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El Real Madrid sigue sin creer en el fútbol femenino

Las dos derrotas en el clásico y en Champions contra el Arsenal, vigente campeón, impiden al conjunto de Pau Quesada dar un paso adelante

Las jugadoras del Real Madrid femenino celebran el tanto de Caroline Weir ante el Arsenal.

Las jugadoras del Real Madrid femenino celebran el tanto de Caroline Weir ante el Arsenal. / TOLGA AKMEN / EFE

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Cuando el año pasado el Real Madrid se llevó por primera vez el clásico femenino, la celebración fue tal que en aquel vestuario, todavía liderado por Alberto Toril, se vivió como si fuese un cambio de era. El triunfo en la ida de los cuartos de final ante el Arsenal asentaba los nuevos vientos que viraron en contra en una vuelta que supuso la eliminación ante, a la postre, el campeón de Europa. Ya con Pau Quesada como director de orquesta, las dos derrotas de la última semana ante estos dos equipos, dejan, de nuevo, en 'stand by' al proyecto blanco. Algunas voces incluso hablan de su pertinencia.

El baño de realidad del clásico y la Champions

En las últimas temporadas, Toril fue el chivo expiatorio para explicar la inexistencia de títulos en las vitrinas de un club que tiene como máxima ganar lo que juega. Aunque, como el caso de la sección femenina del Real Madrid, se trate de una apuesta relativamente reciente que se ha dado contra un muro como es el Barça. Sin embargo, episodios como la final de Copa perdida en 2023 ante el Atlético no ayudan a construir el relato de un conjunto de buenas jugadoras, a las que le falta un sentido único en el que remar.

Moeve Fútbol Zone: Las claves de un Clásico con tensión / climatetribe.org

Al Arsenal le bastó la jerarquía de Alessia Russo, que hizo revivir los fantasmas del pasado en la Champions, donde el Real Madrid fue incapaz de preservar el 0-1 de Caroline Weir. La escocesa es una de esas jugadoras de jerarquía que debería llevar al equipo a un mayor nivel competitivo "Nos ha pegado un poco el bajón. Las jugadoras no se lo merecen. Nos tenemos que ir enfadados y enfadadas y vamos a exigirnos más", relativizaba un Pau Quesada que no rehuye la autocrítica, pero al que le embarga el realismo.

La elección del técnico del primer equipo femenino tuvo que ver con su amplio historial en la cantera madridista. El que fuera técnico de 'La Fábrica' estaba como asistente del Torino cuando se le ofreció un contrato de dos temporadas. Como ya sucediera con Toril, el Madrid apostó por un entrenador de la casa, pero sin experiencia específica en el fútbol femenino y menos en el nivel donde debe estar el club blanco. Para ello cuenta con futbolistas diferenciales como Linda Caicedo. Pero detrás de los nombres, falta una apuesta real que le permita estar en la fila más alta de una modalidad que necesita gasto y visión.

Para el Madrid, haber puntuado en la visita a un Arsenal que no atravesaba su mejor momento, significaba estar prácticamente clasificadas para la siguiente ronda, a la espera de recibir al Wolfsburgo y medirse a domicilio al Twente. Ahora toca remar, al igual que en LaLiga, donde ocupan la cuarta plaza después del 4-0 del clásico. Un resultado contundente que invisibiliza las sensaciones de un grupo al que Florentino Pérez, según confesó en su día Melanie Leupolz, les pidió un título para jugar en el Bernabéu.

Beneficio económico para la aceptación

La retirada de la germana a final de la pasada temporada fue un varapalo para las aspiraciones de un equipo que parece estar al margen de lo que ocurre en la vida diaria de Valdebebas. Su expedición mediática es reducida y los partidos, como sucede en la mayoría de equipos de la Liga F, no han logrado consolidar las audiencias esperadas. Por eso, Beatriz Álvarez, presidenta de la competición, entrevistada en el primer programa de Moeve Fútbol Zone que produce SPORT, es partidaria de volver al formato en abierto.

Moeve Fútbol Zone 1x01 | Beatriz Álvarez sobre un Barça arrollador

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Pero a esos problemas comunes, el Real Madrid femenino suma una serie de particularidades que no se debatirían en caso de haber sumado títulos en su lustro de historia, durante el cual el Barça se ha consolidado como una de las marcas de fútbol femenino más reconocidas del mundo. Aunque de vez en cuando, equipos como la Real Sociedad le vuelvan terrenal en las competiciones domésticas. La sección blanca nació en 2020 tras la absorción del Club Deportivo Tacón.

El propio natalicio del equipo vino precedido por un debate de si la apuesta había sido impostada. En aquellos primeros tiempos, aunque por voluntad heredada, el Real Madrid femenino sí contó con un especialista en el banquillo como David Aznar. Un técnico que después dirigiría al Athletic Club y que ahora es uno de los pilares del desarrollo de la base de la selección femenina española.

El criterio maximalista del fútbol moderno exige un rendimiento económico o en títulos para cuadrar un balance de ingresos récord del club al que también ha contribuido, en la medida de su contexto, el equipo que ahora dirige Pau Quesada. Ahí está el refugio del proyecto, ser una parte del negocio a la espera de que, sobre todo desde abajo, se construya un futuro que permita situar en la cresta de la ola a un club en el que, hasta el momento, sus mayores creyentes están en el vestuario. Ejemplos como el de Athenea del Castillo así lo confirman en un escenario de exigencia por encima de la apuesta real hecha.