Ciencia
¿Más cerca de una ‘juventud eterna’?
¿Y si las generaciones venideras pudieran sortear las enfermedades asociadas a la vejes? La ciencia ya da pasos hacia ello y lo revelará en unas jornadas en Vigo

La ciencia avanza para mitigar el envejecimiento en tejidos. / FdV
Mar Mato
¿Y si en vez de estar abocadas a la pérdida de cartílago en la cadera y el reemplazo de esta por una prótesis en operación pudiésemos regenerar dicho cartílago con nuestras propias células y evitar la cirugía? Quizás nuestros hijos o nietos lo consigan. Científicos españoles colaboran con otros norteamericanos en un proyecto para lograrlo.
En él, se encuentra Estrella Núñez, catedrática de Bioquímica en la Universidad Católica de Murcia (UCAM) que participará esta semana en la ciudad olívica en las "Xornadas de Filosofía, Ciencia e Tecnoloxía" que organiza el Grupo Aletheia de Vigo bajo el título "Eterna juventud". Se desarrollarán desde el próximo martes hasta jueves con el patrocinio de Xunta, Deputación y la Universidad de Vigo.
Además de Núñez, otras personas expertas disertarán sobre los avances para mejorar la longevidad de los humanos y las implicaciones éticas que esto podría tener debido a las técnicas especializadas.
La catedrática de la UCAM pronunciará la conferencia "¿Pódese revertir o envellecemento?". La científica española defiende que sí se puede conseguir: "Existen vías para borrar las marcas que el paso del tiempo pone en nuestro ADN. Las tecnologías moleculares actuales nos permiten borrar esas marcas hasta que las células se conviertan en células jóvenes, pero sabiendo lo que eran, es decir, especializadas en lo que estaban pero con la capacidad de afrontar la aparición de una enfermedad”.
Su grupo trabaja en reprogramación celular. "En 2012 Shinya Yamanaka recibió el Premio Nobel por la reprogramación celular total. Con su metodología él convertía células adultas en células madres, a partir de las cuales puedes obtener cualquier tipo de célula", recuerda.
El problema radica en que las células madres crecen de forma vertiginosa y, a veces, si no tienen las señales adecuadas, "pueden dividirse de forma descontrolada y generar tumores”, aclara Núñez.
Por ello, su equipo colabora con el liderado por el catedrático extraordinario de Biología del Desarrollo de la UCAM, Juan Carlos Izpisúa en un proyecto de reprogramación celular parcial. «Imagina que tuvieras 80 años de edad y que tomáramos un cardiomiocito tuyo (una célula del músculo del corazón) y lo reprogramáramos para que fuese como uno de 15 años. Sabemos que se puede hacer. En 2016 publicamos esta tecnología en la revista ‘Cell’ y ese artículo ha dado lugar a la creación de la compañía biotecnológica más grande del mundo, Altos Labs”, señala.

El ideal es legar a mayor con el tejido rejuvenecido. / Iñaki Osorio
Los ratos vivían hasta un 40% más de tiempo
En ratones, la tecnología dio resultados, vivían un 30% o 40% más de tiempo. "Se rejuvenecían sus tejidos, su sistema circulatorio, su corazón, hígado y páncreas. Las células jóvenes de estos tejidos pueden defenderse muy bien de enfermedades, pero las células adultas pierden esa capacidad. Al convertirlas en jóvenes nuevamente pueden volver a defenderse”, expone Núñez Delicado.
Aquí surge la cuestión de si ese rejuvenecimiento se podría lograr en el cerebro y así conseguir ganar la tanda de penaltis contra las demencias o incluso los tumores cerebrales. Núñez reconoce que “cada tejido es diferente" pero se muestra esperanzada.
"Tenemos que buscar tecnologías que puedan llegar a esas células in vivo y que sean más eficientes y baratas de lo que son las utilizadas ahora mismo. En este momento somos capaces de seleccionar las células en las que interviene la maquinaria celularmolecular y, por lo tanto, podemos dirigirnos, de forma concreta a las células senescentes, sin que la tecnología afecte a las células sanas que no lo necesitan".
Esta terapia de futuro amplía el horizonte de esperanza en cuanto al tratamiento de dolencias pero en el plano filosófico y ético dibuja en el aire posibles riesgos como el establecer una nueva diferencia de clases sociales entre los que pueden disfrutar de esta técnica para hacer frente al avance de la edad y los que no.
“Es como toda la tecnología al principio", señala para añadir que "a veces, las tecnologías comienzan siendo caras pero después se van abaratando".
Por su parte, el ingeniero y colíder de Academia de Curiosos Ricardo Urías reconoce que "existe un riesgo. En la medida que sea asequible, el mundo cambiaría de forma global pero me temo que no va a ser así. Si vemos lo que ha pasado con la esperanza de vida y acceso a la tecnología, tendremos un mundo a dos velocidades. Por lo menos, durante un tiempo largo, una parte accederá a estos tratamientos y otra parte no. Será una fuente de tensiones".
Otro punto de reflexión que se debe incluir es la ética. "Tiene connotaciones éticas sin duda. Todos estos avances deben ir acompañados de una regulación ética que permita caminar de forma segura por el camino de la ciencia y su aplicación. Habrá que poner el debate encima de la mesa. La ciencia va ligada a la ética. El conocimiento no tiene fronteras y avanza; hay que regularlo muy bien”, reflexiona la catedrática de Bioquímica Estrella Núñez.
"Nosotros trabajamos en retrasar la aparición de enfermedades asociadas con el envejecimiento"
No obstante, la científica de la Universidad Católica de Murcia aporta otra forma de considerar estos avances, la económica: "Nosotros trabajamos en retrasar la aparición de enfermedades asociadas con el envejecimiento. Esto podría conllevar ahorro económico además de aprovechar las capacidades de las personas durante mucho más tiempo, a pesar de llegar a auna edad avanzada".
Sin duda es una consideración de peso. En internet encontramos que una operación de reemplazamiento de cadera en un hospital privado puede costar unos 10.000 euros. En España, se practican unas 30.000 al año.
Ahora bien, ¿para cuándo estaría disponible en nuestros sistemas de salud esta tecnología? La científica es rotunda: "En ciencia es muy difícil hablar de tiempos. El ritmo no puede ser más rápido porque, entre otras cosas, falta financiación".
No obstante, pronto comenzarán los ensayos clínicos con el doctor Juan Carlos Izpisúa -director del Instituto de Ciencia de San Diego en Estados Unidos– y la compañía norteamericana Altos Labs.
"La idea es comenzar por tejidos humanos más sencillos como el cartílago. Nosotros colaboramos con ellos y están avanzando muy rápido. El cartílago es un tejido muy localizado y sería fácil aplicarlo", añade.
Asimismo se buscan otras aplicaciones. El grupo de Estrella Núñez (en colaboración con Altos Labs y el Clinic de Barcelona) también trabaja en el rejuvenecimiento de órganos una vez extraídos del cuerpo pensando en optimizarlos para trasplantes.
"Hay una cantidad importante de órganos que se tienen que desechar porque presentan determinados problemas o están muy envejecidos. La edad de los donantes está subiendo. Si pudiéramos rejuvenecer el órgano una vez extraído para el trasplante e implantarlo una vez rejuvenecido estaríamos hablando de un órgano que podría durar mucho tiempo", defiende.
Hasta que todo esto llegue queda trabajo por hacer en casa, nuestro cuerpo. África González, catedrática de Inmunología en la Universidad de Vigo, también participará en las jornadas. Hablará de procesos moleculares y celulares que llevan al organismo a envejecer al afectar al sistema inmunitario. "Este no es solo un mecanismo de defensa también es de vigilancia (de tumores, por ejemplo). Uno de los factores que contribuye a que el sistema inmunitario se vaya deteriorando es la edad pero no es el único. Hay factores externos como la nutrición, el ejercicio, vida social, si es optimista y tiene vida rica con amistades, si toma drogas, alcohol o tabaco, si no duerme adecuadamente. Podemos influir sobre estos aspectos para que el sistema inmunitario esté mejor", defiende la científica.
En cuanto a la toma de fármacos para demorar el envejecimiento, reconoce que "se están probando muchísimos pero la mayoría no llega a nada. No salen los resultados esperados. Lo que sabemos es que hay que hacer intervenciones en nosotros mismos".

Las mejoras que se buscan van más allá de la estética. / Efe
Adiós, estrés, adiós
Entrando en materia, le preguntamos cómo podemos ayudar al cuerpo. La doctora comienza señalando al estrés. "La depresión y el estrés afectan al sistema inmunitario. Nuestros linfocitos tienen receptores para serotonina", explica.
Antes de proseguir, traducción rápida para los que no acostumbramos a incluir estas palabras en nuestro diccionario. Los linfocitos son células inmunitarias y la serotonina es un neurotransmisor, una sustancia usada por los nervios para enviarse mensajes. Se cree que una concentración baja de esta es causa de depresión.
África González aprovecha para hablar de la resiliencia pero no desde la óptica más conocida. "¿Cómo la explicaría? Tú estás en una situación de equilibrio pero imagina que tienes una infección que pone en marcha un proceso inflamatorio y el inmunitario. Una vez se resuelve, tienes que volver a tu estado normal. Ese tiempo que tardas en lograrlo es reducido en la gente joven sana. En las personas mayores, es mayor. La inflamación crónica también deteriora el sistema inmunitario", recalca la inmunóloga.
En este punto, la catedrática toca la línea de estudio de las trasfusiones de sangre de gente joven como las que realiza el millonario tecnológico Bryan Johnson recibiendo plasma de su hijo de 17. "No está muy claro si pasan factores jóvenes al mayor o si la sangre del joven diluye esos factores inflamatorios. Hay que hacer estudios", señala la doctora.
González también resalta la importancia de la microbiota, conjunto de bacterias que colonizan la piel, el aparato digestivo: "Se está viendo si se puede rejuvenecer a una persona mayor con la microbiota. En modelos animales, parece que es así pero hay que tener mucho cuidado. No se pueden hacer trasplantes de bacterias por que sí de una persona sana joven a una mayor ya que puede haber rechazo y, por lo tanto, producir una inflamación importante en el intestino".
Respecto al campo de probióticos y prebióticos, deja claro que "todavía no hay nada seguro de que ayuden a tener un buen sistema inmunitario o a vivir más".
Aclarados estos puntos, la inmunóloga recalca, con investigaciones científicas en la mano, que "la genética es uno de los factores más importantes" pero también el restringir la ingesta calórica de alimentos. "Se ha visto que la ingesta calórica afecta al cerebro de animales como los lemures. En el caso de los ratones, que viven año y medio o dos años, se ha logrado alargársela seis meses. Es un 50% de su vida; es muchísimo para ellos", señala para rematar: "Ese alargamiento de vida estuvo más asociado a la genética que a la restricción calórica".

Ricardo Urías / X
"Viviremos 150 años, pero manteniéndonos como a los 40"
Ricardo Urías hablará en las jornadas sobre "Un mundo de Dorian Grey", en conexión con el famoso libro de Oscar Wilde sobre la vanidad y el deseo de no envejecer. "Es un anhelo que se irá convirtiendo en real en los próximos años", vaticina el ingeniero. "Hay muchos campos abiertos para el aumento de la longevidad. En mi charla me referiré al alargamiento de los telómeros (extremos de cromosomas). El fin es morir más tarde y con un cuerpo relativamente joven, manteniéndolo como a los 40 o 50 años a la edad de 130 o 150 años. Parece una utopía pero quizás esté más cerca de lo que parece", reflexiona.
En caso de que finalmente se consiga, ¿qué implicaciones tendría para la humanidad? "Todo tendría que cambiar", responde para añadir que "tenemos que reflexionar sobre las consecuencias desde el punto de vista sociológico y filosófico".
Pero, antes de lograrlo, lo que está claro es que hay ya muchas empresas sacando tajada del anti-aging (antiedad) con productos o terapias estéticas o supuestamente para la salud. Se estima –por Vantage Market Research– que en 2030 el mercado mundial del antienvejecimiento esté valorado en 106 mil millones de dólares, casi el doble que en 2022. Como prueba de ese interés in crescendo, ya hay anuncios de cursos de marketing para clínicas antiedad.
Pero combatir el paso inexorable del tiempo ¿pasará factura al individuo en su cerebro? "Filosóficamente, se abre un debate fascinante. Con nuestra forma de ver la realidad, nos descoloca que nos ofrezcan la posibilidad de rejuvenecer. Pero a lo mejor en 50 años les parecerá inaudito el proceso de envejecimiento que se ha tenido hasta entonces", señala Urías.
Añade que hoy por hoy se reducen las mejoras antiedad a "chapa y pintura para aparentar que no envejeces pero eso es un engaño grave contra ti mismo . Sin embargo, yo hablo de un rejuvenecimiento real que determinados laboratorios ya están consiguiendo con ratones".
Respecto a los tratamientos para conseguirlo seguidos por millonarios como Bryan Johnson, indicó que se muestra "escéptico", aunque en el futuro "sí habrá un rejuvenicimiento real. Es muy deseable aunque no haya aumento de longevidad ya que sería bueno tener plenitud física e intelectual, aunque en algún momento habrá que morir. Lo de no fallecer que comentan algunos autores me parece una falacia".
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Vía: Faro de Vigo
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