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La 'solución asturiana' para echar a los 'okupas' de casa: El inquilino tuvo que llamar a la Guardia Civil

Según han explicado la comunidad de vecinos de Asturias a los medios, el okupa era violento y había llegado a provocar un incendio, mientras que la policía no hacía nada

La casa okupada por el inquilino violento en el pueblo de Cancienes, en Asturias.

La casa okupada por el inquilino violento en el pueblo de Cancienes, en Asturias.

Pol Langa

Pol Langa

La okupación es uno de los principales dolores de cabeza para los propietarios en España. Desde hace un tiempo, es habitual que cada septiembre surja una noticia, en cualquier lugar del mapa, en la que se explica el último caso de una familia que regresa de vacaciones y se encuentra con una cerradura distinta a la que tenían al marcharse.

En esta ocasión, sin embargo, lo que ha destacado de la okupación no es el hecho en sí de que una persona se haya metido a vivir en casa de otra de forma ilícita, sino la manera en como los vecinos de la población han conseguido terminar con el problema. La historia se sitúa en Cancienes, un pueblo de Asturias, donde un okupa llevaba meses viviendo entre los propietarios y causando problemas a la comunidad. El hombre entraba a la casa por una ventana de la planta baja.

Según comenta 'La Nueva España', el problema no radica en la okupación en sí misma, sino en estos inconvenientes generados en cuanto a la convivencia: el inquilino ilegal se dice que era violento y que más de una persona ya había puesto en aviso a la policía por este motivo, aunque estos indicaban siempre que tenían las manos atadas y no podían hacer nada.

El mismo medio comenta que incluso llegó a amenazar la vida de una vecina e incluso provocó un incendio. Por eso, ante la inacción de las autoridades, la comunidad decidió aplicar su propia ley y solucionar el problema de una vez por todas de una forma un tanto atípica, pero muy efectiva.

Para ello, tapiaron el acceso por el que el hombre accedía a la vivienda. Lo que no se sabe con certeza es si se encontraba dentro o fuera, aunque sí que se ha podido confirmar que terminó por llamar a la Guardia Civil para pedir ayuda, asegurando que se le habían encerrado.

Esta acción no gustó nada al okupa, que se mostró visiblemente violentado con los vecinos, aunque estos aseguran que existen otras vías de escape. Según comenta el medio, al despejar el acceso, el hombre se habría marchado a otra ubicación con sus objetos personales dentro de unas bolsas.

Esta iniciativa, pese a que pueda parecer un tanto extrema, es la única solución que han encontrado en esta comunidad de vecinos asturiana, que se quejan de la falta de seguridad en la zona, aunque sobre todo de la "falta de interés" de las autoridades por poner remedio a situaciones parecidas: "¿Por qué tenemos que ser nosotros quienes lo cerremos? ¿No van a hacer nada hasta que algún día pase una desgracia? Es una vergüenza", comentan.

Más allá del hecho, se trata de una comunidad de lo más tolerante, pues según se comenta el piso ha vuelto a ser okupado, aunque en esta ocasión el resto de vecinos no tienen problemas al no tratarse de alguien conflictivo.