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Una 'traición' que vale unas finales de la NBA

Los Sacramento Kings decidieron traspasar en 2022 a Tyrese Haliburton a los Indiana Pacers en uno de los movimientos más inesperados de la década en la NBA

Tyrese Haliburton, exjugador de los Kings

Tyrese Haliburton, exjugador de los Kings / NBA

Nil Jaimejuan

Nil Jaimejuan

Indianápolis vuelve a ser finalista de la NBA tras un cuarto de siglo. Un estado donde el baloncesto no es solo baloncesto volverá a pelear por el ansiado anillo tras 25 años de sequía. Aquel equipo comandado por Reggie Miller, Jalen Rose y Rik Smits mirará con orgullo cómo la nueva generación, liderada por Haliburton, Siakam y Miles Turner, peleará ante el mejor equipo de la temporada para convertir a Indiana en una ciudad de campeones. Enfrente estarán los Oklahoma City Thunder, liderados por el MVP Shai Gilgeous-Alexander, un equipo cimentado en una de las defensas más trabajadas que hayamos visto en los últimos tiempos y que viene de eliminar a Grizzlies, Denver y Minnesota en los playoffs. Por su parte, los hombres de Rick Carlisle se han encargado de derrotar a los Bucks de Antetokounmpo, vapulear a los Cavaliers, que terminaron primeros de conferencia, y, por último, acabar con los sueños de los New York Knicks, uno de sus principales archienemigos en el Este.

Si bien los Pacers han sido uno de los equipos más competitivos en su respectiva conferencia durante la pasada década, este proyecto no se entendería sin los hechos que tuvieron lugar en la fecha límite de traspasos del año 2022, exactamente la noche del 8 de febrero. Por aquel entonces, el cuadro de Indiana estaba liderado por Domantas Sabonis, quien vivía su eclosión en la mejor liga del mundo y se destapaba como uno de los mejores interiores de toda la NBA, una máquina de hacer dobles-dobles y el mejor compañero posible en un equipo que quería mover rápido el balón y buscaba siempre al compañero abierto. Promediaba 18,9 puntos, 12,1 rebotes y 5,0 asistencias en una plantilla sin demasiados nombres destacados. Brogdon, Oladipo o Caris LeVert eran algunas de las piezas de un puzle que no acababa de encontrar su hueco en el Este. A veces, la suerte llega cuando menos te lo esperas, y eso es lo que debió pensar el GM Chad Buchanan cuando consiguió cerrar uno de los traspasos más inesperados de la década.

Un traspaso para el olvido

Tyrese Haliburton, drafteado por los Sacramento Kings en el puesto número 12 del draft de 2020, disputaba por entonces en California su segunda temporada profesional. Tras un primer año descomunal, en el que compitió junto a LaMelo Ball y Anthony Edwards por el Rookie del Año, el estadounidense siguió brillando con luz propia en su segunda campaña. En unos Kings a la deriva y con más de una década sin pisar los playoffs, Haliburton se erigió rápidamente como la gran esperanza de la franquicia. Todos los aficionados se volcaron con él y depositaron la confianza del futuro en sus manos: un jugador tremendamente hábil con el balón, de la nueva generación, que hacía ver el baloncesto mucho más fácil. En la temporada 2021-22, el formado en Iowa State marchaba más feliz que nunca: en los 51 partidos disputados antes de ese 'fatídico' 8 de febrero, Tyrese promedió 14,3 puntos, 7,4 asistencias y 3,9 rebotes por partido.

Fue entonces cuando, a pocas horas para que se cerrase la ‘trade deadline’, Haliburton recibió una llamada del GM de los Kings, Monte McNair, anunciándole la peor noticia para un chico que soñaba con toda una vida en Sacramento. La gerencia había acordado traspasarlo a los Indiana Pacers a cambio de Domantas Sabonis, Justin Holiday, Jeremy Lamb y una selección de segunda ronda del draft de 2023. Le acompañarían otros dos compañeros de equipo, Buddy Hield y Tristan Thompson. Haliburton quedó en shock y, tal y como ha reconocido en algunas entrevistas él y otros miembros del staff de los Kings, se pasó más de una hora llorando. El jugador de 21 años se sintió traicionado por su propio equipo, aquel que le había jurado un día antes que no tenían intención de mandarlo a otro equipo. No fue así. El traspaso rompió los esquemas de toda la NBA, que no entendía cómo uno de los equipos más perdedores del siglo dejaba escapar un diamante en bruto, un jugador destinado a hacer cosas grandes en la élite del baloncesto. Si ya en su momento fue catalogado como uno de los traspasos más indeseables de la década, en junio de 2025 lo es aún más. Los Pacers son ahora equipo de finales de la NBA y optan a alzar su primer Larry O'Brien de la historia, mientras que los Kings, aún con Sabonis en nómina, siguen deambulando por los bajos fondos del Oeste. No hay mejor reflejo de su estado actual que el traspasar este mismo curso a Fox destino San Antonio en busca de la enésima reconstrucción.

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Bien es cierto que, en un primer momento, el acuerdo parecía favorecer a ambas partes. Los Kings, que por aquel entonces contaban con el joven base D’Aaron Fox, querían un socio perfecto en la pintura y lo encontraron en Sabonis. Con esta dupla consiguieron cortar la sequía más larga de la historia de un equipo sin pisar los playoffs: 14 años, que no son pocos. Aunque a largo plazo todo el mundo sabía que el ganador había sido Indiana, la parte más beneficiada del traspaso, que se había adjudicado a un futuro All-Star, un calibre MVP de la liga y un chico por el que vale la pena pagar una entrada. "Puse mucha fe en Sacramento... y ellos se deshicieron de mí", dijo Haliburton al conocer su nuevo destino. Las lágrimas de Tyrese se han convertido, unos años después, en alegrías. Porque al final, el tiempo pone todo en su sitio.

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