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Cuenta atrás en la búsqueda del enésimo director deportivo del Valencia CF

SUPER hace un repaso al trabajo de los responsables de la planificación en una etapa marcada por las injerencias de Lim y Mendes, o por las limitaciones en la inversión

A semana y media de que se cumpla el plazo máximo de 60 días que se dio el CEO de Fútbol, el Valencia sigue sin esa pieza que se encargue de las negociaciones y conozca el mercado español

Tras una decena de directores deportivos, secretarios técnicos o jefes de 'scouting', el mejor recuerdo para el valencianismo lo dejó el director general Mateu Alemany

Ron Gourlay, CEO de Fútbol del Valencia CF

Ron Gourlay, CEO de Fútbol del Valencia CF / JM LOPEZ

Pascu Calabuig

València

El 6 de abril, Lunes de Pascua, expira el plazo que se marcó el CEO de Fútbol del Valencia CF, Ron Gourlay, para encontrar un director deportivo/secretario técnico con el que completar la "segunda fase", según sus propias palabras, de la que él, en teoría, aterrizó en julio de 2025 para estar al frente. En definitiva, un profesional del fútbol que descargue a Carlos Corberán del trabajo que ha venido haciendo antes, durante y después de las últimas dos ventanas del mercado. Y, también, un cargo que ha generado grandes controversias en la etapa de Peter Lim. Prácticamente, todos los que lo ocuparon se marcharon cansados de las intromisiones del máximo accionista, o de las limitaciones financieras que impuso desde los tiempos de la pandemia.

Perfil inexistente en el club y carencias estructurales

Gourlay y el propio Corberán trabajan sobre la base de un perfil que no existe en el club, un conocedor del mercado español y el idioma del país sobre el que se asienta el equipo con capacidad de negociación con futbolistas y agentes. Funciones para las que el CEO de Fútbol ni el director general del club, Javier Solís, han demostrado estar cualificados. Tampoco han sido asumidas por ninguno de los técnicos que el ejecutivo escocés trajo al Valencia a finales de noviembre dentro de la "nueva estructura deportiva": Lisandro Isei, director de Captación y Scouting, Hans Gillhaus, jefe de Scouting para Europa, y Andrés Zamora, jefe de Scouting para Sudamérica.

Una "nueva estructura" que no cubre el mercado nacional

Esta "nueva estructura", según dictaba el comunicado de la entidad, tenía como objetivo "ayudar a responder los retos del mercado de fichajes a nivel nacional e internacional". Desde enero, sin embargo, se busca una figura que se centre especialmente en el extenso panorama de futbolistas del fútbol nacional. "Pensamos en cubrir un puesto de dirección que se encargue del mercado en España. El hacerlo en plena ventana de invierno no era el momento correcto, esto formará parte de la segunda fase, y será en un plazo de 30-60 días. Hemos hecho una infraestructura para ayudar al entrenador, que se ajuste a la filosofía del Valencia. Nos encontramos en fase de transición", dijo Gourlay el pasado 5 de febrero.

Apuesta por talento ‘low cost’ frente a experiencia en LaLiga

Desde noviembre, Isei se focalizó en el principal propósito con el que el escocés llamó a su puerta: el descubrimiento de talento internacional 'low cost'. Así ató los fichajes de Justin de Haas -este con ayuda de Gillhaus- y Aliou Dieng. El entrenador dio el visto bueno al primero, que será jugador blanquinegro desde julio, pero prefirió desechar el fichaje a coste cero del segundo. Asimismo, en la ventana de invierno, como pasó con otros casos en verano, Corberán evidenció su apuesta por jugadores con experiencia en LaLiga con Umar Sadiq, Guido Rodríguez y Unai Núñez. Tres refuerzos que han mejorado el rendimiento del colectivo, a diferencia de otros llegados en julio y agosto, como el de Arnaut Danjuma, que hasta la fecha no lo han hecho.

Abril aprieta: urgencias en la planificación deportiva

La planificación urge a punto de entrar en abril. A inicios de febrero, Gourlay apuntó que el club estaba "en una fase de transición". No obstante, este periodo no debería alargarse por más tiempo. La labor por hacer en los despachos se amontona con nueve jugadores sin contrato asegurado y múltiples posiciones necesitadas de mejora, más allá del consenso de todos los que están hoy en la continuidad dentro del vestuario de Guido Rodríguez. Hay luz verde para enviar una oferta al argentino. El Valencia se halla falto de una figura que permita a Corberán focalizar completamente los sentidos en la labor de entrenador, si bien la historia reciente bajo la administración Lim ha mostrado que sus directores deportivos/secretarios técnicos han tenido escaso margen de maniobra. Bien por las injerencias de Jorge Mendes, amigo y socio del singapurense, durante el primer lustro, bien por la reducción de inversión entre 2020 y 2025.

Nuno, entrenador que quiso abarcarlo todo

En consecuencia, la búsqueda del próximo en llegar ha estado condicionada por un criterio clave: la habilidad para moverse con poco dinero en el mercado de oportunidades futbolísticas. Un criterio con el que ya tuvo que moverse, entre los meses de enero de 2016 y 2017, el valenciano Jesús García Pitarch. Por entonces, ya se evidenciaba el caos de Lim en cuanto al organigrama deportivo. En poco tiempo hubo hasta tres modelos diferentes. Primero, mientras maduraba la influencia de Mendes, Rufete, mánager deportivo, lideró un equipo en el que estaban también Roberto Fabián Ayala y Joan Salvans. Cuando en julio de 2015, los tres siguieron el paso de Amadeo Salvo dejando el club, Nuno Espírito Santo, que ya imponía sus decisiones desde hacía meses bajo el paraguas de Lim, lo fue todo en uno: mánager al estilo inglés. La cosa no funcionó y, poco después de la destitución del portugués, señalado por Mestalla, fue el turno de García Pitarch.

El órdago de Prandelli a García Pitarch y el ‘fair play’ financiero

El exjugador del equipo en los años 80 dimitió una semana después de las palabras de Cesare Prandelli en la rueda de prensa posterior a su cese. "Suso me dijo que si yo me iba, él también se iría", dijo el italiano señalando una silla vacía a su lado. Antes de que el club aceptase su dimisión, García Pitarch desveló: que el entrenador le había pedido "cinco jugadores experimentados, de más de 26 años". "Me habló de posiciones, no de nombres: un delantero, dos mediocentros, un lateral izquierdo y un central. Le dije que ahora, en función de las exigencias del 'fair play' financiero, solo podría elegir uno y me dijo que, si no venían todos, se iba esa misma tarde", añadiría.

Ayala y el "triángulo peligroso"

La claridad de Prandelli arrastró al director deportivo, una claridad que también tuvo el 'Ratón' Ayala para desvelar cómo funcionaba el club que experimentó desde dentro. "Di un paso al costado cuando vi cosas que no estaban bien. Había un triángulo peligroso entre el dueño, el entrenador (Nuno) y Mendes, el representante. Un triángulo que no iba a ayudar al club. El plan inicial era perfecto: una secretaría técnica que peinaba todo el mercado buscando lo que mejor se adaptaba al club, el cuerpo técnico para potenciar al jugador y el representante más hábil del mundo para después negociar ese producto. Pero no lo entendieron así: compraron con sobreprecios y yo no podía compartir ese estilo de gestión", expresó en el diario argentino 'La Nación'.

Etapas de transición y cambios constantes en la estructura

Tras García Pitarch, José Ramón Alesanco, ascendió de director de la Academia a director deportivo interino con la ayuda de Vicente Rodríguez, al que 'Suso' había traído al club para formar parte de la secretaría técnica. El exjugador, en la actualidad embajador del Valencia, desempeñó el puesto de secretario técnico junto a ocho ojeadores durante unas semanas. "Vamos a tener una estructura potente y permanente, aunque cambien las personas. Un proyecto a corto, medio y largo plazo para establecer unas líneas de trabajo. El objetivo está claro. Tenemos que intentar entre todos llevar al equipo a las mejores posiciones, por la afición y por la entidad que tiene este club". Estas fueron las palabras de Alesanco, exjugador del FC Barcelona.

De Alemany y Marcelino al declive tras 2019

En marzo de 2017 se unió el exjugador Jorge López a un grupo de 'scouts' en el que estaban Salvador Grau, Domingo Catoira y Miguel Ángel Angulo, recientemente cesado como entrenador del filial y a quien el Valencia le ha dado unos días para decidir si desea rescindir el contrato o, por el contrato, seguir y ser recolocado. El riojano subiría en el escalafón de la mano de Anil Murthy tras el terremoto de septiembre de 2019. Antes, no obstante, llegarían los dos años más exitosos del Valencia CF. El primer paso fue el fichaje de Mateu Alemany. De manera muy distinta a lo que ocurre hoy en día, el director general nombrado a finales de marzo de 2017 tenía amplios conocimientos del mundo del fútbol. El mallorquín eligió a Marcelino García Toral como entrenador de un proyecto centrado en el regreso a la Champions, aprovechando un aumento en la inversión, una cierta libertad de maniobra y su habilidad para ajustar en determinadas operaciones, por ejemplo en la de Geoffrey Kondogbia, el interés deportivo del Valencia y el de Mendes y futbolistas de su 'cuerda' como el portugués João Cancelo, que se marchó cedido al Inter de Milán.

Pese a todo, la fórmula con la impredecibilidad de Lim fue imposible mantenerla por más de dos temporadas. Los roces con el máximo accionista, que quiso decidir la venta de Rodrigo por encima del criterio técnico, y con su entorno de confianza desembocaron en el despido de Marcelino el 11 de septiembre de 2019. Pablo Longoria, que había sido el responsable del Área Técnica y el encargado de fichajes de jóvenes talentos como el de Yunus Musah, se marchó nueve días después de Marcelino. En noviembre lo hizo Alemany. Por delante de Rufete, el responsable de la planificación deportiva que mejor recuerdo ha dejado en los valencianistas durante los últimos 12 años. El resto ha salido por la puerta de atrás.

Interinidad, Corona y una etapa marcada por la austeridad

El periodo de interinidad hasta la aparición de César Sánchez (director de Fútbol) y Miguel Ángel Corona en enero de 2020 lo protagonizó Jorge López, quien firmaría también su finiquito tras el despido de Albert Celades y la dimisión de César. Pese a haber aterrizado meses atrás como ayudante del exportero, Corona resistió bajo el brazo de Murthy. Primero con los cargos de jefe de 'scouting', jefe del Área Técnica y director técnico, y después, desde 2023, con el de director deportivo en años en los que el presupuesto para fichar fue mínimo. Por ejemplo, en la temporada de Javi Gracia, la 2020/21, los refuerzos se limitaron a las tres cesiones en invierno de Ferro, Oliva y Cutrone. Mientras tanto, poco a poco, se fue desmantelando la plantilla de los campeones de Copa 2019.

Salida de Corona y un modelo que resta "credibilidad"

El pasado noviembre, el Valencia de Gourlay y Corberán anunció la "finalización de su relación contractual" de Corona tras trabajar juntos el mercado de verano de la actual temporada 2025/26. "Mi salida fue cordial y amigable, fueron cinco años maravillosos", comentó el de Talavera de la Reina, una vez llegado al Panathinaikos con Rafa Benítez. En cambio, uno de los hombres que compartió espacio durante meses con Corona, Jorge López, se mostró mucho más explícito sobre el funcionamiento de la dirección deportiva del Valencia, en una entrevista a 'Relevo', a finales de 2024: "Hay una persona muy lejos que no está en el día a día (Lim) y que decide que lo que es blanco luego es negro. Es muy difícil estar ahí y gestionar todo eso porque tu credibilidad es nula, la pierdes. Los agentes dicen: 'Me da igual lo que me digas, luego me lo vas a cambiar'". Palabra de alguien que sabe perfectamente lo que ha conllevado el puesto de trabajo que hoy se vuelve a buscar en el club, a pesar de la existencia ya de un director general, un CEO de Fútbol y un director de Captación y Scouting.