Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

ATP PEKÍN

El emperador Carlos destrona a Sinner en un clásico para la posteridad

El tenista murciano enmarca su nombre en la historia del Abierto de China con una victoria memorable contra Jannik Sinner

Remontada espectacular de Carlos Alcaraz en el tie break para conquistar el ATP 500 de Pekín

Alcaraz se adjudicó el Abierto de China en el tie-break final / TENNIS TV

Alguer Tulleuda Bonifacio

Alguer Tulleuda Bonifacio

En la siempre singular pista Diamond en Pekín, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner lanzaron un mensaje de esperanza al mundo del tenis. Quizás nada será lo mismo sin las figuras de Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic, aunque la rueda sigue avanzando y nuevos tenistas llegan para asegurar un futuro brillante para el deporte. En el Abierto de China, murciano e italiano se encargaron de recordar que el nuevo tenis ya está aquí con una final para la posteridad que Alcaraz se adjudicó en el tie-break final después de un partido memorable entre ambos (6-7, 6-4, 7-6).

¿Qué más se puede pedir en un partido de tenis que emoción, garra y lucha hasta el final? ¿Qué más esperar de dos tenistas como Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, los dos mejores del circuito y la cara del tenis del futuro, en el décimo enfrentamientos entre ambos de este particular clásico del ahora? Italiano y murciano no defraudaron en una final de Pekín que tuvo de todo.

Un partido para el recuerdo

Alcaraz, que llegaba lanzado después de recuperarse por completo del varapalo en los Juegos Olímpicos de París, pareció alargar su celestial estado de forma en el arranque del partido. Sinner era incapaz de igualar el empuje del murciano aunque, como siempre suele hacer, se mantuvo a una distancia prudencial en todo momento... por si acaso. Nada importó que Carlos rompiese a su rival con 1-2 en el electrónico, porque cuando Sinner quiere tiene más vidas que un gato; el italiano realizó un impresionante break con 4-5 por debajo y llevó el partido al tie-break, donde salvó hasta dos bolas de set -había salvado otra con 6-6- y se llevó la primera manga contra todo pronóstico (6-7).

Carlos, que indudablemente estaba mejor que su rival pero que era incapaz de cerrar esos puntos decisivos que definen partidos, no se vino abajo; la segunda manga fue un auténtico espectáculo de golpes increíbles entre ambos hasta que el murciano, con su último truco de magia, rompió a Sinner con 4-4 y se llevó el último juego en blanco para igualar el partido en el electrónico global (4-6).

Alcaraz, emperador en China

El último y definitivo set terminó siendo una fiesta para todo aficionado del tenis; golpes majestuosos, roturas por doquier y magia, sobre todo mucha magia. Carlos rompía con 1-1 en el electrónico, pero Sinner devolvía la rotura con 3-4. Un espectáculo de idas y venidas que terminó, como no podía ser de otra manera, en un brutal tie-break definitivo por el trofeo en Pekín. El italiano arrancaba a todo gas con 3-0 a favor, tres puntos que terminarían siendo los últimos de Sinner en el partido; Alcaraz ascendió como solamente él sabe hacerlo con siete puntos de manera consecutiva y aseguró su victoria en un clásico para la posteridad. Y es que en sus manos, el futuro del tenis es más brillante.