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Catástrofe en Valencia

Los rescatistas rastrean con drones y buzos los barrancos, l’Albufera y la costa

Buceadores militares exploran l’Albufera en la Gola de Pujol y la playa de Pinedo, mientras que la Guardia Civil revisa a pie y desde el aire los barrancos desbordados

Buzos del ejército realizando trabajos en el embarcadero de la Gola del Pujol (Valencia)

Germán Caballero

Valencia

El rastreo de los puntos donde se sospecha que puede haber cadáveres aún ocultos de víctimas mortales de la mortífera DANA que arrasó el este y el sur de la provincia de Valencia el pasado 29 de octubre se está centrando desde ayer de manera especial en los cursos de los ríos y barrancos desbordados por la inconmensurable tromba de agua, desde sus cabeceras, donde cayeron las lluvias torrenciales, a sus desembocaduras.

Para ello, los servicios de emergencia que tratan de recuperar todos los posibles cuerpos a contrarreloj, porque los efectos de la putrefacción ponen en peligro la salud pública y la tardanza en localizarlos aumenta el dolor de sus familias, han empezado a recorrer esos cauces de principio a fin, ahora que las aguas se han retirado casi por completo.

Hace días que la Policía Nacional y la Guardia Civil, junto con el Ejército, sobrevuelan con helicópteros y drones los marjales que se abren en ambas riberas de los barrancos de la Saleta, del Poyo y d’Horteta, afluente del anterior y con quien confluye en Torrent, precisamente el primero de los pueblos de l’Horta Sud arrasados por el agua desbocada en el recorrido de la rambla que nace en Chiva y Buñol y que acaba muriendo en l’Albufera.

Así, efectivos del grupo de Montaña (Greim) y del servicio aéreo de la Guardia Civil están recorriendo de nacimiento a desembocadura, los primeros a pie y los segundos desde el aire, todo el cauce de esos barrancos. El Greim lo hace con picas que sirven para pinchar cada rincón entre las cañas, la única manera de saber si bajo esa montaña de maleza arrastrada que se acumula en ambos lados del barranco puede estar el cuerpo de una persona.

Cuando hay agua, intervienen los buzos, que inspeccionan desde las zodiac, si hay poca profundidad, o sumergiéndose, cuando es necesario. Siempre con el apoyo desde el aire, que permite rastreos menos quirúrgicos, pero muy eficientes, ya que, además de la amplitud de la visión, las aeronaves de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están dotadas con cámaras diurnas y nocturnas capaces de ‘ver’ a dos kilómetros de distancia con absoluta precisión. La sospecha es que aún hay víctimas enredadas en las cañas y basuras arrastradas por el agua, sepultadas por el lodo u ocultas bajo los enseres y los coches convertidos en basura y hierros retorcidos.

¿Arrastrados al mar?

Especial hincapié se está realizando, por parte de ambos cuerpos y por especialistas del Ejército, en los rastreos curso abajo, en las desembocaduras de todos los barrancos y ríos desbordados y convertidos en una furia que lo destrozó todo a su paso. Desde Cullera hasta Pinedo, incluyendo l’Albufera.

Precisamente ayer tarde, buzos del Ejército se emplearon a fondo inspeccionando entre cañares el área del lago entre el Tancat de la Pipa, salida natural del barranco del Poyo, hasta la Gola de Pujol, adonde la corriente arrastra lo que viene de esa rambla seca cuando deja de serlo.

Los buceadores militares también se están centrando en rastrear a fondo, desde el fin de semana, las aguas del mar en Pinedo, ya que más abajo el litoral está siendo revisado por sus compañeros de la Guardia Civil. Y no solo sumergiéndose: mientras unos bucean para examinar el fondo, otros perchan desde las neumáticas. Sin olvidar la remoción de las montañas de cañas del barranco que han acabado enterrando la playa entre miles de objetos, desde juguetes a electrodomésticos, pasando por ropa, calzado, papeleras y hasta el cadáver de una serpiente que fue una mascota, que ahora ya solo son desechos.

Entretanto, y a la espera de ese hallazgo de nuevos cuerpos, los forenses están al día con las autopsias y la Policía Nacional y la Guardia Civil han logrado acelerar las identificaciones, la mayoría de ellas con las huellas dactilares, aunque a todas las víctimas mortales, 190 a las 21.00 horas de este lunes –el Cecopi continúa facilitando 211, sin que nadie haya explicado ese baile de cifras–, se les han tomado muestras de ADN por si fuera necesario recurrir a eses sistema para realizar su identificación completa.

De esas 190 víctimas mortales, ayer se había completado la identificación de 111, según datos del Centro de Integración de Datos (CID)creado para esta emergencia. De momento, los juzgados ya han autorizado la entrega de 47 cuerpos a las familias, aunque únicamente 35 lo han hecho a través de distintas funerarias. 

Vía: Levante - EMV