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⁠⁠El fantasma de Queiroz ronda el Barça de Flick

El último tropiezo del Barça ante el Celta evoca similitudes con la crisis que acabó con el primer gran proyecto galáctico del Real Madrid

Aquel equipo comenzó (como este Barça) lanzado y prometiendo éxitos que, sin embargo, con la llegada de noviembre, mostraron ciertos signos de flaqueza

Carlos Queiroz atendiendo a la prensa

Carlos Queiroz atendiendo a la prensa / EFE

climatetribe.org

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El FC Barcelona de Hans Dieter Flick anda en una situación anómala. Al menos para la enorme expectativa que había creado un proyecto que, hasta la fecha, parecía intratable. Algo así como una apisonadora en azulgrana que, además de acaudillar partidos casi siempre por goleada, acaudillaba récords a cuál más frenético. 

Un efecto que, sin embargo, se ha ido apagando en las últimas jornadas merced a dos tropiezos consecutivos y unpuñado de partidos de imagen dudosa.

Ante el Espanyol y el Estrella Roja, el Barça ganó, pero dejó de ser el equipo que venía sorprendiendo en las últimas jornadas con desconexiones que, frente a la Real Sociedad, cuajaron en una llamativa derrota.

Frente al Celta, el modelo se repitió condensado en diez minutos de locura que encadenaron la expulsión de Casadó, dos goles vigueses para igualar el 0-2 y otro anulado al inicio de la tormenta celeste. Resultado: un nuevo empate y en runrún recorriendo los mentideros de Can Barça.

¿Se está desinflado el Barça? ¿El ritmo inicial fue demasiado elevado y ahora se ha transformado en un vaivén de lesiones que amenaza con tener consecuencias en los resultados? ¿Se caerá el Barça? ¿Empezará a dar esperanzas a sus perseguidores?

Algunas de estas preguntas pueden tener ciertas respuesta en las apuestas de Betfair, que pese a este bajón culé y el recorte de puntos del Real Madrid, siguen viendo a los azulgranas como favoritos a ganar LaLiga, con una probabilidad implícita del 54%.

Claro que siempre que emergen las dudas en uno de los grandes del fútbol español, con este tipo de síntomas (bajonazo repentino, problemas físicos, dudas en el juego) suele emerger el recuerdo entre los más veteranos del Real Madrid de Queiroz, aquel que, tras un inicio galáctico, se derrumbó en primavera de las tres competiciones y acabó pidiendo la hora en Liga.

Ahí, en el inicio, resulta llamativo comprobar como este FC Barcelona tiene, como aquel Real Madrid, un currículum espectacular en el inicio de campeonato. De hecho, a estas alturas de campeonato, en la jornada 14, los merengues tenían 30 puntos frente a los 34 del actual Barça.

Apenas dos tropiezos más separan a uno y otro equipo que tuvo su mayor momento de declive desde marzo, pero que ya antes dio algunas muestras de que sería imposible mantener el ritmo de comienzo de temporada.

Como le está sucediendo ahora al Barça, aquel Real Madrid comenzó a mostrar ciertas dudas allá por inicios de noviembre y finales de octubre. Un empate a cero frente al Zaragoza contra el Zaragoza dibujó un noviembre con varios resultados inesperados: un 0-0 frente al Partizan en Belgrado, un 1-1 contra Osasuna en Pamplona, un 2-1 sufrido frente al Albacete en el Bernabéu y (sobre todo) un 4-1 ante el Sevilla en el Pizjuán fueron señales de alerta que luego se disiparon hasta que no llegó el derrumbe absoluto, ya con el calor de la primavera amenazando al invierno.

Aquel Real Madrid cayó en la final de Copa por 2-3 ante el Real Zaragoza (17 de marzo) y también se despidió de la Champions en cuartos ante el Mónaco el 6 de abril. Tras caer ante Osasuna (0-3) el equipo desapareció y sólo logró un triunfo de las últimas siete jornadas. 

En total: seis derrotas, una victoria. Bagaje que (casi) deja al equipo fuera de puestos de Champions y que no sólo dejó al Real Madrid sin un triplete que parecía soñado, sino que sentó un serio precedente de cómo los buenos inicios en cualquier equipo grande no siempre es sinónimo de un gran final.

Con los problemas de lesiones emergiendo en un Barça autocrítico de la mano de Flick (“Seguro que aprenderemos de los errores”, repite el germano), más de un temeroso en Can Barça reza por que la senda de su equipo se recomponga y evite el fantasma de aquel año en el que el Real Madrid dejó de ser galáctico para transformarse en errático.

Los culés, siempre ansiosos de imitar los éxitos de su eterno enemigo, no quiere copiar ahora también los defectos cometidos hace más de dos décadas.