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Salud infantil

Palabra de neuropsicólogo: La mejor manera de que tus hijos dejen la televisión o la tablet

El experto Álvaro Bilbao ha compartido la técnica que utiliza para gestionar las rabietas de los niños cuando llega el temido momento.

Así se despega a los hijos de la TV o la tablet, según el experto, Álvaro Bilbao.

Así se despega a los hijos de la TV o la tablet, según el experto, Álvaro Bilbao. / SPORT

Álex Pareja

Álex Pareja

Álvaro Bilbao es un experto en neuropsicología infantil y desarrollo que ha compartido, a través de sus redes sociales, el método que utiliza él mismo y que recomienda al resto de padres cuando tienen que enfrentarse a las protestas y quejas de los niños cuando llega el momento de apagar la televisión o la tablet.

Ni explicaciones ni negociaciones

Tal y como indica, su consejo principal es no responder con explicaciones ni negociaciones: cuando llegue el momento de apagar la televisión o la tablet, se apaga, punto y final. Él mismo dice que mantiene un silencio absoluto para que los niños puedan aprender a manejar su propia frustración.

Esto, según dice, es favorable por dos motivos: el primero es que evitamos discusiones innecesarias cuando el tiempo de ocio termina, y el segundo es que favorece a los niños para que aprendan a fortalecer su capacidad de autocontrol, fundamental para su desarrollo emocional.

Así que, según Bilbao, ya sabes lo que toca: ni dar explicaciones ni ceder a las súplicas de los más pequeños de la casa cuando llegue el momento, porque entonces difuminaremos los límites impuestos, que deben ser innegociables. El tiempo de apagar llega, así que se apaga, no hay más.

Y esa es otra de las claves que destaca el experto: mantener muy claras las normas y establecerlas de forma firme. Son las que son, hay que cumplirlas, y no hay lugar para las discusiones ni para cambiarlas según el estado de ánimo de los niños (o de los padres).

Uno de los problemas principales de la niñez

Álvaro Bilbao también indica el riesgo que existe en el uso no controlado de dispositivos electrónicos en los niños, afectando a su sueño, su ansiedad, mermando su autoestima y fomentando problemas como el déficit de atención o la miopía. No es que haya que prohibirlos, sino limitar su utilización, encontrando el equilibrio.