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Alcaraz y Sinner dicen basta y se rebelan contra el calendario

El Masters 1000 de Toronto no contará con la presencia de los dos mejores tenistas del circuito ni con la del serbio Novak Djokovic

Alcaraz y Sinner tras la final de Wimbledon 2025

Alcaraz y Sinner tras la final de Wimbledon 2025 / Kirsty Wigglesworth / AP

Alguer Tulleuda Bonifacio

Alguer Tulleuda Bonifacio

Hay momentos en los que es necesario decir basta. En el caso de Carlos Alcaraz, Jannik Sinner y Novak Djokovic, los principales referentes del tenis mundial actualmente, ha llegado en pleno julio después de una primera mitad de temporada cargada de emociones y kilómetros en pista. A las puertas de arrancar el Masters 1000 de Toronto, los tres han decidido dar plantón al torneo en un cambio de dinámica que invita a la reflexión en el circuito.

Hace no mucho tiempo que los rectores del circuito optaron por un cambio de tendencia que está empezando a hacer mella entre los tenistas. Los Masters 1000, torneos que tradicionalmente habían tenido una única semana de duración, pasaron progresivamente a ser de dos semanas haciendo que el tiempo que los protagonistas tengan que pasar en las sedes sea cada vez mayor. El espectáculo se enriquecía, aunque el desgaste físico y mental de las figuras se resentía a una velocidad de vértigo.

Una fórmula imposible

Esta fórmula imposible de coexistir -sin descanso de los tenistas, el nivel de juego se empobrece por mucho que se alarguen los torneos- lleva tiempo cobrándose sus primeras víctimas. Lesiones, quejas, monotonía... el circuito obliga prácticamente a ser una especie de superhéroe para ser consistente durante dos semanas seguidas. Los torneos crecen, también la exigencia, aunque parece que a los responsables no les preocupe en exceso.

Carlos Alcaraz of Spain slides as he returns to Jannik Sinner of Italy during the men's singles final match at the Wimbledon Tennis Championships in London, Sunday, July 13, 2025.(AP Photo/Kirsty Wigglesworth) Associated Press/LaPresse

Carlos Alcaraz, en la final de Wimbledon ante Jannik Sinner / Associated Press/LaPresse / LAP

El sinsentido en el calendario tenístico llegó a su punto más absurdo con la llegada del Masters 1000 de Toronto. Wimbledon terminó el pasado 13 de julio para dar inicio a una gira norteamericana carga de torneos y partidos. Toronto arrancará el 26 de julio con la fase de clasificación y, contra toda lógica, la final del torneo se disputará el jueves 7 de agosto. El motivo es simple: la llegada del Masters 1000 de Cincinnati, que empieza su primera ronda el mismo día que termina el torneo en Toronto, hace que los partidos deban disputarse en días tan poco habituales para dar cabida a otros en un bucle sin final de cansancio y exigencia.

Los favoritos dicen basta

Por si fuera poco, el US Open -el colofón final de la gira- llegará apenas seis días después de finalizar Cincinnati, lo que sumado a un desgaste previo en Canadá hace que sea prácticamente imposible para cualquier tenista disputar ambos torneos en condiciones. Se trata de algo que han entendido Alcaraz, Sinner, Djokovic y Draper -este con molestias físicas-, cuatro de los seis mejores tenistas del circuito que se bajan de todo un Masters 1000 por priorizar su salud antes que nada.

Las ausencias de los principales favoritos abren las puertas de par en par para que otros tenistas menos acostumbrados a ganar en el circuito puedan dar la sorpresa estos próximos días. La oportunidad para los Taylor Fritz, Zverev o incluso Ben Shelton es única gracias a la incomparecencia de sus principales rivales en un Masters 1000 de Toronto atípico donde Alcaraz, Sinner y Djokovic decidieron decir basta ante las locuras de un calendario cada vez más exigente.