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Bosch: en el nombre del padre

Daucik le dio la oportunidad y supo aprovecharla. En un abrir y cerrar de ojos pasó de categoría regional a Primera División y consagrarse en el equipo

Debutó en 1951 en un derbi en Les Corts con solo 20 años, fue pieza clave del Barça de las Cinc Copes e indiscutible hasta su marcha al Betis, en 1958

Su progenitor, Andreu Bosch Girona, jugó en el Barça de la década de los 20, con Piera, Samitier, Alcántara...

Andreu Bosch con la camiseta del Barça en un partido en Les Corts. El futbolista azulgrana jugó 177 partidos oficiales (107 victorias) y anotó 21 goles entre 1951 y 1958

Andreu Bosch con la camiseta del Barça en un partido en Les Corts. El futbolista azulgrana jugó 177 partidos oficiales (107 victorias) y anotó 21 goles entre 1951 y 1958 / Archivo

David Salinas

David Salinas

Centrocampista del FC Barcelona entre 1951 y 1958, Andreu Bosch estaba predestinado a triunfar en el fútbol. Su padre, Andreu Bosch Girona, había defendido los colores del Barça entre 1924 y 1928 y, ya retirado, llevaba a su hijo todos los domingos al campo de Les Corts. Inculcó su pasión por el fútbol al pequeño Andreu, que llegó a superar a su progenitor. Integrante del inolvidable Barça de las Cinc Copes, dejó huella por su empuje, técnica, bondad y capacidad de sacrificio sobre el terreno de juego.

Andreu Bosch Pujol nació en Barcelona el 22 de febrero de 1931, en la barriada de Sant Martí. Pronto empezó a destacar en el fútbol y su padre, viendo el interés del muchacho, siempre estuvo muy encima de él para darle sabios consejos. No en vano había jugado al lado de figuras de primer orden como Piera, Samitier, Alcántara, Sagi, Sancho, Carulla, Planas, Plattkó...

Poco a poco fue puliendo su juego, pero, cosas del destino, su primera demarcación, en 1943, fue la de portero en un equipo de su barrio (Peña Gurugú). Lo que quería el joven Bosch era jugar. Sin embargo, pronto se percató que lo suyo no era evitar goles porque “cuando me marcaban uno me enfadaba bastante”.

Paso al frente

A los 15 años dejó el marco y jugó en el Olímpico-Alas de su barrio (1946-47) ya como interior. Pasó al CD Alegría del Poble Nou (1947-48), donde se consolidó en la posición: “Era espigadito y pesaba unos 55 kilos, por lo que me defendía bien en esa demarcación, ya que la rapidez era mi mejor cualidad”, recordaba.

Algo vieron en Bosch los ‘pescadores’ del FC Barcelona y, un buen día de 1947, Ramon Llorens, al frente de los equipos de aficionados barcelonistas, le ofreció ingresar en ellos a proposición de Josep Boter. Por edad, lo hizo en el B. Estuvo un año jugando en este conjunto y, con 17 años, pasó al A, donde coincidió con Manchón, Biosca, Aloy... Se proclamó campeón de Catalunya amateur sin perder ningún partido y, posteriormente, de España. También se impuso en el torneo internacional de Marsella.

Su proyección era imparable y la temporada 1950-51 fue cedido a La España Industrial, que militaba en categoría regional. Bajo la dirección de otro ilustre nombre de la cantera barcelonista, Miquel Gual, Bosch acabó de formarse y pulirse. Inició el curso 1951-52 como ‘industrial’ hasta que en diciembre de 1951 fue reclamado por el entrenador del primer equipo, Ferdinand Daucik. Fue entonces, con 20 años, cuando dejó los libros —estudiaba mecánica— para focalizarse en el fútbol. Firmó con el Barça (por cuatro temporadas) ante el secretario general del club, Rossend Calvet, el 27 de diciembre de 1951. “Lo hice con la rapidez del rayo y pulso acelerado”, recordaba, para agregar que se había cumplido “la gran ilusión de mi vida”.

Daucik, además de solicitar el ingreso de Bosch al primer equipo, tenía otra sorpresa reservada para él: lo alineó de medio volante en lugar de su habitual posición de interior. Y le dio la alternativa en un derbi, en Les Corts, el 30 de diciembre de 1951. La vida de Bosch cambió en apenas una semana. Salvó con nota su presentación, formando línea con Marià Gonzalvo —el tercero de la gran saga— y el Barça ganó 2-0 al líder.

Sobre ruedas

A partir de ahí, velocidad de crucero, todo sobre ruedas. La prueba de Daucik fue positiva, Bosch se mantuvo en la medular y pasó a ser indiscutible en un equipo que ganó la Liga, la Copa y la Copa Latina, además de la Copa Martini&Rossi (concedida al equipo con mayor diferencia de goles) y la Copa Eva Duarte (que se adjudicó sin lucha por ser campeón de Liga y Copa). Era el Barça de las Cinc Copes: “El bloque era tan perfecto que, el dicho ‘todos para uno y uno para todos’ era una perfecta realidad”, aseguraba Bosch. Esta etapa la compaginó prestando el servicio militar como soldado de Intendencia en los cuarteles del Parc de la Ciutadella.

Los éxitos siguieron para el Barça y para Bosch en la siguiente temporada: doblete (Liga y Copa). Y, para rematarlo, la internacionalidad absoluta con España el 19 de marzo de 1953, contra Bélgica, con victoria 3-1 en Les Corts. La prensa fue unánime y lo consideró el mejor de los 22 futbolistas que evolucionaron sobre el feudo barcelonista.

Una de sus mayores virtudes, además de las inmejorables facultades físicas, fue su facilidad para la entrega del balón a los delanteros.

Andreu Bosch (padre), en una entrevista a ‘Vida Deportiva’ en enero de 1953, admitió que veía en su hijo algunas cosas suyas de cuando él era titular del Barça: “Es poseedor de una enorme voluntad, siente la profesión”. Y sobre el estilo de juego, dijo: “Me recuerda a mí en la visión, saber dar el balón y desmarcarse. En todo esto “m’hi veig” (me veo).

Rumbo a Sevilla

En la temporada 1957-58 no entró en los planes del Barça y, al final de la misma, recomendado por Josep Seguer, entonces en las filas del Betis, recaló en el equipo verdiblanco para jugar la Copa. No le faltaron pretendientes cuando quedó libre, pues recibió proposiciones del Europa para simultanear los puestos de jugador y secretario técnico, del Elche y el Mallorca. Bosch fue bético hasta el curso 1964-65 y en Sevilla volvió a coincidir con su mentor, Daucik, entre 1960 y 1963. Finalizó sus días como futbolista en el Sants, equipo al que se incorporó en abril de 1966, colgando las botas al término del curso 1966-67.

Pese a tener el título de entrenador, Bosch nunca ejerció (salvo para dirigir al CD Llinars en 1976-77) y se desvinculó del fútbol. Se estableció como jefe de ventas en Catalunya de Aigües Viladrau. Radicado en Llinars, sufrió un accidente automovilístico que le dejó importantes secuelas físicas. Falleció en Mollet del Vallès el 17 de diciembre de 2004 a los 73 años de edad.

En una ocasión, para resumir su paso por el Barça, dijo: “Ver despierto lo que se sueña de chico es algo que no se puede explicar”.