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REAL MADRID

Los titulares estropearon el buen fútbol de los suplentes en Cartagena

Ancelotti puso a la segunda unidad en la Copa ante la Deportiva Minera, y deleitaron con un fútbol comprometido, ágil, rápido, combinativo y de primeras que se acabó con los cambios

Ancelotti: "Vinicius no necesita cariño, puede hacer más"

EFE

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Valverde fue el único titular fijo que figuraba en el once que sacó Ancelotti ante la Deportiva Minera en el estreno copero. El uruguayo lideró el equipo con Modric y Güler para desplegar un fútbol bonito, comprometido, ágil, rápido, presionante y combinativo que dejaba encarrilado el partido a los trece minutos con el 0-2. Pudieron ser muchos más en la primera parte, que acabó 0-3, pero Fran Martínez, portero del equipo murciano, fue el mejor de su equipo con paradas salvadoras.

Volaron 62 minutos

El once de Ancelotti fue novedoso. No estaban Courtois, Lucas Vázquez, Tchouameni, Rudiger, Mendy, Bellingham, Ceballos, Rodrygo, Vinicius ni Mbappé, titulares en el triunfo de Mestalla. Solo Valverde apoyado en la sabiduría de Modric, la pujanza de Camavinga, el talento de Güler, la pasión de Brahim, la ilusión de Endrick, la paciencia de Lunin y la insistencia de Fran García. A estos los acompañó con tres canteranos: Asencio, Lorenzo y Aguado.

El Madrid voló los 62 primeros minutos, que quedaron reflejados con un contundente 0-4. A partir de ahí, el equipo bajó el pistón con los cambios. Salieron los ‘buenos’ Vinicius y Mbappé y el ataque ya fue otra cosa. Se acabaron las conexiones de primeras hacia adelante, los desmarques a los espacios, la solidaridad en la presión y todo fue un poco más confuso.

Suplentes de garantía

La Minera empezó a respirar y a entrar más en contacto con el balón y es que los cambios de Ancelotti estropearon el buen fútbol que habían desplegado los secundarios reforzados por los canteranos. Güler se encargó de cerrar el marcador para poner el segundo en su cuenta particular y dejar sentado que tiene sitio en el equipo y, a ser posible, con misiones ofensivas.

La buena actuación de los secundarios es una garantía para Ancelotti en una temporada sin descansos. El italiano no es de darles oportunidades, porque los titulares son todos top, pero si ha podido comprobar que cuando uno de sus fijos no da la talla tiene relevos en el banquillo que aseguran la competencia. Otra cosa es que siente a un titular cuando está bajo de forma, algo que tampoco va demasiado con su forma de gestionar el equipo.