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Rony Seikaly, el ex jugador de la NBA y del Barça que brilla como DJ por el mundo

Su paso por el Barça fue una decepción a diferencia de la NBA

Rony Seikaly y Shaq, en un evento

Rony Seikaly y Shaq, en un evento / EFE

Joan Fonollà

Joan Fonollà

Rony Seikaly es uno de esos personajes que parecen escritos para una segunda carrera improbable. Durante los noventa fue un pívot de peso en la NBA, un interior duro, fiable y con cartel, capaz de firmar una trayectoria sólida en equipos como Miami Heat, Golden State Warriors, Orlando Magic y New Jersey Nets. En casi 700 partidos dejó promedios de 14,7 puntos y 6,3 rebotes, además de construir una reputación de jugador serio en una liga feroz. A lo largo de esa década ganó cerca de 28 millones de dólares, una cifra que retrata bien el nivel que alcanzó en el baloncesto profesional.

Un fichaje desastroso

Su desembarco en el Barça, sin embargo, fue un fracaso. Se esperaba que su experiencia y su nombre dieran un salto de calidad al equipo, pero nada salió como se había imaginado. Apenas disputó tres partidos con la camiseta azulgrana, lastrado por los problemas físicos y por una convivencia deportiva que nunca terminó de encajar, marcada también por sus diferencias con Aíto García Reneses. Su aventura en Barcelona fue tan corta como decepcionante, casi un suspiro en una carrera mucho más importante al otro lado del Atlántico.

Rony Seikaly, en su paso por Barcelona

Rony Seikaly, en su paso por Barcelona / FEB

Una nueva vida

Y, sin embargo, el giro más llamativo llegó después. Cuando colgó las botas, Seikaly no buscó refugio en los focos del pasado, sino en una pasión mucho más íntima. Empezó a experimentar con la música en el garaje de su casa, hasta el punto de convertirlo, según contó él mismo, en un pequeño club. De ahí nació su salto a las cabinas y una nueva vida como DJ de sonido underground, una faceta que con el tiempo lo ha llevado a pinchar en Miami, Nueva York, Las Vegas, París e Ibiza. Su mensaje siempre fue claro, no lo hacía por fama, sino por amor a la música.

En esa transformación aparece incluso una anécdota curiosa con Shaquille O’Neal. Más allá de compartir época NBA y de pertenecer al universo de los grandes pívots, ambos han mostrado una pasión real por la música y las cabinas. En el caso de Seikaly, esa afición terminó convirtiéndose en una profesión internacional. También con guiños inesperados, como aquella confesión en la que admitía que en los ochenta escuchaba a Julio Iglesias. Hoy, el exjugador que no triunfó en el Barça viaja por el mundo con otro uniforme, auriculares, maleta y una sesión preparada para la próxima madrugada