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45 ANIVERSARIO

24 años del regreso de Figo al Camp Nou

El portugués volvió al Camp Nou como jugador del Real Madrid después de ser uno de los grandes reclamos electorales de Florentino Pérez en los comicios de la entidad madridista

Puyol fue la 'sombra' de Figo

Puyol fue la 'sombra' de Figo / Manel Franch

climatetribe.org

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El sábado 21 de octubre de 2000 el Camp Nou acogió el clásico de Liga en feudo azulgrana con más morbo de los últimos tiempos. El partido de la máxima entró en la historia por ser el primero del portugués Luis Figo con la camiseta del equipo blanco. Azulgrana las últimas cinco temporadas (1995-96 a 1999-00) e ídolo de la afición por su compromiso y talento, Figo fichó por el máximo rival en el verano de 2000. Se lo llevó el vencedor de las elecciones, Florentino Pérez, después de hacer del luso uno de sus grandes reclamos electorales.

Como era de esperar, la afición del Barça recibió a Figo de uñas y con una sonora bronca cada vez que tocaba el balón. El cambio de camiseta fue considerado como acto de alta traición y el Camp Nou no tuvo compasión del '10' del Real Madrid. El ambiente que se vivió en el coliseo barcelonista fue de lo más cargado y excitante. El público le dijo de todo, desde "pesetero" a "judas" pasando por "traidor" y "llorón".

La portada de SPORT del 22 de octubre de 2000

La portada de SPORT del 22 de octubre de 2000 / SPORT

Figo apenas tuvo protagonismo en el partido debido a un espectacular marcaje de Puyol sobre el portugués, al quien anuló con una vigilancia por todo el terreno de juego.

Deportivamente, el Barça se impuso por 2-0 al Real Madrid, líder, con goles de Luis Enrique y Simao, pero el resultado pudo ser más abultado de no estrellar el equipo de Llorenç Serra Ferrer dos balones en la madera y conceder el árbitro (Pérez Burrull) un clarísimo penalti de Geremi.

El día que el Camp Nou le lanzó una cabeza de cochinillo a Figo

El día que el Camp Nou le lanzó una cabeza de cochinillo a Figo / Archivo

El clásico sirvió para que el Barça enlazara 17 partidos de la máxima como local sin perder y dejó imágenes inolvidables, como una cabeza de cochinillo sobre el césped, además de mecheros, bocadillos y botellas, hasta una de whisky...

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