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Jayson Tatum vuelve a jugar con Boston casi 300 días después

La estrella de los Celtics se lesionó del tendón de Aquiles el 12 de mayo de 2025

¡Así ha vuelto Jayson Tatum!

Celtics

Joan Fonollà

Joan Fonollà

Boston recibió esta madrugada algo más que a una estrella. Recibió la sensación de que su temporada puede abrirse de nuevo. En su primer partido tras casi diez meses de ausencia, Jayson Tatum regresó en la victoria de los Celtics ante Dallas por 120-100 y dejó una actuación muy reconocible dentro de un contexto todavía lógico de readaptación, con 15 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias en una noche cargada de emoción en el TD Garden. Jaylen Brown fue el máximo anotador local con 24 puntos, además de 7 rebotes y 7 asistencias, en un triunfo que confirmó que Boston sigue siendo un equipo muy serio incluso antes de recuperar su mejor versión.

Las miradas puestas en él

Tatum no firmó una exhibición descomunal en términos de anotación, pero sí un regreso con mucho peso competitivo. Empezó algo errático, fallando sus seis primeros tiros, aunque poco a poco fue soltándose, atacó mejor las ventajas, activó a sus compañeros y dejó varias acciones que encendieron al pabellón, entre ellas un mate tras rebote ofensivo y un triple lateral que terminó de cambiar el tono de su noche. No hizo falta que dominara desde el primer minuto para notar su impacto. Le bastó con volver a ocupar espacio, atraer miradas y devolver a Boston una pieza estructural de su ecosistema ofensivo y defensivo.

La victoria de los Celtics tuvo varias claves claras. La primera fue el control del ritmo del partido, sin ansiedad pese a todo lo que rodeaba el regreso de Tatum. La segunda fue la solvencia de Brown, que volvió a ser el jugador que marca la pauta cuando el encuentro pide jerarquía. La tercera fue la capacidad de Boston para convertir el partido en una noche coral, sin necesidad de vivir únicamente del regreso de su estrella. Boston impuso su estructura, su físico y su lectura del partido para resolver con autoridad.

Pero el gran tema de la noche fue, inevitablemente, Tatum. Su lesión se produjo el 12 de mayo de 2025, en el cuarto partido de la semifinal del Este ante los Knicks, cuando sufrió una rotura del tendón de Aquiles derecho. Un día después, el 13 de mayo, Boston confirmó que había sido operado con éxito. Desde entonces comenzó un proceso largo, exigente y también mentalmente durísimo. Aunque recibió el alta médica en febrero, decidió esperar un poco más hasta sentirse preparado también de cabeza. Su regreso de hoy llega después de 299 días fuera de las pistas.

Un ejercicio de supervivencia

Lo más llamativo de todo es que Boston ha logrado sobrevivir a ese golpe de una manera que hace unos meses parecía muy difícil de imaginar. Sin Tatum, muchos proyectaban una temporada de resistencia, quizá de simple supervivencia. Sin embargo, los Celtics llegan a este punto del curso compitiendo en lo más alto del Este. Boston no ha sido un equipo a la deriva. Ha competido de verdad. Y, sobre todo, ha demostrado que podía seguir siendo reconocible sin su jugador franquicia.

En ese mérito colectivo sobresale un nombre por encima del resto, Jaylen Brown. Su papel ha sido el de principal sostén competitivo del proyecto, el jugador que ha absorbido foco ofensivo, volumen, responsabilidad y liderazgo cuando más pesaba la ausencia de Tatum. Brown ha sostenido el ataque, ha asumido posesiones calientes y ha evitado que la temporada de Boston se convierta en un simple ejercicio de transición. Más que un lugarteniente, ha actuado muchas noches como la gran referencia del equipo. Su actuación ante Dallas, liderando la anotación y marcando el tono del partido, fue otra prueba de ello.

¿Son candidatos los Celtics?

El regreso de Tatum funciona casi como un fichaje de media temporada con un impacto de superélite. Boston ya había demostrado que podía competir sin él. Ahora añade a su mejor jugador a una estructura que no se ha caído, que ha aprendido a vivir con nuevas jerarquías y que llega reforzada mentalmente a la parte decisiva del año. Ese salto de calidad cambia la conversación. Los Celtics ya estaban en la batalla con Pistons y Knicks por el liderato del Este (son segundos con un balance de 42-21). Con Tatum de vuelta, aunque deba entrar de forma progresiva, ese pulso gana una dimensión distinta.

Y mirando más allá, la conclusión es evidente. Si Boston ha sido capaz de mantenerse en la élite sin Tatum durante 299 días, el simple hecho de recuperarle ya eleva su techo competitivo. Falta ritmo, faltará paciencia y seguramente faltarán varias semanas para ver su mejor versión. Pero en una Conferencia Este muy abierta en su parte alta, los Celtics vuelven a tener argumento real para pensar en grande. No solo en asegurar la mejor posición posible de aquí al final de la fase regular. También en algo bastante más ambicioso. En playoffs, con Brown consolidado como líder alternativo y Tatum recuperando sensaciones, Boston vuelve a parecer un candidato serio al anillo.