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Antonio Orozco: "Lamine marca la diferencia por cómo gestiona las situaciones límite"

El cantante de L’Hospitalet publica ‘El tiempo no es oro’ y reflexiona sobre su relación con el Barça en esta entrevista con SPORT

Antonio Orozco: "Lamine marca la diferencia por cómo gestiona las situaciones límite"

Antonio Orozco reflexiona sobre su relación con el Barça en esta entrevista con SPORT / Marta Fernández

Dídac Peyret

Dídac Peyret

Antonio Orozco (L’Hospitalet, 52 años) pide fruta y nolotil a su equipo en una suite del hotel ME Barcelona con una amabilidad consciente, sabedor de su privilegio. Le duele la rodilla (su menisco aún sufre de los años que jugaba al fútbol), va por su quinta entrevista del día y está algo inquieto.

Durante la charla Orozco se esfuerza en ordenar su vida por etapas y darle forma a un discurso sanador que tiene su lógica interna: ahora, insiste, está en su mejor momento.  

¿Cómo definirías tu estado de ánimo actual? 

Pues, si utilizamos un sistema de puntuación reconocido internacionalmente, diría que estoy en doble A ahora mismo. Creo que es el mejor momento de mi vida, no solo a nivel anímico, sino también físico y emocional. Probablemente, sí. Tengo mucho por hacer, mucho por cumplir, pero estoy en un proceso extraordinario de conciencia. Intento vivir con la máxima intensidad todo lo que me está ocurriendo porque, sinceramente, es el mejor momento de mi vida, tanto como músico como ser humano.

¿Y cómo ha sido este proceso? Tú mismo has comentado en alguna ocasión que llegó un momento en el que te diste cuenta de que algo iba mal…

Claro. Me gustaría que la gente entendiera cómo fue ese momento de toma de conciencia. En una vida como la mía, que va a toda velocidad, no siempre tienes tiempo para detenerte a pensar. Creo que, como le pasa a muchas personas, las alarmas del cuerpo o la mente solo saltan cuando realmente no te encuentras bien. Y ese fue mi caso. Sentí que había llegado el momento de pensar más en mí, de cuidarme. Porque si no estás bien, tienes que poner de tu parte para reconducir la situación. Por suerte, me di cuenta. Estaba terminando una gira, en Bruselas, y después del concierto debíamos volver a Barcelona, no me sentía bien. El cuerpo va dando señales, pero no siempre somos conscientes por la velocidad a la que vivimos. Cuando te prestas un poco de atención, eres más capaz de reaccionar. El problema es que el tiempo es tan escaso y caro que dedicarte a ti mismo implica quitárselo a los demás. Reconstruirse como ser humano implica, primero, hacerte feliz a ti mismo. Es un proceso largo, profundo. Hay que dedicar tiempo y tener la voluntad de empoderarse. Es muy difícil gustar a alguien si no te gustas tú, y es complicado hacer feliz a alguien si tú no lo eres. Todo empieza y termina contigo.

¿Y esa toma de conciencia vino por terapia o por algún elemento externo?

Bueno, en la película El Método Orozco, que está en Amazon Prime, se cuenta parte de ese proceso. La primera vez que la presenté en Madrid, en el Teatro EDP de Gran Vía, me sentí completamente expuesto, como si la gente me mirara a través de una mirilla. Fue muy fuerte. En el documental se muestra que para enfrentarte a un nuevo proyecto primero tienes que vaciarte, encontrar el camino para sentirte bien. Y en esa búsqueda descubrí muchas cosas. Recuerdo una conversación con mi psicólogo en la que me dijo: “Podría ser que hayas atravesado una depresión”. Y yo le respondí: “No lo sabía”. A veces, ni siquiera sabes por lo que estás pasando. Te preguntas: “¿Cómo llegué a pesar 127 kilos?” Ni siquiera lo sé. Lo importante es darte cuenta a tiempo y buscar una solución.

¿Cómo fue ese proceso con el nuevo disco?

Fue una locura. Más de un año de trabajo constante. Dedicaba entre 6 y 8 horas diarias a buscar canciones, a veces con la sensación de que se me escapaban entre las manos. Este disco, El tiempo no es oro, nace de la conciencia total de lo que estoy haciendo. Le he dedicado un año entero de mi vida. Es el mejor disco que he escrito, y lo digo con seguridad. No sé qué pensará el público, pero para mí, desde lo más personal, es lo más bonito, intenso y comprometido que he hecho.

¿Es tu mejor disco por una cuestión de meterle horas o porque sientes que tuviste momentos de mucha inspiración?

No hubo un momento mágico de inspiración. Fue trabajo constante. Me levantaba cada día, hacía mi rutina, y luego me encerraba a trabajar. La inspiración, si llega, te tiene que encontrar trabajando. Para mí, escribir buenas canciones ha sido el resultado de muchas horas, no de momentos efímeros.

“Me encantaría ver un partido con Iniesta. Ver el fútbol con sus ojos sería como viajar a otra dimensión”

La gente conoce bien tu carrera musical, pero quizá no tanto tu relación con el fútbol. ¿Qué conexión dirías que tienes?

En el barrio donde crecí, el fútbol lo era todo. Jugábamos en la calle y soñábamos con ser futbolistas. Jugué durante años en distintos clubes hasta que llegué a jugar en el Barcelona, en la sección de fútbol sala. Fue un nivel muy alto. Pero ahí entendí que mi lugar no era ese. No era tan feliz como lo soy encima de un escenario. Para ser futbolista no solo necesitas talento, también disciplina y pasión por ese mundo.

¿Qué era lo que más te costaba?

Entrenar. Cinco días a la semana, horas de trabajo físico, viajes cada fin de semana... me parecía durísimo. Por eso admiro profundamente el sacrificio que hacen los futbolistas, especialmente los más jóvenes. Tienen un compromiso enorme con el deporte, y muchas veces sacrifican una parte importante de su vida.

Orozco, durante la entrevista con SPORT

Orozco, durante la entrevista con SPORT / Dani Barbeito / SPO

¿Qué opinas de jóvenes de este Barça como Lamine Yamal?

Creo que Lamine está llamado a ser uno de los grandes de todos los tiempos, si su cuerpo aguanta la presión física. Tiene una inteligencia emocional impresionante, sabe gestionar situaciones límite. Eso marca la diferencia y está rodeado de otros talentos increíbles: Pedri, Gavi... Es una generación que se conoce desde hace tiempo, eso les da una conexión especial. Me recuerda a la época dorada con Iniesta, Xavi, Jordi Alba...

¿Cómo viviste la eliminación contra el Inter?

Estresante al principio, deslumbrante por la remontada y doloroso por el resultado. Pero fue una derrota digna. Y eso no se dice todos los días. Yo creo que el equipo que le ganara al Barça iba a ganar la Champions, así que creo que el Inter la va a ganar.

¿Cómo te afecta emocionalmente seguir al Barça?

Un equipo no solo te cambia el día, puede cambiarte la vida. Argentina ganó el Mundial y el país entero cambió su energía. Estuve allí y lo vi. El fútbol une, inspira, da esperanza.

¿Cuál fue tu momento más espiritual como culé?

Antonio: Estar en París con mi hijo viendo al Barça. Fue un viaje complicado por problemas con la aerolínea, pero mereció la pena. Relacionar el fútbol con algo tan importante como la familia multiplica su valor. También viví la final de la Eurocopa con España junto a mi hijo. Fue inolvidable.

¿Tienes alguna anécdota con jugadores del Barça?

La mayoría con Jordi Alba. Somos del mismo barrio, conozco a su padre. Me presentó a otros jugadores, he compartido buenos momentos con ellos. Pero si me preguntas por una figura que admiro profundamente, esa es Andrés Iniesta. Para mí está en el mismo nivel que Rafa Nadal o Manolo García: personas donde humildad y excelencia convergen. Me encantaría ver un partido con él, ver cómo analiza el fútbol. Ver el fútbol con los ojos de Iniesta. ¡Bua! ¡Sería como viajar a otra dimensión!