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REAL MADRID

Luces y sombras de Arda Güler

Ancelotti empieza a contar con el turco, en el que no confió en los primeros 17 partidos, pero la necesidad le ha llevado a darle oportunidades

Arda Gülerr celebra el 0-2 al Girona / LALIGA

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Arda Güler, 19 años, empieza a asomar la cabeza en los equipos iniciales del Real Madrid. Carlo Ancelotti no es amigo de arriesgar con las jóvenes promesas, basa sus elecciones en futbolistas con un perfil más físico y defensivos para formar parte de la sala de máquinas del equipo. El turco es creativo y ofensivo y sabe que para hacerse un sitio debe fortalecer su disciplina táctico-defensiva.

En segundo plano

Es la segunda temporada del centrocampista otomano en el Real Madrid. En su primer año apenas disfrutó de oportunidades, de 55 partidos jugó cinco de titular, pero marcó seis goles que ilusionaron al madridismo. Se reclamó más visibilidad para un joven talento al que la afición apenas pudo disfrutar con un técnico que va a lo seguro y no arriesga nada. El italiano se excusa y desvía el tiro, asegura que Güler tiene mucha presión a su alrededor, y que se la quitó “con un gol fantástico”. Pero a nadie se le escapa que esa presión le llega del propio Ancelotti.

La línea del italiano ha sido continuista esta temporada hasta que llegó el tercer parón de selecciones. Hasta ahí, los blancos habían jugado 17 partidos y el turco mantenía el rol del año pasado: de 17 partidos participó en 12, pero solo fue titular en tres partidos. Desde esa última ventana de selecciones, Ancelotti ha recurrido al turco obligado por las lesiones y las necesidades del equipo: ha participado en los cinco partidos disputados, y ha sido titular en tres.

Más oportunidades

La aportación de Güler en los primeros 17 partidos apenas pasó del 20% de minutos posibles, mientras que en los últimos cinco su presencia sube al 60%. Son las sombras que han eclipsado al jugador desde que llegó hace año y medio y las luces que empiezan a enfocarle desde el pasado 24 de noviembre tras la vuelta a la competición por el último parón de selecciones.

El turco sabe que o es disciplinado tácticamente cuando el equipo tiene que defender, o volverá a desaparecer de las ecuaciones de Ancelotti. Ante el Girona marcó su primer gol de la temporada en una jugada en la que dejó sentada su clase. Sin embargo, no lució todo lo que se espera de él con el balón en los pies. El desgaste físico sin balón le pasó factura en muchas jugadas en las que pudo manejar la pelota. Sabe que ese es el camino para tener más continuidad, primero defender y luego crear.