy claro: la celebración debía ser comedida. El alemán no dio opción, consciente de la cercanía e importancia del partido de Champions League ante el Inter de Milán.

En el centro de convenciones se pudo observar un cartel esperando a los futbolistas, con una imagen de todos ellos como campeones y la inscripción 'llegat blaugrana' (legado azulgrana).

En esa misma celebración, el club transmitió que la victoria en esta final ante el Real Madrid era algo estratégico, ya que podía suponer un golpe moral importante a favor de los de Flick de cara al resto de competiciones y un mazazo para los blancos en su todavía pelea por la liga.