El club
de la buena estrella
Xuan Lan activó el modo ‘sororidad’ y desde su plataforma XLYStudio reunió a un grupo de mujeres con motivo del 8M. La comunicadora Andrea Vilallonga, la modelo y referente del yoga Verónica Blume y la periodista Carme Barceló acudieron a su llamada. El resultado ya suma para siempre.
Texto: Carme Barceló / Fotografía: Dani Barbeito
Cuando Xuan Lan te dice “ven”, lo dejas todo. Porque sabes que detrás de cada propuesta hay un sentido y un sentimiento. La excusa formal era el 8M y todo un mes en el que la visibilidad femenina se multiplica. Duele que aún sea necesario pero, muchas veces, se convierte en una excusa preciosa para reunir a unas cuantas mujeres que se saben cómplices. Y eso hizo Xuan, agenda en mano, y en su estudio nos encontramos Andrea Vilallonga, Verónica Blume y la que esto firma. Reímos, pensamos, tomamos agua y café, nos permitimos y no nos juzgamos. Quisimos dejar reflexiones en un podcast que mañana verá la luz y estuvimos de acuerdo, sobre todo, en una cosa: sabemos cuidarnos y nos queremos bien.
“Nos han enseñado a ocupar poco espacio, incluso físicamente”. Andrea empezó fuerte, analizando el lugar que se le destina a la mujer en cualquiera de sus ámbitos. “No nos atacan por nuestras opiniones, lo hacen por nuestro físico”, añadió. Aquí intervino Vero: “Todavía me siento un poco culpable por haber alimentado ciertos estándares de belleza que no son sanos. Y no me he liberado del todo del personaje. Es algo en lo que todavía estoy trabajando. Ser modelo es una profesión, no debe ser un estilo de vida”. La maternidad y el yoga la recolocaron en el lugar en el que ahora es feliz y reconoció que “para mí, cumplir años es una liberación porque se me van cayendo los complejos”. En este sentido, comenté que a mí no me preocupa en absoluto envejecer y que lo que antes quería cambiar, ahora lo quiero mejorar.
Xuan nos escuchaba y explicó su realidad, la de una mujer oriental que se crió en una sociedad en la que la mujer va un paso por detrás, expresa poco o nada sus sentimientos y se recoge en sí misma. “La historia del yoga también ha sido tradicionalmente masculina. Con la entrada de Occidente, ha ido cambiando a lo femenino”, nos contó. Ella, que pasó del mundo del marqueting y de la banca a otro que nada tiene que ver, sabe bien el coste que supone “levantar una empresa para una mujer”. Andrea Vilallonga lo tuvo claro. “Ir contracorriente no es ser una impostora, es ser innovadora. Y cuando comunicas un éxito no estás alardeando. El ‘yo hago bien mi trabajo’ y ya se darán cuenta, no funciona. Hay que visibilizarlo”.
La maternidad fue otro de los temas que surgieron en la charla. Verónica Blume reconoció que “he dicho ‘no’ a muchas cosas por priorizar a mi hijo. Y lo volvería a hacer”. Andrea Vilallonga contó que “con mi pareja hemos protegido siempre mucho nuestro espacio, sin dejar que los niños lo invadiesen”. Coincidimos todas que sigue siendo complicada la conciliación y también que no echamos de menos los años de juventud. “No volvería a los 30 ni de coña”, aseguró la comunicadora. Y las demás le dimos la razón. Cualquier tiempo pasado nos parece peor y hoy nos sentimos mejor que nunca con nuestros años, nuestras arrugas y nuestra maravillosa experiencia vital.
“Para mí, cumplir años es una liberación porque se me van cayendo los complejos”
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