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Entrevista | Antonio Iniesta Empleado del Barça durante cuarenta años

Antonio Iniesta: "En el Barça vales más por lo que callas"

Antonio Iniesta entró al club con Núñez y pasó cuarenta años de su vida entre el palco y el vestuario

Antonio Iniesta

climatetribe.org

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Antonio Iniesta pasó cuarenta años de su vida trabajando para el Barça y, durante esa etapa conoció a todo aquel que pisó el palco o el vestuario. De Núñez o Casaus, pasando por Gaspart, Rosell, Laporta y a Maradona, Schuster, Ronaldinho, Messi, Romario o Piqué... Sería más sencillo enumerar con quién no convivió.

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró / GORKA URRESOLA

Hoy, como siempre, vive en Mataró. Tiene 77 años y siempre pregunta a su interlocutor cuántos años le pone. No aparenta la edad que ostenta y se muestra orgulloso. Aparenta muchos menos. Desde que se jubiló, no ha dado ni una sola entrevista a ningún medio de comunicación porque siegue manteniéndose fiel a lo que fue como trabajador. Hoy abre la puerta de su casa a SPORT porque tiene muchas ganas de hablar, pero siempre desde el respeto. Una de las habitaciones muestra en sus paredes y a través de fotografías colgadas en ella la historia del último medio siglo del Futbol Club Barcelona.

Antonio Iniesta, una institución en el Barça a la que muy poca gente conoce más allá de las paredes del club.

He sido trabajador del Barcelona durante 40 años. Bendita la hora en que entré allí; trabajar en este club es una gloria si eres culé, si te gusta el fútbol y si quieres estar en uno de los mejores equipos del mundo. He estado allí desde la época de Núñez y ha sido una bendición para mí.

¿Cómo llegó al club?

Empecé durante las elecciones de Núñez. Yo conocía mucho a uno de los subtenientes de aquí de Mataró, Manuel Torres, que a veces hacía de comisario y era el jefe de seguridad del Barcelona junto con Antonio Iglesias. Como lo veía mucho por la comisaría, un día me preguntó: "¿Tú quieres trabajar allí?". Yo le dije que estaría encantado, porque soy muy culé. Me llevó allí en la época en que Núñez se presentó, ya que él le ayudaba con todo el tema de seguridad. Ganó Núñez, se presentó Casaus, y al final se juntaron; desde ahí estuve 22 años trabajando directamente con él.

¿Es culé de cuna?

Me hice culé en el año 69. Yo estaba haciendo la mili en Lérida. Los soldados siempre veníamos a casa como podíamos por la carretera, haciendo autoestop para ahorrar el dinero del autobús. Una de las veces que salgo con un amigo a la carretera, él me dice: "¡Viene un coche de la PM (Policía Militar)!". Pensamos en correr, pero en ese momento el coche para. ¿Y sabes quién era? Zaldúa, el jugador del Barcelona. Me preguntó: "¿Tú no me conoces a mí?". Le dije que no. "Yo soy Zaldúa, el jugador del Barcelona", respondió. Y le dije: "Coño, pues desde ahora soy barcelonista". Me dejó en Plaza Universidad, cogí el autobús para Mataró y desde entonces fui barcelonista toda la vida. Estaba escrito.

Me hice culé por Josep Maria Fusté, a quien conocí haciendo autoestop

Antonio Iniesta

¿A qué se dedicaba antes de entrar al Barça?

Trabajaba en una empresa de Mataró llamada INE, de artes gráficas. También estuve mucho tiempo trabajando con Justo Molinero llevando temas de publicidad. Lo combinaba todo.

¿Cuál era su trabajo cuando entró?

Al principio, durante las elecciones con Núñez, me colocaron en seguridad. En esa época yo controlaba a los "morenos" (personal de seguridad externa) junto a un tal (Manuel) Santos. Nosotros éramos personal del club y ellos eran fijos-discontinuos; nosotros servíamos como un "parapeto" de confianza.

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró / GORKA URRESOLA

Cosas de la época.

Pero pronto me pusieron en el palco para recibir a las personalidades. Yo me encargaba del protocolo con las azafatas y de recibir a ministros, al Rey cuando venía, a Urdangarin, a la Infanta... Recibíamos a todos los políticos siguiendo una lista. Sin embargo, pasado un tiempo, el jefe de seguridad me dijo: "Tienes que bajarte a trabajar al vestuario porque me lo han pedido". Esto fue ya cuando Núñez empezó a mandar tras ganar las elecciones.

Del palco al vestuario...

Exacto. Primero palco y luego vestuario. Me pusieron allí con Rodolfo Peris, que era el delegado antes de Carlos Naval. Y ahí he estado toda la vida. Durante los partidos yo estaba en el vestuario, pero me llevaban a todas las finales: Sevilla, Valencia, Bilbao, Zaragoza... todas.

Trabajazo

Durante la semana también cubría otras secciones: el baloncesto, el balonmano (viajaba con Valero Rivera) y el fútbol sala. Al principio era fijo-discontinuo, pero luego ya me pusieron fijo. Hacía de todo: seguridad en el Palau, en las entregas de insignias de los 50 años... siempre seguridad.

Muchos periodistas le recordamos también en la sala de prensa.

Sí, porque cuando los jugadores tenían que salir a la sala de prensa, yo era el encargado de llevar el micro para los turnos de preguntas. Estuve mucho tiempo allí, casi siempre me decían "el tío del micro". Trabajé con Ricard Maxenchs, Txemi Terés y mucha más gente. Cuando (Francesc) Satorra (responsable de vestuario) no podía, me ponían a mí a sacar a los jugadores. Yo entraba al vestuario y les decía: "Oye, tal prensa te quiere ver", y ellos salían.

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró / GORKA URRESOLA

Sobrevivir a tantas directivas y sensibilidades distintas no debe ser fácil.

Hay una cosa muy clara: en el Barcelona vales por lo que callas. Los directivos me decían: "Tú ver, oír y callar". Yo veía muchas cosas y nunca decía nada. Eso para mí era sagrado. Cumplía a la perfección. Cuando entraba un presidente nuevo, pedía información del personal que estaba abajo con los jugadores. Yo siempre pasaba de todo, iba a lo mío y no me juntaba con nadie para chismes. Todos los jugadores estaban contentos de que estuviéramos allí.

Yo entraba al vestuario y les decía: 'oye, tal prensa te quiere ver'. Y ellos salían

Antonio Iniesta

¿Siente que el club le ha dado el reconocimiento que merece por tantos años?

Me hubiera gustado algo más. He visto a gente de 25 o 50 años de socios recibir homenajes muy bonitos. A mí me regalaron una insignia, pero fue un detalle de un directivo por su cuenta. Me habría hecho ilusión un detalle oficial del club al jubilarme, un recuerdo. En Jaén me hicieron un homenaje y me preguntaban: "¿Y cómo es que no te lo ha hecho el Barcelona?". Yo no sé qué decir. He trabajado a gusto con todos, desde Núñez hasta Laporta, siempre con buen feeling y ayudando en todo.

Jornadas larguísimas.

No era fácil. Había días que entraba a las nueve de la mañana y llegaba a casa a las tres de la madrugada. Sobre todo en días de Copa de Europa o cuando había asambleas en Pedralbes; me tiraba allí toda la mañana y luego empalmaba con el partido. Los jugadores salían tarde, se iban a la sala VIP con sus mujeres a tomar algo y no salíamos de allí hasta que cerrábamos el campo nosotros mismos.

¿Cómo era Núñez?

Núñez era un fuera de serie. Lo que más destaco es su lado humano. Cuando mi hijo se puso malo y tuvimos que ir a Estados Unidos (acabó falleciendo con solo veinte años tras cinco de tratamiento), uno de los primeros que me llamó fue él para decirme que me ayudaría en lo que hiciera falta. Y lo cumplió. Mi hijo era recogepelotas y jugaba en el fútbol base (lo descubrió el doctor que da nombre a la Masía, Oriol Tort). Núñez y Maxenchs se portaron de maravilla conmigo.

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró / GORKA URRESOLA

¿Y en el club?

Con Núñez solo mandaban tres: él, Ricard Maxenchs y Antón Parera. Era todo mucho más directo. Después, cuando él salió, ya había juntas de 19 personas donde todos mandaban en sus áreas.

También tuvo mucha relación con Nicolau Casaus.

Casaus era un relaciones públicas increíble. El jefe de seguridad me mandaba muchas veces con él a cenas y aniversarios de peñas por toda Cataluña. Recuerdo una vez que íbamos a Llinars del Vallès y pinchamos una rueda; yo no había cambiado una en mi vida y llegamos tardísimo.

¿Y Joan Gaspart?

Muy bien también. Al terminar los partidos, me pedían que lo acompañara hasta su casa. A veces íbamos andando desde el Camp Nou porque a él le gustaba mucho caminar. He visto mil cosas que no se pueden explicar, y esa discreción es lo que me ayudó a estar 40 años allí.

Cruyff me decía: 'Iniesta, ciérrate por dentro' para que no le molestasen

Antonio Iniesta

Ha conocido a muchos entrenadores.

Johan Cruyff me decía siempre: "Iniesta, ciérrate por dentro. Voy a hacer esto o aquello y que no entre nadie" para que nadie le molestase en el despacho. He visto pasar a muchos, desde la psicología de Guardiola hasta la rectitud de Luis Enrique o la cercanía de Van Gaal, que era una persona maravillosa con los empleados.

Cruyff era un genio.

Sí. Bueno, también te puedo explicar... Guardiola era un todoterreno en el vestuario. Lo mismo que Luis Enrique, porque son muy serios, muy rectos. Guardiola tenía una psicología para los jugadores que era genial. Yo veía, por ejemplo, cuando un jugador estaba enfadado por lo que fuera, que iba a hablar con él y lo alegraba, lo ponía contento. Por eso tengo muy buenos recuerdos de Guardiola. Y de Txiqui Begiristain, que estaba con él.

Antonio Iniesta, con una colección de todos los clubs que ha conocido

Antonio Iniesta, con una colección de todos los clubs que ha conocido / GORKA URRESOLA

¿Con qué entrenador tuvo más relación personal?

Con Mourinho me llevaba muy bien, aunque era muy serio. Pero uno de los que más me marcó fue Van Gaal. Van Gaal era una persona maravillosa. Quería muchísimo a Carlos Naval. Incluso hizo una comida expresamente para verlo y estar con él. Era una maravillosa persona.

La gente tiene una imagen muy distinta de Van Gaal.

Ya, pero trataba a los jugadores de manera muy cercana. Cuando alguien tenía un problema, hablaba con él. Se sentaba, preguntaba qué pasaba y lo solucionaba. No había psicólogos ni nada de eso, eran ellos los que controlaban al grupo. Como Guardiola.

Tiene historias para hacer un libro.

Hay muchas cosas que me gustaría contar, todas positivas, pero a veces parece que explicar algo pueda malinterpretarse. Yo no diría nada que dejara mal a nadie. Si es para dejar bien a una persona, claro que se puede explicar.

Viví momentos muy duros, como el secuestro de Quini. Yo lo acompañé al párking aquel día y vi una furgoneta blanca que me dio mala espina

Antonio Iniesta

Y a nivel de jugadores, ¿con quién se queda?

Maradona. Y Romário, que era un crack impresionante. Te dejaba sentado y marcaba con una tranquilidad increíble. Messi es un fuera de serie. Para mí, el mejor que he visto es Messi, seguido de Iniesta. Pero ha habido tantos: Schuster, Archibald, Mark Hughes, Julio Salinas, Ronaldo, Ronaldinho… El Barça ha tenido figuras increíbles.

¿Y a nivel personal?

Con Messi, porque es muy humilde. Con Puyol, que es una persona fuera de serie, siempre dispuesto a ayudar. Con Piqué no tanto porque no le gustaba mucho hablar. También viví momentos muy duros, como el secuestro de Quini. Yo lo acompañé al parking aquel día y vi una furgoneta blanca que me dio mala espina. Esa misma noche lo secuestraron y se lo llevaron a Zaragoza. Fue uno de los peores momentos que he vivido. También el día que Goikoetxea lesionó a Maradona en el Camp Nou o la famosa batalla de Bilbao. Han sido muchos años y de todo tipo de recuerdos.

Tiene mucha memoria.

Hubo jugadores muy especiales. Stoichkov era especial, pero buena persona. Piqué también es muy buena gente, pero especial. Bakero era muy buena persona. Cuando a mi hijo le pasó aquello, todos los jugadores estuvieron pendientes de mí. Lopetegui organizó una recogida en el vestuario y me dieron un talón. Me decía: “Lo que haga falta para tu hijo”. Todos estuvieron de acuerdo en ayudar… todos menos uno. Y fue Stoichkov. Eso me sentó muy mal, no me da vergüenza decirlo. Pero los demás estuvieron increíbles conmigo.

Mi hijo se puso malo y todos estuvieron de acuerdo en ayudar… todos menos uno

Antonio Iniesta

Vivió la final de Wembley desde dentro. ¿Había nervios por la mañana en Londres?

Muy nerviosos. Muchísimo. Era la primera Copa de Europa y eso se notaba. Si ves los vídeos, se nota la tensión que había. En la comida todos hablaban de lo mismo: “Este partido hay que ganarlo”. Estaban hechos una piña. Stoichkov estaba desatado, insistiendo en que había que ganar por la afición.

¡Qué presión!

Había un directivo, Ventura, delegado de la expedición, que animaba muchísimo al grupo. Era muy buena persona. Luego, por la tarde, fuimos al campo, dejaron el autobús y al vestuario. Allí seguían todos unidos, muy concentrados. Cruyff estaba nervioso, aunque por fuera parecía más tranquilo.

Vio el gol desde detrás de la portería de Pagliuca.

En el banquillo solo cabían quince y éramos dieciséis. Johan me dijo que me pusiera detrás de la portería porque no había sitio. Y justo el gol cayó en la portería donde yo estaba. El balón entró prácticamente a mis pies y yo levanté los brazos. Cruyff luego me felicitó. Fue una pasada.

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró / GORKA URRESOLA

¡Cuánto honor!

Después dimos la vuelta al campo con la Copa y el estadio estaba lleno. La gente tiraba camisetas, bolsas, balones… Recuerdo que alguien lanzó una botella de Gatorade, la recogí y la devolví al público. Resultó que era uno de Mataró. Imagínate cuánta gente había allí.

¿Es el título que más ilusión le ha hecho?

Sí, porque estaba allí con ellos. También estuve en la final de Sevilla que perdimos (1986). Ese fue uno de los peores momentos. Urruti paró dos penaltis, pero aquel día fue muy duro. Incluso ese mismo día se habló del fichaje de Zubizarreta. Son cosas que pasan en el fútbol.

Aquello rompió al barcelonismo por dentro.

En Sevilla el ambiente fue muy malo tras la derrota. Habíamos reservado otro hotel para celebrar el título si ganábamos y no se pudo celebrar nada. Dormimos allí y al día siguiente regresamos. La gente que viajó desde Barcelona lo hizo con una ilusión tremenda. Cuando pierdes una final así, el ambiente es muy triste.

Habíamos reservado otro hotel para celebrar el título si ganábamos y no se pudo celebrar nada

Antonio Iniesta

¿Cómo era Maradona?

A nivel personal era muy buena gente. Siempre estaba rodeado de 15 o 20 personas. No tuvo suerte entre la lesión y la hepatitis. Luego en Italia ya fue otra etapa. Como Julio Alberto, que también pasó momentos difíciles. Son historias personales complicadas.

Como miembro de seguridad, ¿tuviste que intervenir alguna vez?

No. Nos decían que teníamos que ser más listos que el que buscara problemas. Si veías que te alterabas, avisabas a otro compañero para que interviniera. Pero casi nunca hacía falta. El Barça siempre ha tenido una seguridad muy buena.

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró

Antonio Iniesta, 40 años trabajando en el FC Barcelona, nos recibe en su casa de Mataró / GORKA URRESOLA

¿Cómo ves al Barça ahora?

Lo veo bien. Han hecho un equipazo sin mucho dinero. Muchos han llegado prácticamente libres o sin contar en sus equipos y están rindiendo. Y están bien arropados por los jóvenes.

¿Son distintos los que suben de abajo respecto a los fichajes?

Los que suben suelen tener buena gente alrededor. Busquets tenía a su padre, Iniesta siempre estuvo muy unido a su familia, Messi igual. El entorno es clave. Ronaldinho estuvo un tiempo más descentrado cuando se quedó más solo aquí. Hay chavales que pueden ser de los mejores del mundo si se rodean bien y se dejan aconsejar por buenos representantes. Barcelona es muy grande y no es cualquier club. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada y buena relación con el entorno y con la prensa.