La increíble transformación
que catapulta a Alcaraz
Texto: Albert Briva - Infografía: Marc Creus
Edición: Miki Soria
Un prodigio total. No hay otra forma de explicar lo que está haciendo Carlos Alcaraz en este arranque de 2026. El murciano no solo ha reventado registros, sino que también ha cambiado la percepción de lo que significa dominar el tenis moderno. Después de convertirse en el jugador más joven de la historia en conquistar los cuatro Grand Slams, el español sigue el año con pleno de victorias, levantando también el título en Doha y dejando una sensación inquietante para sus rivales que le empiezan a ver invencible.
Más allá de la técnica depurada, de los golpes imposibles y de su competitividad feroz, hay un elemento que explica este dominio casi intimidante: el físico. Carlos Alcaraz es hoy una fuerza de la naturaleza. Y no es una frase hecha.
Musculoso como nunca, el tenista de El Palmar ha lucido en Australia una versión corporal que ha dejado boquiabierto al circuito. Brazos más desarrollados, definición extrema y una potencia que se traduce en pista en velocidad, resistencia y capacidad de recuperación. Pero esta imagen no es fruto de la casualidad ni de un talento aislado. Es el resultado de una evolución meticulosa que comenzó en 2021 y que ha sido trabajada al detalle por un equipo que ha sabido moldear una naturaleza privilegiada.
Tras dar sus primeros pasos en el circuito en 2021, Alcaraz se presentó en Australia en 2022 con un cambio físico que él mismo definió como “bestia”. Aquella pretemporada marcó un punto de inflexión: brazos más potentes, mayor estabilidad y una estructura corporal preparada para soportar el desgaste del alto rendimiento
En 2023, una lesión le impidió disputar el Open de Australia y frenó parcialmente su progresión inicial, aunque acabó siendo el año de su gran explosión. Aun así, en los dos primeros torneos del año conquistó Buenos Aires y alcanzó la final en Río de Janeiro, confirmando que el crecimiento seguía su curso.
La consolidación definitiva llegó en 2024. Tras caer en cuartos en Melbourne, decidió reforzar su estructura física incorporando a tiempo completo a Albert Lledó, responsable de su desarrollo corporal desde los 21 años. Junto a él trabaja también su fisioterapeuta habitual, Juanjo Moreno, pieza clave en la prevención de lesiones y en la optimización del rendimiento.
Los números hablan por sí solos. Cuando comenzó este proceso, Alcaraz pesaba 68 kilos. Tres años después, alcanzó los 80, con más de 60 kilos de masa muscular. Una transformación extraordinaria para un deporte en el que la potencia debe convivir con la agilidad y la resistencia. A ello se suma una revolución en sus rutinas: dieta sin gluten, incorporación de pescado y sushi antes de los partidos y sesiones específicas con polea cónica excéntrica y cargas diseñadas para mejorar fuerza explosiva y velocidad. Cada detalle cuenta.
En 2026 Alcaraz volvió a sorprender con su nueva mejora física, luciendo unos brazos todavía más musculados y exhibiendo mayor potencia y agilidad que le llevaron hasta el título.
Una imagen que aún se quedó en mayor evidencia por la camiseta sin mangas que ya viste habitualmente Alcaraz en el circuito y que no pasó desapercibida para nadie.
Alex Corretja no pasó por alto la transformación física de Carlitos. "Yo lo veo muy mazado, lo veo mazado pero bien. No lo veo rudo ni tosco ni tocho. Lo veo fibrado" aseguró el ahora comentarista, alucinado por un nuevo cambio físico que ha catapultado al murciano a la imbatibilidad.
El resultado es visible en los partidos largos, el territorio donde se forjan las leyendas. Desde que Matteo Berrettini lo derrotara en Australia en 2022, nadie ha conseguido superarlo en un duelo a cinco sets. Es el tenista con mejor porcentaje de victorias en maratones, una estadística que explica su ventaja frente a rivales directos como Jannik Sinner, que sufre más en encuentros prolongados. La reciente semifinal en Australia fue el ejemplo perfecto: con calambres y al borde del agotamiento, Alcaraz encontró recursos físicos y mentales para imponerse en un partido que parecía perdido.
El doctor Carlos Revuelta, Director del Máster Universitario de Alto Rendimiento Deportivo de la Universidad Europea, lo resume con claridad: “Alcaraz es un prodigio físico más allá del trabajo que hay detrás”. Aunque ya no busca incrementar masa muscular —en el tenis la definición y la eficiencia son determinantes—, sigue evolucionando. Según Revuelta, el murciano se encuentra en un porcentaje altísimo de sus capacidades, con un margen de mejora cada vez más fino y específico.
“Alcaraz es un prodigio físico más allá del trabajo que hay detrás”
Y así, año tras año, ha llegado a este 2026 en el que su dominio parece sustentado sobre una base inquebrantable. Su tenis está a la altura de las grandes leyendas: Nadal, Djokovic, Federer, incluso referentes históricos como McEnroe o Mats Wilander. A sus 22 años, nadie había acumulado tantos títulos de Grand Slam. La comparación ya no es prematura; es inevitable.
La gran pregunta es si podrá mantener este nivel el tiempo suficiente como para alcanzar —o superar— los 24 grandes que atesora Novak Djokovic. Esa incógnita solo se resolverá con el paso de los años. Pero lo que hace no mucho parecía una osadía hoy ya no suena descabellado.
El doctor Carlos Revuelta, Director del Máster Universitario de Alto Rendimiento Deportivo de la Universidad Europea, lo resume con claridad: “Alcaraz es un prodigio físico más allá del trabajo que hay detrás”. Aunque ya no busca incrementar masa muscular —en el tenis la definición y la eficiencia son determinantes—, sigue evolucionando. Según Revuelta, el murciano se encuentra en un porcentaje altísimo de sus capacidades, con un margen de mejora cada vez más fino y específico.
“Alcaraz es un prodigio físico más allá del trabajo que hay detrás”
Y así, año tras año, ha llegado a este 2026 en el que su dominio parece sustentado sobre una base inquebrantable. Su tenis está a la altura de las grandes leyendas: Nadal, Djokovic, Federer, incluso referentes históricos como McEnroe o Mats Wilander. A sus 22 años, nadie había acumulado tantos títulos de Grand Slam. La comparación ya no es prematura; es inevitable.
La gran pregunta es si podrá mantener este nivel el tiempo suficiente como para alcanzar —o superar— los 24 grandes que atesora Novak Djokovic. Esa incógnita solo se resolverá con el paso de los años. Pero lo que hace no mucho parecía una osadía hoy ya no suena descabellado.
Carlos Alcaraz tiene tenis. Eso nunca estuvo en duda. Pero, sobre todo, tiene el físico para sostenerlo. Y en el deporte de élite, donde los detalles marcan la diferencia entre el talento y la leyenda, esa puede ser la clave definitiva. Él mismo lo dejó claro en su documental A mi manera: quiere ser el mejor de todos los tiempos.
Visto lo que está construyendo en 2026, ya no parece un sueño adolescente. Parece un proyecto en marcha.
Carlos Alcaraz tiene tenis. Eso nunca estuvo en duda. Pero, sobre todo, tiene el físico para sostenerlo. Y en el deporte de élite, donde los detalles marcan la diferencia entre el talento y la leyenda, esa puede ser la clave definitiva. Él mismo lo dejó claro en su documental A mi manera: quiere ser el mejor de todos los tiempos.
Visto lo que está construyendo en 2026, ya no parece un sueño adolescente. Parece un proyecto en marcha.
